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Indecisión en las bolsas. Alberto Sánchez

¿Están las bolsas demasiado caras? El precio que estamos dispuestos a pagar por algo es un recurrente lugar común al que acudimos a menudo. Ahora bien, si parqués como los estadounidenses siguen marcando nuevos máximos con la energía del conejo de una popular marca, es porque viven en una realidad alternativa al resto del mundo, ¿o no?

Si echamos un ojo a la teoría, esta nos dice que puede llegar un momento en el que el entusiasmo inversor deje atrás su consideración de cualquier riesgo que pueda zancadillear al mercado alcista.

Esto les hace olvidar cualquier miedo y precaución, proyectando su confianza en el buen estado de la economía y las ganancias empresariales en el futuro. A su vez, esta situación puede llevar a las bolsas a valoraciones especialmente altas y difíciles de justificar con el corto plazo en la mano.

Llevada al extremo, esta teoría recordada por Jim Ayres y Larry Hood en MarketWatch puede desembocar en burbujas, momento en el que la valoración es tan exorbitada que está completamente desconectada de la realidad (presente y futura). Pero aún no estamos allí.

"Pese a que ha habido puntos de especulación últimamente (SPACs, criptodivisas, acciones 'meme'...), no vemos esa gran desconexión entre el entusiasmo inversor y el mercado que nos llevaría a preocuparnos", explican ambos expertos. La pregunta siguiente es obligada: ¿y si el optimismo está justificado?

"El crecimiento económico ha sido excepcionalmente fuerte liderado por una recuperación de la demanda y una política masivamente acomodaticia, al mismo tiempo que las ganancias empresariales han rebotado extraordinariamente", apostillan. "Si este crecimiento continúa, las valoraciones actuales nos parecerán más razonables", reconocen.

Ambos se escudan en métricas como el apetito del riesgo que, según ellos, "aún no están en niveles extremos". Esto se debe a que el inversor ha reorientado su cartera desde sectores más arriesgados históricamente (small-caps, por ejemplo) para volver a lanzarse al caluroso abrazo de las large-caps y, más concretamente, las acciones growth.

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