- Telefónica lucía hasta ahora un rendimiento superior al 8%
- El recorte de la retribución al accionista alivia la presión sobre la venta de sus activos

Relativamente sorprendido. Así se ha mostrado el mercado ante la decisión de Telefónica de recortar su dividendo para los ejercicios 2016 y 2017. Sorpresa, sí, porque la operadora había repetido en innumerables ocasiones que el dividendo no se tocaba. Pero relativa, también, porque los analistas e inversores sabían que una rentabilidad por dividendo del 8% era insostenible.