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En los últimos días, los datos de actividad en el sector industrial y manufacturero han indicado una contracción de la actividad a nivel mundial. Desde Alemania y China hasta Estados Unidos, país que hasta ahora se había mostrado inmune a la desaceleración. Sin embargo, el peor dato de manufacturas de la última década en territorio americano ha hecho saltar las alarmas. ¿Anticipa la contracción global de las manufacturas una recesión a escala mundial?

Aún es pronto para saberlo, pero las señales son preocupantes, sin ninguna duda. Sobre todo porque la principal causa para explicar la recesión del sector industrial es la guerra comercial entre China y EEUU, que está lejos de solucionarse. Este jueves, los datos de actividad en el sector servicios americano, principal pulmón de la economía, se situaron muy por debajo de lo esperado. Otro nuevo motivo de preocupación.

Neil Wilson, analista de Markets.com, afirma que "la desaceleración de la industria se está extendiendo a los servicios" y añade que "el mercado está reaccionando a estas señales de un frenazo en la economía global". En su opinión, los últimos datos indican que "EEUU no es inmune" a la desaceleración. Sin embargo, considera improbable que Donald Trump opte por lograr un acuerdo comercial con China.

"Trump sólo duplicará su presión sobre la Fed para más recortes de tipos y como mucho retrasara la imposición de aranceles. Sin embargo, las esperanzas de un acuerdo global sobre comercio siguen siendo bajas en esta etapa", afirma este experto.

Desde S&P Global Ratings, afirman que el patrón débil en las manufacturas y el comercio global ha sido compensado por el gasto relativamente fuerte de los hogares y los mercados laborales. En su opinión, "el principal impulsor de esta desaceleración es la política comercial en curso y las incertidumbres tecnológicas entre EEUU y China".

Estos expertos destacan que los bancos centrales de todo el mundo han reaccionado aplicando más estímulos monetarios. Sin embargo, señalan que "hemos visto muchas menos medidas de política fiscal" de los gobiernos, precisamente lo que ha pedido Mario Draghi a los países de la zona euro que tengan posibilidad de aplicar estímulos fiscales.

"Nuestra perspectiva de referencia es una mayor moderación del crecimiento en 2020 junto a señales de que el ritmo de la debilidad manufacturera toque fondo", ha señalado el economista jefe de S&P, Paul Gruenwald. "Críticamente, el gasto de los hogares sigue siendo sólido y los mercados laborales están ajustados. Los efectos rezagados de la flexibilización monetaria deberían brindar apoyo a la actividad en los próximos trimestres", ha añadido.

"Sin embargo", ha concluido este experto, "los riesgos a la baja están aumentando y nuestra principal preocupación es que el impacto de las tensiones entre EEUU y China se extienda más allá de las manufacturas y alcance al sector doméstico, lo que puede reducir el crecimiento global".

Esa es la principal preocupación del mercado en estos momentos. La guerra comercial ya ha afectado a la confianza de las empresas y ha reducido la inversión de las corporaciones. Ahora, la clave es comprobar si el mercado laboral de EEUU y la actividad del sector servicios, junto a la confianza de los consumidores y el consumo doméstico, es suficiente para sostener la expansión económica.

POLÍTICA COMERCIAL EQUIVOCADA

En este sentido, los expertos de Pantheon Macroeconomics consideran "terrible" el frenazo del sector servicios que se ha registrado en septiembre en EEUU. "Es mucho peor de lo que parece a simple vista", advierten. "Las previsiones de contratación se han reducido drásticamente y el indicador de empleo ha marcado mínimos desde febrero de 2014", añaden. Si esta tendencia se confirma, anticipan que la creación de empleo se reducirá hasta 50.000 puestos de trabajo en apenas dos meses.

"En la primavera, pensamos que Trump finalmente no aplicaría aranceles a los bienes de consumo, con el argumento de que la mayoría de los políticos pensarían que no sería prudente reducir el poder de gasto de sus principales partidarios (los aranceles perjudican desproporcionadamente a las personas con ingresos más bajos) con una elección en 2020", afirman estos expertos.

"Nos equivocamos, pero las consecuencias completamente predecibles ahora están sucediendo, incluso más rápido de lo que esperábamos", concluyen. Así que, por el momento, el panorama no es demasiado halagüeño para la economía global. Trump sigue acusando a la Fed del frenazo económico, pero todos los expertos señalan que su política comercial es la principal culpable de la desaceleración.

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