• El caso más próximo fue el del alemán Asmussen, que era viceministro de Finanzas
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El ministro de Economía, Luis de Guindos.COMISIÓN EUROPEA

El baile de sillas en el Banco Central Europeo (BCE) será frenético en 2018 y 2019. España aspira a uno de los premios gordos, el de la vicepresidencia, cargo que quedará vacante en mayo del próximo año. Luis de Guindos emerge como el candidato más claro. Aunque no se descartan otros nombres de menor perfil político para asegurar el cargo.

Y eso que Guindos no es un político al uso. No tiene el carné de ningún partido ni ocupa ningún escaño, prevenciones con las que ha pretendido salvaguardar su perfil más técnico. Este matiz puede resultar clave a la hora de allanarle el camino para suceder al portugués Vítor Constancio como número 2 del BCE, posición que el luso ocupará hasta el próximo 31 de mayo. España no tiene representante en el Comité Ejecutivo de la institución desde que expiró el mandato de José Manuel González-Páramo en mayo de 2012 y ahora el Gobierno da por hecho que será un "español o española" el que se convertirá en la 'mano derecha' del presidente de la entidad, Mario Draghi, desde junio de 2018.

Guindos acapara todas las miradas para ser esa persona, aunque no ha habido ninguna confirmación oficial de que vaya a ser el candidato que España presentará finalmente. Tras no lograr los apoyos suficientes para convertirse en presidente del Eurogrupo en 2015, la sensación es que Mariano Rajoy 'debe' un puesto a Luis de Guindos por los servicios prestados en los últimos años y por su contribución a la recuperación económica. Sin embargo, distintos elementos juegan en su contra.

El primero es que nunca en la aún breve historia del BCE -cumplirá 20 años en 2018- un ministro ha dado el salto directo al Comité Ejecutivo banco central. Ninguno de los 19 miembros que ha tenido hasta la fecha ha provenido directamente del mundo político. "Lo más complicado es el salto directo del Eurogrupo al BCE. No es un buen precedente para el banco central", avisa el economista José Carlos Díez.

Es cierto que en el BCE ha habido representantes con un perfil político más definido, como el del propio Constancio, que llegó a ser secretario general del Partido Socialista portugués, pero esa vida política se remontaba a finales de los años 80. Luego ocupó distintos cargos, antes de desembocar en uno de los puestos que suelen servir de trampolín para llegar al BCE: el de ser el gobernador o presidente del banco central nacional antes de dar el salto a Fráncfort, donde el Banco Central Europeo tiene su cuartel general. Constancio fue gobernador del Banco de Portugal entre 2000 y 2009, para llegar al Comité Ejecutivo en 2010. Es decir, más de 20 años después de su paso por la primera línea política.

En el BCE ha habido 'políticos'. Como el propio Constancio o el primer presidente, Wim Duisenberg. Pero ninguno llegó directamente de la política y antes pasaron por los bancos centrales de sus países

Otro precedente es incluso el del primer presidente del BCE, el holandés Wim Duisenberg, quien fue ministro de Finanzas. Pero, de nuevo, lo fue 20 años antes de ocupar la silla principal de la entidad europea.

El caso más similar al de Luis de Guindos fue el del alemán Jörg Asmussen, que se convirtió en miembro del Comité Ejecutivo del BCE en octubre de 2012 tras venir directamente de ser el número dos del ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble. Pero era viceministro, no ministro. Asmussen dejó el BCE apenas dos años después, cuando cada uno de los seis miembros del Comité puede permanecer ocho años no renovables. El italianio Lorenzo Bini Smaghi, miembro del Comité entre 2005 y 2011, también vino de ocupar distintos cargos de representación del Ministerio de Economía transalpino, pero sin ser el ministro.

Vinculado a esta ausencia de precedentes, y pese a que Guindos no milita en ningún partido, hay que tener en cuenta que el BCE es celoso de su independencia, y la llegada de un ministro a su Comité Ejecutivo y más aún a la vicepresidencia puede ser una merma, o un problema potencial, para esa autonomía. No es que no se valore un 'pasado' político de los candidatos, que de hecho resulta valioso para desenvolverse mejor en los conductos del poder, pero siempre que ese pasado no sea tan cercano y que haya supuesto ocupar cargos de perfil técnico, como ser el principal asesor económico de un gobierno o dirigir órganos como los Tesoros Públicos. Es decir, los actuales miembros del BCE podrían mostrar recelos a la llegada del actual ministro de Economía español.

Los podrían manifestar cuando sean preguntados, puesto que su papel en este terreno es eminentemente consultivo. "El presidente, el vicepresidente y los demás miembros del Comité Ejecutivo serán nombrados por el Consejo Europeo, por mayoría cualificada, de entre personas de reconocido prestigio y experiencia profesional en asuntos monetarios o bancarios, sobre la base de una recomendación del Consejo y previa consulta al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo", recoge el artículo 283.2 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.

QUE SUENE TAN PRONTO...

"Que venga de ser ministro no debería ser óbice", manifiesta un financiero español que prefiere no ser identificado. Subraya así el papel de 'funcionarios públicos' que poseen los banqueros centrales, similar en su opinión al que desempeñan los ministros por muy distintas que sean sus atribuciones y las palancas que usan.

Eso sí, introduce dos matices que complican igualmente el camino de Luis de Guindos hacia Fráncfort. El primero: "No me gusta cómo se está desarrollando este tema. Guindos sería un buen candidato, pero está demasiado postulado, y estas cosas no se hacen así. No es bueno que el nombre del candidato suene tanto y tan pronto". Y el segundo: "La diplomacia española lleva años fuera de juego, y estos asuntos requieren peso y habilidad diplomáticas".

Otro problema alude a si el ministro cumple los requisitos de ser una persona de "reconocido prestigio y experiencia profesional en asuntos monetarios o bancarios". Además de su experiencia en el sector público, en el sector financiero privado ha sido socio-consejero de AB Asesores (1988-1996), presidente ejecutivo de Lehman Brothers para España y Portugal (2006-2008), presidente ejecutivo de Nomura Securities para España y Portugal (2008) y responsable de servicios financieros de PwC (2008-2010). Es decir, cuenta con experiencia financiera, pero no en cuestiones monetarias, puesto que no ha pasado por ningún banco central nacional, un requisito que sí se cumple de manera mayoritaria entre los miembros actuales y pasados del Comité Ejecutivo del BCE.

Tras los fiascos diplomáticos de los últimos años, España no puede permitirse otra decepción. "Si presentamos un candidato y no resulta elegido, el ridículo sería espantoso", avisa un exalto directivo bancario

Un exalto directivo bancario incluye esta falta de experiencia y de formación técnica en cuestiones monetarias entre sus reticencias con respecto a la designación de Guindos por parte del Gobierno. "La candidatura de Guindos tiene tres aspectos en su contra. El primero, que viene de ser ministro. El segundo, que no tiene ninguna experiencia en la gestión de la política monetaria y por tanto su preparación técnica no es la adecuada. Y el tercero, que el Parlamento Europeo aspira a que el puesto de vicepresidente sea ocupado por una mujer".

En efecto, el Parlamento no ha ocultado su interés en que figure el nombre de una mujer en la lista de candidatos para suceder a Constancio. Hasta la fecha, el BCE ha tenido tres vicepresidentes, y los tres han sido hombres: además del propio Constancio, han sido el francés Christian Noyer y el griego Lucas Papademos. Y entre los 19 miembros del Comité, apenas ha habido tres mujeres: la finlandesa Sirkka Hamalainen, la austriaca Gertrude Tumpell-Gugerell y la alemana Sabine Lautenschläger.

Estos precedentes pueden provocar que en el ánimo de las altas esferas europeas exista un auténtico interés por situar a una mujer como número 2 del BCE, después de que otros bancos centrales, como la Reserva Federal con Janet Yellen o el Banco Central de Rusia con Elvira Nabiullina, ya hayan estado -o sigan estando- liderados por mujeres. De ahí la necesidad de que Moncloa y la diplomacia española elijan a la persona adecuada. "España debe presentar al mejor candidato para ganar", subraya José Carlos Díez.

En este sentido, ese exalto directivo bancario evoca el fracaso que España ya cosechó en 2012 cuando Antonio Sáinz de Vicuña, el candidato presentado por el Gobierno de Rajoy para tomar el relevo de José Manuel González-Páramo en el Comité, no consiguió el respaldo preciso. También recuerda el revés de 2015, cuando España no logró el apoyo suficiente para que Guindos se convirtiera en el presidente del Eurogrupo pese a contar con el visto bueno de Alemania y haberlo dado, como ahora con la vicepresidencia del BCE, por hecho. "Si presentamos un candidato y no resulta elegido, el ridículo sería espantoso", advierte.

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