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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un mitin en Pensilvania.The White House (Flickr)

Estados Unidos celebra este sábado, 4 de julio, su 250 aniversario, un periodo en el que la hoy primera economía del mundo ha atravesado todo tipo de situaciones, y en el que ha estado siempre acompañada por los mercados de capitales, que en palabras de los expertos UBS "han impulsado la transformación del país".

Ulrike Hoffmann-Burchardi, CIO para Americas de UBS Global Wealth Management, asegura que "desde la financiación del viaje del Mayflower hasta el impulso al desarrollo de la inteligencia artificial, los mercados de capitales estadounidenses han hecho posible de forma recurrente la inversión en oportunidades inciertas, pero con un enorme potencial transformador".

Esta experta destaca que los mercados se han convertido en "el motor que ha impulsado la transformación del país en una potencia financiera mundial", ya que "se han adaptado de forma constante a cada nueva ola de innovación, desde las primeras empresas conjuntas hasta la economía actual impulsada por la inteligencia artificial".

"El dinero no crece en los árboles, pero en Estados Unidos, los sistemas que sustentan la formación de capital han funcionado, en ocasiones, como si así fuera. El plátano de sombra bajo el cual se reunieron los corredores de bolsa de Nueva York en 1792 simboliza el origen de un mercado que se expandiría mucho más allá de sus modestos comienzos y que, con el tiempo, pasaría a formar parte de un sistema financiero global centrado en el dólar estadounidense y configurado en Bretton Woods", recuerda.

Analizada de forma individual, cree que "la historia de los mercados de capitales de Estados Unidos constituye una sucesión de episodios distintos", que abarca "las primeras empresas conjuntas, la financiación de canales y ferrocarriles, el auge de la banca de inversión y el desarrollo de productos financieros modernos".

"Cada uno de ellos refleja una respuesta específica al desafío de movilizar capital. Sin embargo, en conjunto, revelan una estructura más amplia. Centrarse únicamente en los acontecimientos aislados conlleva el riesgo de pasar por alto el sistema global que conforman colectivamente", señala.

Ese sistema ha evolucionado mediante "un ciclo recurrente", caracterizado por "la innovación que posibilita nuevas formas de formación de capital, el exceso que deja al descubierto vulnerabilidades, la crisis que obliga a realizar ajustes y la regulación que refuerza los cimientos para la siguiente fase".

"Desde los bonos ferroviarios financiados por inversores extranjeros hasta la institucionalización de las pensiones y la expansión de los derivados, la titulización y el capital riesgo, los mercados estadounidenses han ampliado constantemente su alcance, creando nuevos canales a través de los cuales se puede captar y desplegar capital", manifiesta la experta.

Sin embargo, esta expansión "no se ha distribuido de manera uniforme", puesto que "el acceso a oportunidades en etapas iniciales ha evolucionado con el tiempo: pasó de asociaciones entre unos pocos a una participación más amplia a través de los mercados públicos y, más recientemente, ha vuelto a inclinarse hacia el capital privado".

"El crecimiento de los mercados privados, el descenso en la actividad de ofertas públicas de venta (OPV) y la financiación de iniciativas a gran escala, como la inteligencia artificial, han planteado nuevamente interrogantes sobre quiénes participan en las fases iniciales de la creación de valor", subraya.

EL PESO DE EEUU

A la hora de hacer balance de estos 250 años de historia estadounidense, los expertos de Deutsche Bank ponen el foco en que "el país norteamericano sigue siendo la economía más competitiva del mundo, ya que genera aproximadamente una cuarta parte del PIB mundial con solo el 4% de su población".

"Su liderazgo se ha caracterizado por una reinvención constante basada en una ubicación geográfica excepcional. Hoy en día, la naturaleza de esa transición está cambiando. Un contexto geopolítico más fragmentado, los persistentes desequilibrios fiscales y el rápido despliegue de la inteligencia artificial están redefiniendo tanto las oportunidades como los riesgos", agregan.

Además, señalan que en estos dos siglos y medio "la única constante en la economía estadounidense ha sido el propio cambio".

"Los motores del crecimiento de una época rara vez han perdurado en la siguiente, y hay pocas razones para creer que el futuro será distinto. La base industrial que antaño definió la fortaleza de Estados Unidos dio paso a una economía impulsada por los servicios, y ahora se está produciendo una nueva transformación a medida que la tecnología en general -y la inteligencia artificial de manera más acusada- empiezan a remodelar el comercio, la producción y el mercado laboral", indican.

De cara a los próximos años, consideran que "los empleos, las industrias e incluso las fuentes de consumo seguirán evolucionando, pero la dinámica subyacente permanece inalterable".

"Quienes logran adaptarse, reasignar capital y apostar por la innovación son los que perduran, mientras que aquellos excesivamente aferrados al pasado se quedan atrás. Resulta difícil imaginar qué aspecto tendrá la economía estadounidense dentro de 250 años, pero la única certeza es que no será igual a la actual", concluyen.

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