Su rentabilidad por dividendo queda reducida al 4,5%, en línea con el sector
Relativamente sorprendido. Así se ha mostrado el mercado ante la decisión de Telefónica de recortar su dividendo para los ejercicios 2016 y 2017. Sorpresa, sí, porque la operadora había repetido en innumerables ocasiones que el dividendo no se tocaba. Pero relativa, también, porque los analistas e inversores sabían que una rentabilidad por dividendo del 8% era insostenible.