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El presidente de China, Xi Jinping

La guerra comercial entre China y Estados Unidos está en plena ebullición. Tras los aranceles impuestos por la Administración Trump, el Gobierno de Xi Jinping respondió a su vez con nuevas tarifas a productos americanos. Y en los últimos días, EEUU ha incluido a Huawei Technologies en la lista de empresas que suponen una amenaza para la seguridad nacional.

Esta 'vuelta de tuerca' al pulso comercial que mantienen las dos principales economías del mundo ha provocado una enorme preocupación en el mercado, debido al temor de que termine afectando al crecimiento global, tanto de manera directa en la demanda mundia como a través de efectos de segunda ronda en las cadenas de suministro a escala planetaria.

"Es poco probable que China haga nuevas concesiones a menos que EEUU ofrezca compromisos. Los últimos desarrollos sugieren que el escenario de escalada del conflicto es cada vez más probable", afirman los analistas de Barclays.

"La escalada más reciente sugiere un desacoplamiento parcial de los dos países, al menos en el espacio relacionado con la tecnología y la seguridad nacional. El pensamiento de China es prepararse para una prolongada guerra comercial y seleccionar enfoques de represalia", añaden estos expertos.

LAS REPRESALIAS QUE PUEDE TOMAR CHINA

En este escenario, el Gobierno de Xi Jinping puede tomar varias medidas de represalia para presionar a EEUU en el complicado marco de las negociaciones comerciales que ahora mismo permanecen estancadas, ya que "las represalias no arancelarias se expanden ahora a opciones que antes parecían muy poco probables", afirma Barclays.

En este sentido, Pekín puede aplicar restricciones las exportaciones hacia EEUU de los denominados 'minerales raros' (rare earths), recursos críticos producidos en su mayoría por China y que son muy necesarios para determinados fabricantes estadounidenses. La visita de Xi Jinping a una de estas fábricas hace unos días, en la que lanzó un mensaje nacionalista al pueblo chino, hace pensar a los analistas que puede ser una de las primeras medidas de presión.

Además, China puede restringir las ventas de ciertos productos y servicios estadounidenses, como pueden ser teléfonos inteligentes, servidores, automóviles, productos farmacéuticos o distribución de películas y series de Hollywood. El reciente caso legal presentado por las aerolíneas chinas contra Boeing podría verse como un movimiento en esta dirección.

En el caso de una mayor escalada de la guerra arancelaria, China permitiría una debilidad moderada del yuan, aunque Barclays considera "poco probable que las autoridades chinas toleren una depreciación súbita y repentina" de su divisa.

Además, los chinos podrían tomar otras contramedidas como la intensificación de las inspecciones de envío y la prolongación de los controles aduaneros, la aplicación de un mayor escrutinio o la demora de las aprobaciones de licencias y permisos para hacer negocios en China, así como la restricción en la aprobación regulatoria de las inversiones de las empresas estadounidenses.

Pekín también puede imponer restricciones en los viajes a EEUU, así como retrasar o cancelar los intercambios oficiales y civiles y las visitas entre los dos países, probablemente a través de las aprobaciones más estrictas y los requisitos de visas.

MEDIDAS PARA IMPULSAR LA ECONOMÍA

Además de estas represalias para presionar a EEUU, Xi Jinping estudia una batería de medidas para impulsar la economía y evitar una brusca desaceleración económica debido a la guerra comercial. En este sentido, el presidente chino ha destacado la necesidad de la autosuficiencia y ha enfatizado que "la innovación tecnológica es la raíz de la vida de las empresas". Su objetivo es que China tenga su propia propiedad intelectual y tecnología básica para producir productos competitivos.

El Gobierno también prepara exenciones de impuestos para la tecnología. El Ministerio de Finanzas ha señalado que las compañías en las industrias de diseño de circuitos integrados y software estarán exentas de pagar impuestos sobre la renta en los primeros dos años si obtuvieron beneficios en 2018.

El gobierno probablemente desplegará un apoyo fiscal más específico (como las exenciones fiscales) a las industrias afectadas por aranceles, además de preparar planes específicos para fomentar el empleo. También se espera que la política fiscal juegue un papel más importante.

"Además de las medidas mencionadas anteriormente, esperamos que el Gobierno se centre en lo que resta de 2019 en la implementación y ejecución de los recortes de impuestos y tarifas comprometidos, y que empuje al Gobierno local a iniciar nuevos proyectos de infraestructuras", afirma Barclays.

En materia de política monetaria, el Banco Popular de China también puede aplicar estímulos como reducir los tipos interbancarios para estimular el crédito o también recortar los tipos de interés oficiales.

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