ep el presidente del parlament quim torra en el pleno del parlament del 21 de mayo
El presidente del Parlament, Quim Torra, en el pleno del Parlament del 21 de mayo.PARLAMENT

A río revuelto, ganancia de Junts per Catalunya. El partido que lidera Carles Puigdemont desde la sombra no puede sino agradecerle al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sus maniobras de los últimos días. Los junteros han recibido un espaldarazo inesperado a su sempiterna confrontación con el Estado y a la tesis de que con el Gobierno central no se puede negociar nada para Catalunya, de los pactos del Ejecutivo de coalición del PSOE-Unidas Podemos a diestro (Ciudadanos) y siniestro (Bildu) a cambio de la última prórroga del estado de alarma.

Estas alianzas han relegado a Esquerra Republicana a ser el ‘tercer plato’ de la geometría parlamentaria variable que defiende Moncloa en esta legislatura, lo que, a ojos independentistas, abona el discurso frentista del partido del president de la Generalitat, Quim Torra, y deja en entredicho la estrategia de ERC del diálogo como moneda de cambio para resolver el conflicto en la región.

Ahora, con la “nueva normalidad” a la vuelta de la esquina, los vientos electorales vuelven a soplar en Catalunya y es hora de rearmarse, desempolvar la independencia y reavivar el enfrentamiento. El discurso de Torra en la sesión de control al Govern de este miércoles ha tirado de viejos mantras como no se veía desde antes de la pandemia -aunque cabe aclarar que nunca los ha abandonado-. Durante el estado de alarma "nos borraron" y "ahora nos encontramos con un 155 sanitario que se ha cargado nuestras competencias". "Nos quitaron la capacidad de decidir y nos dieron la capacidad de resolver", ha lamentado, pero aún así, ha asegurado "no nos rendimos, seguimos marcando el camino y hemos sabido dar confianza a la gente ".

Las dudas sobre la efectividad del posicionamiento de los junteros, que no ha hecho sino restarles apoyos en cada contienda electoral en la que se han enfrentado con su socio y rival, se disipan, a la espera de que la caída en desgracia de los republicanos no tenga marcha atrás. Según fuentes próximas, más que por méritos propios, los postconvergentes esperan remontar su desplome en las encuestas a base de exponer el fracaso de ERC -y, por ende, de la negociación con Madrid- como el mejor aval a su discurso y al hecho de que 'Esquerra' ahora no es imprescindible para la política nacional.

A pesar de que Sánchez y gran parte del PSOE defienden que retomarán el diálogo con el Govern catalán “en cuanto pase la pandemia”, según fuentes del partido, los junteros se frotan las manos con el ninguneo a la formación presidida por Oriol Junqueras, pero aún no están listos para acudir a las urnas, ya que los republicanos siguen teniendo el ‘momentum’ a su favor. Según un sondeo del Gesop para ‘El Periódico’, publicado el lunes, la izquierda independentista ganaría los comicios autonómicos con holgura y obtendría de 40 a 41 escaños, frente a los 25-26 de Junts per Catalunya.

A tenor de la demoscopia, se entienden las prisas de ERC por convocar elecciones este verano, aprovechando la coyuntura de las vascas y gallegas y antes de que se certifique si el pacto de la investidura de Sánchez ha quedado invalidado. Junqueras abrió otra vez el melón a inicios de mes, con una petición a Torra de que llamara a la ciudadanía a las urnas cuanto antes, para la reconstrucción social tras el virus y apelando a la espada de Damocles de la posible inhabilitación del jefe del Govern que pende sobre su cabeza. Pero en Junts per Catalunya no dan aún por amortizado al ‘president vicario’ que, cumplidos dos años de su mandato, ha afirmado tener la intención de seguir pilotando la autonomía en la salida de la la emergencia sanitaria, económica y social “más grande de los últimos tiempos”, según sus propias palabras.

Tiene tiempo. Otoño ha sido siempre el escenario que han barajado los analistas políticos y el virus no ha hecho más que cimentar este horizonte temporal. Incluso los tempos del Tribunal Supremo, que tiene que decidir sobre el recurso de casación presentado por Torra contra su sentencia de inhabilitación de un año y medio del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya, juegan a su favor. La Sala de lo Penal del Alto Tribunal, presidida por Manuel Marchena, decidirá antes de otoño, según ha avanzado 'La Vanguardia', si acepta la petición del abogado Gonzalo Boye, lo que abrirá un proceso, pero en caso de confirmarse la sentencia impuesta por el TSJC la condena ya sería firme y, por tanto, Torra quedaría oficialmente inhabilitado. Entonces, ya sí, las elecciones serán inevitables.

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