les responsables de la bce favorables a des hausses de taux anticipees selon des sources
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El Banco Central Europeo (BCE) ha culminado el abandono de su política monetaria ultraflexible con la claudicación de la presidenta del organismo, Christine Lagarde, sobre las subidas de tipos tempranas que hace apenas unas semanas solo se contemplaban entre los más ‘halcones’ del banco central. En una publicación del blog del instituto emisor notablemente explícita, la banquera central parece haber preanunciado las probables decisiones políticas clave de la reunión del BCE del 9 de junio. Y el euro ha estirado el rebote iniciado la semana pasada animado por las perspectivas de que el organismo se una al coro de supervisores monetarios que combaten la inflación a golpe de subidas de tipos, pero otros peligros acechan en la eurozona, por lo que los bajistas aún tienen mecha en el mercado.

La reacción en la moneda comunitaria ha sido inmediata y ha dejado subidas hasta máximos de casi un mes, en las inmediaciones de 1,07 dólares. La fortaleza de corto plazo de la divisa europea, que hace apenas una semana parecía que se dirigía inexorablemente hacia la paridad con el dólar, se ha visto también apoyada por las posiciones largas netas de los especuladores sobre el euro, que siguieron rebotando la semana pasada, aunque se mantienen muy por debajo de los máximos de abril. “Las expectativas de una subida de tipos por parte del BCE en julio han aumentado, pero el impacto en el euro puede verse contrarrestado por los temores de recesión relacionados con los miedos sobre los suministros de energía”, señalan los analistas de Rabobank.

Por este motivo, Thomas Hempell, Jefe de Análisis Macro y de Mercado de Generali Investments Partners, pone en cuarentena el rebote del euro y duda de que sea “sostenido”. Si bien, el tono ‘halcón’ del BCE “ha levantado al euro desde los mínimos de 5 años, no se prevé que el alivio se mantenga a corto plazo”, indica.

La guerra de Ucrania sigue alimentando las tensiones geopolíticas y los riesgos de recesión, sobre todo en Europa. Mientras la inflación se dispara en todo el mundo y los confinamientos ahogan el crecimiento en China, “la incertidumbre política sigue beneficiando al dólar anticíclico”, sostiene el experto. Mientras tanto, la Reserva Federal mantendrá su liderazgo en la normalización de la política con el mercado laboral de EEUU en marcha y una exposición más atenuada del país en la guerra de Ucrania.

Sin embargo, “el debilitado binomio euro/dólar no parece sostenible a largo plazo”, subraya Hempell. “El dólar efectivo real está caro (>15% de media a largo plazo) y el euro/dólar está muy por debajo de la paridad del poder adquisitivo y de los modelos de valor razonable. La diversificación de las reservas y el aumento del déficit comercial de EEUU se suman a los vientos en contra estructurales del dólar estadounidense”, elabora el analista.

Para que el rebote del euro/dólar sea más sostenible, pide “estar atentos a las señales de que los riesgos de escalada en torno a Ucrania están alcanzando su punto máximo”. ”El alivio de esta gran tragedia humana frenaría las ofertas de refugio seguro en el dólar, controlaría los riesgos económicos de la zona del euro, permitiría a los halcones cada vez más ruidosos del BCE abordar los riesgos de inflación con mayor decisión y reanudaría las entradas de cartera en la zona euro”, argumenta. Hasta entonces, “es probable que el billete verde mantenga la ventaja”, incide.

Sin embargo, los alcistas de la divisa comunitaria, al menos por ahora, parecen haber comprado la narrativa de que las ‘palomas’ del BCE han tirado la toalla, tal como referencian los analistas de Berenberg. El BCE pondrá fin a sus compras netas de activos a principios de julio y subirá los tipos en sus reuniones de política monetaria del 21 de julio y del 8 de septiembre. A partir de entonces, la política dependerá de los datos, ya que el BCE seguirá normalizando los tipos de interés de forma flexible. Dado que el tipo de depósito del BCE se sitúa actualmente en el -0,5%, el anuncio de Lagarde de que el BCE probablemente "saldrá de los tipos de interés negativos" a finales del tercer trimestre sugiere claramente que las subidas de tipos de julio y septiembre serán de 25 puntos básicos cada una.

El blog de Lagarde es notable en otro aspecto, analizan desde Berenberg. “Como una de las principales palomas del consejo del BCE, admite por fin que, haciendo abstracción de todos los factores especiales que están en juego en este momento, las fuerzas estructurales a largo plazo elevarán la inflación de forma duradera más allá de los bajos tipos que prevalecieron de 2012 a 2021. Dicho de otro modo: La nueva normalidad de baja inflación y bajos tipos nominales ha terminado definitivamente”.

Se muestran críticos con la tardanza del BCE en reconocer “el empeoramiento de la escasez de mano de obra y el consiguiente aumento rápido de los salarios, el reajuste de las cadenas de suministro desde los socios más baratos a los más fiables (y políticamente más aceptables) y los costes de la transición ecológica que se sumarán a la inflación tendencial”.

“Sigue siendo un misterio por qué el BCE ha mantenido hasta hace muy poco que el principal riesgo a largo plazo sería un nuevo y sostenido rebasamiento de su objetivo de inflación del 2%, en lugar de la modesta superación sostenida que proyectamos para los próximos años”, dicen desde la firma de análisis germana. “Durante demasiado tiempo, el BCE se ha basado en modelos retrospectivos. Por su propia naturaleza, los modelos retrospectivos a menudo no pueden tratar adecuadamente los cambios significativos de circunstancias como los que estamos presenciando desde hace unos años”, sentencian.

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