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Los mercados se abandonan estos días a la habitual tranquilidad veraniega, cuando las oportunidades y el volumen de operaciones es más reducido de lo normal, un panorama que se deja notar especialmente en las criptodivisas que parecen presas de un sopor del que no logran desembarazarse. Mientras las bolsas mundiales en general mantienen el buen tono que llevan mostrando todo el año, pese a las dudas crecientes sobre el coronavirus y la expansión de la cepa Delta, el bitcoin y el resto de ‘altcoins’ no acaban de salir de la corrección que dura ya dos meses, pero una serie de factores pueden animar el período estival para los criptoactivos.

El bitcoin ha abandonado el rango de cotización entre 33.000 y 35.000 dólares este miércoles, a causa del shock provocado por la inflación de EEUU, pero mantiene un movimiento de consolidación que lo encapsula entre los 30.000 y los 40.000 -soporte y resistencia, respectivamente, de mayor importancia-. Datos de junio indican que este comportamiento se hereda del mes anterior, cuando el volumen de operaciones y la retirada de capitales de las criptobolsas se desplomaron.

En concreto, la primera magnitud ha retrocedido un 40%, a causa del miedo que se ha instalado en los mercados por la represión de China a las criptodivisas. Los analistas explican que estos temores, unidos al hecho que las dos monedas principales, el bitcoin y el ethereum, se cambien de manos a la mitad del precio de hace dos meses, se traduce en menos billeteras nuevas y en que los flujos de capitales todavía no han vuelto hacia las plataformas de compraventa de criptoactivos.

No obstante, la acumulación que se está viendo por parte de las grandes cuentas es una señal alcista, como manifiestan datos compilados por Glassnode. En un informe del 12 de julio, la empresa especialista en análisis del blockchain revela que las reservas de bitcoins en los intercambios centralizados han vuelto a caer a niveles que no se veían desde abril, cuando la creación de Satoshi Nakamoto marcó su hito histórico en aproximadamente 65.000 dólares.

Los inversores escudriñan todos estos datos y los fundamentales tanto del bitcoin como del ethereum tratando de averiguar qué dirección tomará el mercado en las próximas semanas o meses. Los catalizadores de corto plazo que podrían afectar al comportamiento de los inversores son principalmente dos: la liquidación de las acciones del fondo de Grayscale en la reina de las criptos y la actualización London de la red ethereum, programada para el 4 de agosto.

El primero de estos dos acontecimiento arranca esta semana y se desplegará en lo que queda de julio, cuando se prevé que se liberen unos 40.000 bitcoins -, al levantarse el bloqueo de seis meses que permanecía activo sobre las acciones del Grayscale Bitcoin Trust de enero, cuando recibió inversiones récord de 1.700 millones de dólares. Los analistas advierten de una posible venta masiva de acciones vinculadas a este vehículo de inversión multimillonario, que tiene 654.600 bitcoins, con potencial de poner a prueba el soporte de los 30.000 dólares.

Los analistas de JPMorgan prevén que los inversores vendan al menos algunas de sus acciones, lo que provocará "una presión a la baja en los precios del fondo y en el bitcoin en general". Sin embargo, no queda claro si los inversores reinvertirán los ingresos en Grayscale volviendo a comprar bitcoins y transfiriéndolos al fideicomiso. Si eso ocurre, es probable que el bitcoin reciba un fuerte impulso. Está previsto que el 18 de julio se desbloquee la mayor cantdidad de acciones en un día: 16.000 bitcoins.

Un poco más tarde y ya en agosto, las mejoras que se aplicarán sobre la red Ethereum, conocidas con el nombre London, tendrán un efecto en el precio del ethereum, ya que son el primer paso para el Ethereum 2.0. Por el momento, sólo el abaratamiento de los costes de las transacciones ya se prevé que tenga un efecto positivo en la segunda mayor moneda del mundo y que pueda animar al bitcoin y al resto de ‘altcoins’.

LOS GRÁFICOS APUNTAN A UNA EXPLOSIÓN DE VOLATILIDAD

En tercer lugar, los analistas técnicos llaman la atención sobre la acción del precio del bitcoin, ya que el análisis técnico revela "un gráfico amenazante lleno de sonido y furia”, en palabras de Rich Ross, estratega técnico de Evercore ISI, en una nota reciente. Este experto una primera resistencia en los 36.000 dólares, con un soporte en los 33.000 y 30.000 dólares, y un descenso hasta los 22.000 dólares o menos. El ether "es más constructivo relativamente, especialmente por encima de los 2.400 dólares", añade Ross.

En cuanto a la volatilidad, los chartistas también avisan de que las bandas de Bollinger se arremolinan alrededor del precio del bitcoin, advirtiendo esencialmente de un próximo repunte de la misma. El ancho de banda, definido por la diferencia porcentual entre las bandas superior e inferior, está coqueteando con los mínimos del año hasta la fecha, mientras que el ‘Average True Range’ de 14 días está cerca de sus niveles más bajos del año.

Por otra parte, la correlación móvil de 60 días entre el bitcoin y el oro al contado se ha vuelto negativa, una situación que solo ha ocurrido unas pocas veces desde 2018. En realidad, esto puede verse como algo positivo, ya que una menor correlación hace que un activo sea más deseable a efectos de diversificación en la asignación de activos.

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