Sánchez pide a Podemos pactar pero solo ofrece control del alquiler y subir el SMI

No derogará la reforma laboral ni creará un impuesto a la banca, dos exigencias de Iglesias

Virginia Mora
Bolsamania | 22 jul, 2019 18:16 - Actualizado: 19:16
pedro sanchez investidura 2019 2
Pedro SánchezCongreso de los Diputados

Pedro Sánchez ha dedicado buena parte de su discurso de investidura a hacer propuestas económicas para intentar convencer a los grupos del Congreso para que le apoyen. Sin embargo, pueden ser insuficientes para lograr el pacto con Unidas Podemos, al que ha llamado en el último momento tras dos horas sin mencionar a la formación morada, y eso que necesita su voto para seguir en La Moncloa. De entre todas las exigencias de los de Pablo Iglesias, solo ofrece controlar el alquiler y subir el salario mínimo (SMI).

Por ejemplo, sobre los alquileres, el candidato ha propuesto "impulsar una ley estatal de vivienda con el objetivo de recoger su función social" y "evitar las situaciones de desamparo", adoptando además "medidas para afrontar aún más la subida de los alquileres", aunque no ha entrado en si habrá o no límites a los precios como quiere Podemos. No obstante, sí que ha ofrecido elevar la inversión pública para "fomentar los arrendamientos asequibles".

Asimismo, ha propuesto aumentar el salario mínimo hasta los 1.200 euros para el final de la legislatura, una idea ya conocida y que también reclamaba la formación morada. En concreto, la idea planteada por Sánchez es la de impulsar un pacto de rentas para mejorar los niveles salariales que vaya elevando el SMI, según la recomendación de la Carta Social Europea.

Sin embargo, los guiños han sido más bien escasos, hasta el punto de que algunos se han quedado a medio gas respecto de lo que reclaman los de Iglesias. Así ha ocurrido con la reforma laboral. El socialista se ha comprometido a derogar únicamente los aspectos "más lesivos" de la reforma laboral impulsada en 2012 por el PP, siguiendo así la línea marcada a finales de mayo la ministra de Economía en funciones, Nadia Calviño, cuando descartó hacer cambios de gran calado. Sánchez, de hecho, no ha citado la reforma de 2010, elaborada por el PSOE, que Podemos también exige derogar en sus puntos más lesivos.

La apuesta de Sánchez se centra, más bien, por impulsar un nuevo Estatuto de los Trabajadores, que se ha comprometido a llevar a la Cámara baja "en el menor tiempo posible". Esta medida, producto del consenso social, irá dirigido a "blindar derechos y regular las nuevas relaciones laborales", con el objetivo de que la contratación indefinida sea "la normalidad".

Cabe recordar que entre los puntos fuertes del programa de Podemos estaba el impuesto a la banca, un tema que este lunes ha brillado por su ausencia en el discurso de Sánchez. Esta medida, que aparecía recogida en el acuerdo presupuestario que firmó el socialista con Iglesias, no llegó a implementarse y quedó en el tintero ante el adelanto electoral, y el PSOE ni siquiera la incluyó en su programa al 28-A.

Podemos reclamaba, asimismo, una Renta Garantizada y que todos los hogares cobren mensualmente un mínimo de 600 euros al mes. El PSOE incluía en su programa una renta mínima vital, y eso es precisamente lo que se ha comprometido Sánchez a sacar adelante, eso sí, vinculado a la lucha contra la pobreza infantil.

APUESTA POR LA EDUCACIÓN Y ATACA A NETFLIX

En su discurso, la apuesta por la educación ha sido una de las claves. El candidato a la presidencia del Gobierno ha puesto encima de la mesa la idea de destinar el 5% del PIB a educación "con independencia de la coyuntura económica" y "gobierne quien gobierne" en los años sucesivos.

Y también la revolución digital ha ocupado buena parte de su discurso. En este sentido, y para contrarrestar la destrucción de empleo que traerán consigo los nuevos modelos digitales (tal y como ha dicho, "según la OCDE un 21,7% de los empleos de nuestro país están en riesgo de automatización y un 30% sufrirá una transformación radical"), Sánchez ha planteado impulsar la "justicia fiscal" para que las multinacionales paguen los impuestos que corresponden y así se puedan redistribuir adecuadamente los beneficios de la digitalización. Aunque no ha entrado a hablar de impuestos concretos, sí que ha lanzado un dardo a Netflix, haciendo referencia a una noticia conocida recientemente: "Una plataforma digital audiovisual solo pagó 3.146 euros en concepto de impuesto de sociedades en 2018".

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