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No es noticia que la economía de China está desacelerándose. En el segundo trimestre de 2022, el Productor Interior Bruto (PIB) del gigante asiático creció únicamente un 0,4%, muy por debajo del 1% de hace un año. Los datos de julio muestran que el crecimiento y la producción se han frenado, impulsados por la política de Covid cero y el desplome inmobiliario. La situación no es buena y así lo reflejan las previsiones de Goldman Sachs y Nomura, que muestran sendos recortes al PIB del gigante asiático para 2022.

El banco neoyorquino cree que la economía china únicamente crecerá un 3% frente a la estimación anterior del 3,3%, mientras que la firma japonesa recorta todavía más su anterior previsión: del 3,3% al 2,8%. Ambas cifras, y no son las únicas, indican el pesimismo respecto al objetivo de crecimiento para este año que Pekín fijó en el 5,5%. “El mercado es demasiado optimista”, señalan desde la compañía radicada en Osaka.

Según Goldman Sachs, los datos macroeconómicos de julio, así como las limitaciones energéticas a corto plazo, provocadas por una de las peores olas de calor de las últimas décadas, están poniendo a prueba el “estresado” suministro energético del gigante asiático. En los últimos días, se han producido varios cortes de energía y racionamiento de esta en distintos puntos del país, como en la provincia de Sichuan, donde se ha ordenado a los clientes industriales a suspender la producción entre el 15 y el 20 de agosto.

Otro foco de preocupación son los cierres por Covid-19. Según Nomura, Pekín se mantendrá firme en esta postura hasta marzo de 2023. Asimismo, señala que esta decisión seguirá lastrando al ya de por sí castigado sector inmobiliario.

Estos recortes llegan después de que el Banco Popular de China sorprendiese recortando los tipos de interés ante la ralentización de la economía. En concreto, según detalló a través de un comunicado, el recorte es de 10 puntos básicos de los servicios de préstamo a medio plazo a un año, situándolos en nuevos mínimos históricos, en el 2,75%. De esta manera, el BPC inyectaría 400.000 millones de yuanes en la economía.

Asimismo, el primer ministro chino, Li Keqiang, pidió a los funcionarios locales de las seis provincias chinas que representan el 60% de la economía que refuercen las medidas que favorezcan el crecimiento económico, como la emisión de bonos del Gobierno para las inversiones. Asimismo, prometió aumentar el apoyo político para estabilizar empleo y precios y garantizar el crecimiento de la economía china.

"Es probable que se centren en frenar los riesgos a la baja y en garantizar el empleo y la estabilidad social de cara al 20º Congreso del Partido", señalan desde Goldman Sachs, quienes no creen que la reducción de tipos suponga una flexibilización más agresiva. Asimismo, subrayan que las limitaciones a las que se enfrenta China no son únicamente económicas, sino también políticas.

Nomura también cree que la respuesta de estímulo de Pekín puede ser muy limitada. "En contraste con la preocupación de algunos por un exceso de estímulo político en el segundo semestre, el riesgo real es que el apoyo político de Pekín sea demasiado escaso, demasiado tardío e ineficaz", han señalado.

Cabe destacar que, tras la polémica desatada en torno a la visita de Nancy Pelosi a Taiwán, la administración Biden estaría replanteándose su decisión de eliminar algunos aranceles e incluso imponer potencialmente otros a Pekín. Además, Estados Unidos y Taiwán han anunciado este miércoles el inicio de las negociaciones para un acuerdo de comercio e inversiones entre ambos países, una noticia que cuenta con el rechazo de Pekín, quien ha reiterado su soberanía sobre la isla.

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