
La energía nuclear ha regresado al radar de los inversores. Después de décadas marcadas por la cautela, el sector vuelve a estar de moda en los mercados, impulsado por la necesidad creciente de electricidad, el auge de los centros de datos para la inteligencia artificial y la urgencia de reducir las emisiones de carbono.
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“Con el aumento masivo de los precios de la electricidad desde la crisis energética y el crecimiento del consumo eléctrico, especialmente en Estados Unidos, la nuclear vuelve a ser ‘sexy’”, sentencia Tancrede Fulop, analista sénior de renta variable de Morningstar.
Para quienes buscan exposición a esta “nueva era nuclear”, existen algunas compañías clave que merecen atención. Desde gigantes de la ingeniería británica hasta mineras de uranio, los citados estrategas repasan “seis nombres con potencial en el renacimiento atómico”.
ROLLS-ROYCE: LA APUESTA EUROPEA POR LOS MINI REACTORES
Rolls-Royce, conocida por sus motores aeronáuticos, está dando pasos firmes para convertirse en un jugador nuclear relevante gracias a sus pequeños reactores modulares o SMR (Small Modular Reactors). Estos dispositivos prometen democratizar la nuclear con una fabricación en serie, más rápida y económica que las plantas tradicionales.
La compañía, que cotiza en el FTSE 100, ha sido seleccionada por el Gobierno británico para construir los primeros SMR en Sizewell C, un proyecto clave para reforzar la seguridad energética del país. Además, Rolls-Royce ya tiene un pie en Europa tras firmar en 2024 un acuerdo con la empresa CEZ Group para desarrollar SMR en la República Checa.
“El mercado está infravalorando el negocio nuclear de Rolls-Royce y sobrevalorando sus motores a reacción”, sostiene Ben Kumar, estratega de renta variable en 7im. A su juicio, la segunda mitad de 2025 podría ser clave para que el mercado empiece a reconocer el potencial nuclear de la compañía.
No obstante, el entusiasmo tiene matices. Alessandro Dicorrado, gestor del Ninety-One UK Special Situations Fund, recuerda que el negocio nuclear apenas generó 3 millones de libras en ingresos subyacentes en 2024. “Es una tecnología importante con muchas posibilidades, pero aún es marginal en la cuenta de resultados”, admite.
CENTRICA: EL REY OCULTO DEL ÁTOMO BRITÁNICO
Centrica, la matriz de British Gas, es otra apuesta destacada. La energética está a punto de asegurarse una participación del 15% en el proyecto nuclear Sizewell C, lo que reforzaría su papel en el futuro nuclear británico. Actualmente, ya controla un 20% de Électricité de France (EDF), el gigante francés que gestiona el parque nuclear en Reino Unido.
Si se confirma esta nueva inversión, la exposición nuclear de Centrica se duplicaría y, como explican desde Morningstar, quedaría estrechamente ligada al liderazgo de EDF en el sector. A pesar de que la multinacional registró en 2024 un fuerte descenso en su beneficio antes de impuestos hasta los 1.680 millones de libras (frente a los 6.470 millones de 2023), el negocio nuclear continúa siendo un pilar estratégico.
Centrica Nuclear obtuvo en 2024 beneficios operativos ajustados de 353 millones de libras, cifra inferior a los 536 millones del año anterior. “Aun así, la empresa sigue siendo uno de los vehículos más directos para subirse al renacer nuclear en las islas”.
IBERDROLA Y ENDESA: ¿VUELCO NUCLEAR EN ESPAÑA?
El reciente apagón en España y Portugal, ocurrido el 28 de abril, ha reabierto el debate sobre la dependencia energética y el papel de la nuclear. Aunque el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene el compromiso de cerrar las centrales nucleares para 2035, los hechos parecen poner en pausa este calendario.
Nuestro país genera actualmente un 20% de su electricidad con energía nuclear, distribuida en cinco centrales. Iberdrola y Endesa son los grandes protagonistas de este segmento. Endesa lidera con 3.686 MW de potencia nuclear instalada, el 47,1% del total, mientras que Iberdrola genera unos 3.177 MW.
“El objetivo de cierre en 2035 está ahora en entredicho”, asegura Kumar. A su juicio, la experiencia nuclear es una ventaja competitiva difícil de replicar, lo que convierte a ambas compañías en apuestas estratégicas si el Gobierno replantea su política energética.
Para los inversores que ya tienen en cartera estos gigantes energéticos nacionales, la exposición nuclear viene de serie. Pero si finalmente España opta por extender la vida útil de sus reactores, al igual que están haciendo países como Francia o Reino Unido, el valor bursátil de ambos grupos podría beneficiarse de forma notable.
CAMECO: EL COLOSO DEL URANIO CANADIENSE
Sin uranio, no hay nuclear. Y ahí entra en juego Cameco, la minera canadiense que es uno de los mayores productores mundiales de este mineral estratégico. La compañía incrementó su producción un 30% en 2024, alcanzando los 37 millones de libras, y podría sumar otros 25 millones adicionales al reactivar la mina de McArthur River.
Cameco ha sabido capitalizar la recuperación del precio del uranio, cuyo precio sigue en niveles elevados. La minera registró un beneficio antes de impuestos de 133 millones de dólares canadienses en el cuarto trimestre de 2024, frente a los 108 millones del trimestre anterior.
Kumar advierte que invertir directamente en materias primas puede ser arriesgado, “pero Cameco ofrece una vía sólida y diversificada para exponerse al ciclo alcista del uranio”. Además, el apoyo de Canadá como país productor de referencia añade un plus de estabilidad.
YELLOW CAKE: APUESTA PURA AL PRECIO DEL URANIO
Para quienes buscan una exposición aún más directa al uranio, Kumar sugiere el nombre de Yellow Cake, una firma británica cotizada en el FTSE AIM que funciona como un vehículo de inversión puro en uranio físico. La compañía compra parte de la producción de Cameco y la almacena en Canadá, ofreciendo así un ‘proxy’ directo al precio del mineral.
Desde su debut en la Bolsa de Londres en 2018, donde recaudó 148,35 millones de libras, Yellow Cake ha crecido de la mano de la subida del uranio, beneficiándose de la renovada demanda mundial por la energía nuclear.
CONCLUSIÓN: UNA NUEVA ERA, CON VIEJOS Y NUEVOS JUGADORES
La nuclear ha pasado de ser una energía del pasado a posicionarse como un pilar imprescindible en el futuro energético global. Con la electrificación galopante y el auge de la inteligencia artificial disparando el consumo energético, la necesidad de una generación estable y libre de emisiones vuelve a poner al átomo en primera línea.
Ya sea apostando por la ingeniería de Rolls-Royce, la energética Centrica, los activos españoles de Iberdrola y Endesa, o el uranio de Cameco y Yellow Cake, el mercado ofrece opciones para todos los perfiles inversores.
Como siempre, conviene vigilar las valoraciones, pero lo que parece claro es que la nuclear ha vuelto... para quedarse.

