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"El dólar se debilitará en los próximos años", la opinión que comparten analistas y expertos plantea un reto para nuestras carteras, ya que obliga a los inversores a "revisar la exposición a esta divisa e implementar coberturas si fuera necesario", aseguran los expertos de UBS. Este declive se verá ya en 2021 "debido a la recuperación de la economía global y una reducción del diferencial de tasas de interés", explican, por lo que a fin de posicionarse para esto, "los inversores deberían diversificar en divisas del G10 o en determinadas monedas de mercados emergentes y en el oro".

El índice del dólar ya ha caído más de un 10% desde los máximos de marzo de 2020 y pese a correcciones que otras casas de análisis prevén para finales de este año, con un repunte del 'billete verde' que esperan Monex Europe, Bank of America o Julius Baer, en general la previsión que reina es una renovada debilidad en 2021. "Los déficits fiscales estadounidenses seguirán altos, al mismo tiempo que los ahorros del sector privado de EEUU comenzan a caer, exacerbando las necesidades de financiación externa", explican. Además, "una economía global en recuperación y un mayor foco en el endeudamiento estadounidense probablemente reduzcan la demanda de activos refugio en la divisas", lo que perjudica al dólar.

Por si esto fuera poco, la ventaja de tasas de interés que tenía la moneda de EEUU frente a otras divisas en los últimos años se ha deteriorado, lo que llevará al euro a subir hasta los 1,24 - 1,25 dólares, según vaticinios de estas casas de análisis; UBS también ve potencial en otras monedas como la libra o el franco suizo.

DIVERSIFICAR EN DIVISAS DEL G10

"El euro está bien posicionado para beneficiarse de una recuperación de la demanda global de exportaciones, a medida que la pandemia se disipa y el estímulo estadounidense impulsa el crecimiento", argumentan, por lo tanto, pevén que el euro/dólar subirá a 1,20–1,25 dólares para finales de 2021.

También considen que el franco suizo y el yen "son activos refugio superiores al dólar, dado que a los inversores podría preocuparles más el endeudamiento de Estados Unidos al mismo tiempo que el Banco Nacional Suizo relaja sus intervenciones y que el crecimiento en Asia repunta". Además de las monedas europeas y la nipona, el dólar australiano también presenta potencial a largo plazo frente al dólar.

DIVISAS ASIÁTICAS

Fuera del G10, se inclinan por las divisas asiáticas con una alta rentabilidad, como la rupia india y la rupia indonesia, y aquellas con exposición cíclica, como el dólar de Singapur y el yuan chino. "El yuan podría beneficiarse asimismo de las entradas de capital, a medida que se relaja más el acceso a los mercados de capitales chinos", aducen. El dólar de Taiwán, "que ofrece una baja rentabilidad", es la divisa asiática que menos les gusta.

En otras regiones, "el rublo ruso sacará partido de una recuperación económica global, sobre todo si suben los precios del petróleo", como pronostican los expertos de la entidad británica.

DIVERSIFICAR EN EL ORO

El oro fue uno de los activos más rentables de 2020, al avanzar más de un 25%. En un entorno de mayor crecimiento, no esperan los analistas de UBS que las ganancias del año pasado se repitan en 2021, pero "el metal precioso aún puede seguir actuando como cobertura frente a la incertidumbre geopolítica, mientras que unas tasas bajas mantienen reducido el coste de oportunidad de mantener la inversión en oro".

"Frente al billete verde, las divisas de mercados emergentes en general, así como el yen y la libra esterlina, ofrecen el mayor potencial de revalorización a largo plazo. Los inversores internacionales que tienen activos en estos mercados deberían mantener la exposición en divisas para beneficiarse de esta subida prevista", rubrican.

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