Theresa May

Después de una semana 'horribilis' en la política británica, las conversaciones entre la primera ministra, Theresa May, y los partidos para acordar el 'plan B' que la Cámara de los Comunes espera este lunes no están yendo bien. La falta de consenso que ha marcado cada paso del Brexit sigue dominando la escena y la responsabilidad recae sobre la 'premier' que se dedica a boicotear las negociaciones. Este mal clima desembocará en que el Parlamento asuma el control del proceso.

Según expertos y analistas, los días de la primera ministra a los mandos del divorcio con la Unión Europea (UE) llegarán a su fin en las dos próximas semanas: la Cámara de los Comunes, cansada de que la mandataria haga oídos sordos a sus demandas, acabará por apartarla de la primera línea de decisión y asumirá la batuta de las negociaciones. Este motín se materializará "probablemente mediante una comisión constituida por políticos senior de cada partido, de posturas bien diferentes en lo que se refiere al Brexit. Ello probablemente redunde en alargar las negociaciones", apunta Álex Fusté, economista de Andbank, y May "pasará a adoptar el importante rol de mensajera principal", añade.

Será su empecinamiento en mantenerse encajonada entre líneas rojas lo que provocará la rebelión de los diputados. La prensa británica califica su posición de inamovible ya que se cierra en banda a hacer cambios sustanciales al plan existente a pesar de que fue rechazado por la Cámara Baja británica este martes. Downing Street ha dejado claro que se resistirá a las demandas de virar hacia un Brexit aún más suave y tampoco aceptará las peticiones de solicitar una prórroga del Artículo 50 del Tratado de Lisboa, por el cual el país debe abandonar la UE el 29 de marzo.

El Gobierno también ha rechazado la propuesta laborista para establecer una relación a largo plazo entre Reino Unido y el bloque comunitario que involucra una unión aduanera permanente. Y tampoco se ha avenido a descartar su amenaza de un ruptura sin pacto si no se produce un acuerdo aceptable. Y de reeditar la votación de junio de 2016 tampoco quiere oír ni hablar porque atascará el Brexit otro año más.

“Para poder pasar al plan B, se necesita un consenso en el parlamento y el poder legislativo para avanzar, algo que la votación del martes -que perdió por una aplastante mayoría- ha demostrado que será extremadamente difícil de conseguir", indican analistas de Fidelity. "La propuesta de un segundo referéndum o la vía noruega o canadiense han de ser aprobadas por el parlamento. Sin embargo, las mayorías que podrían suscitar cualquiera de estas opciones son exiguas y existen muchas facciones diferentes enrocadas en sus posturas", apostillan.

EL PARLAMENTO EVITARÁ EL BREXIT DESORDENADO

May está obligada a esbozar un 'plan B' del Brexit el lunes, pero no tendrá lugar una votación de los Comunes hasta el 29 de enero, dos meses antes de que el Reino Unido tenga previsto hacer efectivo su abandono del club europeo. Para los expertos de Amundi, el riesgo de que todo salte por los aires antes de fin de mes es "un poco más elevado" a no ser que los diputados asuman la dirección de las conversaciones.

La oposición a una separación sin Tradado de Retirada es elevada entre los parlamentarios, por lo que se "opondrán y bloquearán este hipotético desenlace", explican. Confían los expertos de esta firma de inversión en la habilidad del Parlamento para desplegar un acuerdo entre partidos que construya una alternativa que se asemeje a otras fórmulas existentes como "un régimen a la noruega".

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