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Donald Trump abandonará el Despacho Oval el 20 de enero con el dudoso honor de haber sido el único presidente de la historia de EEUU sometido a un juicio político dos veces. A diferencia del primer 'impeachment' de febrero, el proceso iniciado tras el asalto al Capitolio por parte de seguidores del republicano ya no tiene como objetivo su destitución, sino que pone la vista en las elecciones de 2024.

El objetivo de los demócratas, ahora, no es que abandone la presidencia, algo que hará de todos modos, sino que quede inhabilitado para volver a ocupar cargos públicos o para presentarse a las próximas elecciones, que se celebrarán de aquí a menos de cuatro años. El artículo de impugnación que los Demócratas de la Cámara de Representantes que se vota este miércoles lo pone de manifiesto al declarar que "el proceso garantiza la impugnación y el juicio, la destitución del cargo y la descalificación para ocupar y disfrutar de cualquier cargo de honor, confianza o beneficio bajo los Estados Unidos".

La Constitución estadounidense refleja explícitamente que el Senado podría evitar que Trump, si es condenado, vuelva a la vida pública. Sería una dramática reprimenda para el hombre que ha dominado la política americana durante más de cinco años, ha reformado el Partido Republicano y ha reflexionado abiertamente sobre la posibilidad de presentarse de nuevo a la presidencia en 2024.

Pero para ello, tienen que salirle los números al partido Demócrata. La Cámara Alta del Congreso quedará en manos del partido del presidente electo, Joe Biden, pero igualmente necesitarían el apoyo de 17 senadores republicanos para conseguir los dos tercios del Senado necesarios para destituir al presidente y encerrarlo en prisión, requisito imprescindible para que se le vete en el futuro.

En el juicio político anterior, solo el senador republicano Mitt Romney apoyó la destitución de Trump. Sin embargo, ahora otros tres senadores han mostrado en público una postura favorable a la destitución. La primera fue la senadora por Alaska Lisa Murkowski que pidió incluso que Trump dejara el Partido Republicano o, si no, lo haría ella.

El senador por Pensilvania, Pat Toomey, aseguraba en una entrevista que Trump ha cometido actos que podrían ser sujetos de 'impeachment', una opinión que también ha sido respaldada por el senador por Nebraska, Ben Sasse, aunque ninguno de los dos ha asegurado que en caso de que se presente votaría a favor.

Por su parte, otros moderados del Partido Republicano han enviado una carta a Biden para que convenza a Pelosi de que retire el 'impeachment' para evitar que la tensión con los partidarios de Trump escale aún más. El pasado viernes, el líder de la minoría republicana en la Cámara Baja, Kevin McCarthy, aseguró que también llamaría a Biden para intentar convencerle de este aspecto.

Aunque Biden estuvo reunido con Pelosi y con el líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, el equipo de transición del presidente electo no se pronunció sobre si trataron el proceso de destitución de Trump y, en público, Biden solo ha dicho que es un tema que concierne al Congreso y no a él.

RETRASOS EN LOS ESTÍMULOS DE BIDEN

El presidente electo ha declarado que "Trump ya no debería ocupar el cargo, aunque estableció que su agenda legislativa es prioritaria", recuerdan los analistas de Monex Europe. Biden planea proponer un paquete multimillonario de estímulos como parte de su programa de recuperación económica, contando con el apoyo mayoritario de los demócratas en el Senado después de unas elecciones parlamentarias decisivas en el Estado de Georgia la semana pasada y el 'impeachment' podría desbaratar su calendario.

"Estas promesas mantienen a los mercados bursátiles operando en positivo mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo se disparan y el dólar también se beneficia", prosiguen estos expertos. "Sin embargo, los planes de estímulos podrían quedar temporalmente retrasados por los debates de 'impeachment' en el Senado".

Los analistas insisten en que esta derivada del juicio político, sumada al peligro de nuevas protestas violentas por parte de los favorables a Trump presentan un potencial de afectar a los mercados en los próximos días. De momento, Trump ha aprobado la declaración del estado de emergencia para Washington, DC, de cara a la toma de posesión de Biden.

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