
Las restricciones de movilidad y los confinamientos derivados de la crisis sanitaria han significado un duro varapalo en las cuentas de Adif de más de 400 millones de euros en lo que va de año, suponiendo una caída del 26% en los ingresos respecto al mismo periodo del año anterior.
Así lo ha adelantado la presidenta del gestor ferroviario, Isabel Pardo de Vera, quien ha recalcado que, pese a la disminución de la demanda, Adif ha seguido operando todas las líneas, incluyendo mantenimiento y demás labores de seguridad.
Además, la ejecución presupuestaria este año ha crecido respecto al 2019, especialmente en la red convencional, con unas inversiones de 770 millones de euros, frente a los 340 millones de euros ejecutados de media desde su creación, aunque algunos años llegó a caer hasta los 200 millones de euros.
En referencia a la liberalización ferroviaria, que comienza el lunes 14 de diciembre, Pardo de Vera la ha explicado como "un éxito que no se pensaba", ya que comenzó hace dos años y ahora se completa.
La idea de Adif en esta línea es que haya nuevos operadores que desplieguen nuevos servicios, de forma que se incluyan todos los trenes disponibles en todos los surcos disponibles, lo que permitirá captar nuevos tráficos y progresar en la estrategia de sostenibilidad.
Pardo de Vera ha aclarado que, a diferencia de la crisis de 2008, en la que Adif no tenía proyectos con los que paliar su efecto, esta vez sí ha desplegado diversos mecanismos, a través de proyectos alineados con los fondos de recuperación y resiliencia de la Unión Europea, que cree que constituirán un "balón de oxigeno" para completar la mejor red posible.
En última instancia, ha concluido que "este presupuesto permitirá seguir modernizando por un lado la red convencional, que en muchos casos se encontraba al borde de la obsolescencia y, por otro, facilitar un ferrocarril a los españoles a la altura del siglo XXI, cada vez más atractivo, seguro y sostenible".

