• La llegada de Donald Trump puede ser decisiva para Cuba
  • Raúl Castro y Barack Obama iniciaron un proceso próspero para avanzar en la economía y política cubana

La muerte del comandante cubano puede marcar un antes y un después en la política y en la economía cubana. Raúl Castro se enfrenta a nuevos retos en solitario para dejar atrás el siglo XX e irrumpir en el XXI. En estos nuevos desafíos aparece una sombra que cada vez se hace mucho más grande: la de Donald Trump.

"Con profundo dolor comparezco para informarle a nuestro pueblo, a los amigos de nuestra América y del mundo, que hoy, 25 de noviembre del 2016, a las 10.29 horas de la noche, falleció el comandante jefe de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz". Estas eran las palabras que retumbaban en el interior del despacho de Raúl Castro y en las entrañas de la historia cubana.

En 1950, la idea de la Revolución la lleva a cabo para intentar derrocar al régimen de Batista. A bordo del barco 'Granma', Castro partió hacia Cuba junto a un grupo de 80 personas para intentar derrocar a Batista. Sin embargo, los soldados del régimen estaban esperándoles. Tras su huida, inició una guerra de guerrillas que se prolongarían nueve años en el que finalmente consigue su objetivo. En enero de 1959 consigue su ansiado sueño y convierte a Cuba en un referente del socialismo.

Cuba se ha enfrentado a una situación política y económica muy compleja con un enemigo íntimo conocido: Estados Unidos

Desde su llegada, Cuba se ha enfrentado a una situación política y económica muy compleja con un enemigo íntimo conocido: Estados Unidos. La relación, se fue tensando poco a poco hasta que el presidente John F. Kennedy aprobó las medidas más duras del embargo en 1962. Bahía de Cochinos y la crisis de los misiles fueron algunos de las grandes contingencias que tuvieron ambas naciones. Fue entonces cuando La Habana se entregó a los brazos de la Unión Soviética.

Durante todas estas décadas Cuba ha sobrevivido a un bloqueo prácticamente internacional aislándose del consumismo y de la globalización con unas políticas proteccionistas muy agudizadas.

RAÚL CASTRO TOMA EL MANDO

El 24 de febrero de 2008 la historia de Cuba volvía a escribir una página importante en sus historia. Fidel Castro renunciaba a su cargo y ponía a su hermano Raúl como Presidente del Consejo de Estado de Cuba y del Consejo de Ministros, es decir el máximo mandatario. Desde ese momento, Cuba ha ido con un proceso de asomarse al mundo del siglo XXI y ha iniciado una serie de introducciones con el visto bueno de su hermano Fidel.

En este nuevo escenario, se abren numerosas vías para seguir construyendo Cuba. En la política, Raúl Castro, una vez que ha muerto su hermano, podría profundizar las reformas y echar el resto para intentar la apertura política sabiendo que, a medio o largo plazo, el colectivismo desaparecería y una nueva opción política que sustituya al Partido Comunista. La otra gran cuestión es qué pasará con su maltrecha economía y sus relaciones económicas mundiales y en particular con Estados Unidos.

Desde el año pasado se han ido sucediendo hitos que acercan a Cuba a la llegada al siglo XXI. Los acuerdos comerciales con Estados Unidos o Canadá y los acuerdos aéreos hacen pensar que la economía isleña podría irse transformándose poco a poco. La llegada de Barack Obama durante este 2016 en visita oficial abrió un nuevo proceso del que ya se ha denominado el 'deshielo cubano' tras una infinidad de un largo proceso de negociaciones y contactos.

TRUMP DECIDE UN NUEVO ESCENARIO

Pero Estados Unidos ha cambiado de manos. Tras los comicios celebrados en noviembre, la política internacional que tiene en mente Donald Trump dista mucho de la de Obama. El republicano está dispuesto a volver en el congelador todos los pasos que se han ido gestando entre Cuba y el país norteamericano ya que no quiere saber absolutamente nada de la isla caribeña, tal y como ha repetido en varias ocasiones.

El interrogante nubla Washington y las nubes llegan hasta la Habana. Fidel Castro: de la hostilidad manifiesta hacia EEUU al acercamiento cauto a Obama. Un reciente estudio del Pew Research Center revelaba que un 73 por ciento de los estadounidenses apoyan el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba y un porcentaje similar, un 72 por ciento, respaldan el posible fin del embargo comercial impuesto hace más de medio siglo. Pero ahora, la pelota parece estar en la Casa Blanca.

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