l-iran-met-en-garde-israel-contre-toute-initiative-stupide

La situación del petróleo es más que complicada. Los tiras y aflojas que protagonizan día sí y día también EEUU e Irán, que son incapaces de llegar a un acuerdo para la paz en Oriente Medio, están dejando cada vez más tocado al crudo. La reapertura del estrecho de Ormuz aún parece lejana, incluso aunque Washington y Teherán consigan acercar posturas, y los expertos ya avisan de lo que cabe esperar: la normalización no llegará, como pronto, hasta el mes de septiembre.

"Nuestro nuevo escenario base asume que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado durante varios meses más, con una reapertura en septiembre como un plazo más realista", dicen los estrategas de Rabobank en uno de sus últimos informes.

Tal y como explican, el cierre del estrecho de Ormuz desde principios de marzo "ha eliminado aproximadamente 11 millones de barriles diarios (Mb/d) de suministro de crudo y productos del mercado global". En sus propias palabras, "se trata del mayor choque de oferta de la historia con amplia diferencia, y los volúmenes acumulados no producidos ya superan los 500 millones de barriles".

"Las reservas estratégicas globales se están utilizando a un ritmo de 3,3 Mb/d, y el mercado físico al contado se ha desacoplado fuertemente de los futuros financieros", añaden los analistas del banco holandés, que recuerdan que el crudo físico entregado a Asia ha llegado a cotizar entre 140 y 160 dólares/barril, mientras que los futuros del Brent a un mes continúan negociándose en torno a 105–110 dólares/barril.

"Esta divergencia entre precios físicos y financieros es en sí misma una señal de advertencia: el mercado de futuros, que descuenta expectativas a meses vista, está subestimando sistemáticamente la gravedad del impacto en la economía real que ya está en marcha".

Por eso han cambiado su escenario base. Creen que Ormuz permanecerá cerrado durante el verano, "con septiembre como el plazo más probable para un acuerdo y una normalización de los flujos". Y es que pese al alto el fuego que mantienen EEUU e Irán, que sigue preocupando por su fragilidad, los expertos de Rabobank son "escépticos sobre la capacidad de los mercados de futuros para valorar el riesgo de disrupción que ya se ha materializado en los mercados físicos de energía".

En su opinión, "existen numerosos obstáculos físicos que deben superarse para asegurar la recuperación del suministro", y eso es precisamente lo que respalda su tesis de que los precios de los productos refinados "se mantendrán especialmente altos en la segunda mitad de 2026 y en 2027".

Estos analistas han elevado sus previsiones de precios para "reflejar la prolongada disrupción del suministro sobre el terreno". Ahora estiman para el crudo Brent un precio medio de 120 dólares por barril en el tercer trimestre y de 100 dólares en el cuarto trimestre de 2026, antes de volver a situarse por debajo de los 100 dólares durante 2027. Concretamente, lo ven en 88 dólares por barril, frente a su estimación anterior de 83 dólares. Y para el West Texas ahora esperan una media de 83,50 dólares/barril en 2027, frente a los 78,50 dólares de su previsión anterior.

Para el gas TTF, estiman un precio medio de 60 euros/MWh en el tercer trimestre y un aumento hasta los 69 euros/MWh en el cuarto trimestre, antes de retroceder a 50 euros/MWh el próximo año.

PROBLEMAS QUE RETRASARÁN LA REAPERTURA DE ORMUZ

Por otro lado, los expertos de Rabobank mencionan una serie de problemas que retrasarán la normalización del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, incluso en el caso de que haya un acuerdo de paz. No solo recuerdan que el flujo sigue "prácticamente paralizado", con un promedio de viajes diarios aún en niveles de un solo dígito bajo, frente a unos 130–140 diarios antes del inicio del conflicto.

También destacan que los armadores han dejado claro que "necesitarían garantías concretas sobre la retirada de minas y protección frente a ataques iraníes antes de intentar cruzar, lo que ralentizaría el retorno de los flujos al mercado mundial incluso si hay acuerdo". En este sentido, los analistas del banco holandés recuerdan que se han estimado plazos de semanas a meses para limpiar rutas marítimas minadas en Ormuz.

Pero, además, hay otro problema: la deslocalización de la flota mundial de petroleros. "Las compañías navieras que operan en la región han indicado que necesitarían un mínimo de dos meses para reanudar operaciones incluso tras el cese de hostilidades", inciden estos expertos.

Cabe recordar que las primas de seguro de riesgo de guerra se dispararon tras el inicio del conflicto, por lo que "restablecer coberturas asequibles requerirá una seguridad sostenida y demostrada en el tránsito". "Esto tardará meses en normalizarse porque, dicho de forma directa, los barcos están en los lugares equivocados". Es decir, que los buques que han sido desviados para intentar mantener los flujos energéticos, aunque sea con rutas más largas, "no pueden simplemente 'teletransportarse' de vuelta a las rutas anteriores".

Bajo su punto de vista, "el mercado de futuros está descontando como si esto se resolviera rápidamente y está ignorando el tiempo físico y la geografía real del comercio de petróleo".

Además, destacan que el leve aumento en los movimientos de petroleros a través del estrecho observado en las últimas semanas "parece menos una relajación de restricciones y más un resultado de un mayor control iraní del paso". Y es que "en lugar de denegar completamente el tránsito, Irán ha instaurado un sistema de flujos gestionados mediante cuellos de botella, acuerdos bilaterales entre gobiernos y lo que cada vez más se describe como 'peajes' del estrecho (o lo que ahora denomina tasas ambientales)".

Según dicen, "esto no apunta en absoluto a una normalización amplia de los flujos ni a una recuperación significativa de la producción, sino que refuerza la idea de que el cierre está evolucionando hacia un mecanismo de acceso regulado, en el que los volúmenes permanecen restringidos y se liberan de forma estratégica bajo supervisión iraní".

Asimismo, los expertos de Rabobank creen que un problema adicional que también retrasará el flujo de petróleo es el hecho de que los ataques con drones y misiles iraníes han dañado refinerías, plantas de gas, instalaciones petroquímicas e infraestructuras portuarias en seis países del Golfo Pérsico, "lo que constituye el ataque más extendido contra infraestructuras energéticas en la historia de la región".

En conjunto, al menos diez grandes refinerías o instalaciones de procesamiento han sido alcanzadas en Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos, con una capacidad total afectada superior a 2,5 millones de barriles diarios de procesamiento.

"La reparación de refinerías e infraestructuras energéticas dañadas en el Golfo tomará varios meses incluso bajo supuestos optimistas. Además, las reparaciones más importantes requerirán bienes importados que, a su vez, deberían transitar por el estrecho de Ormuz, que está bloqueado".

Y por último, mencionan que los pozos de petróleo cerrados "no pueden simplemente reactivarse con abrir una válvula". "Cuando los yacimientos se detienen durante periodos prolongados, la presión del reservorio disminuye y las condiciones del pozo se deterioran, lo que requiere intervenciones técnicas, reacondicionamientos y reinicios graduales", destacan los estrategas del banco holandés.

Sus proyecciones apuntan a que restaurar el 'statu quo', incluyendo la reactivación de la producción y las refinerías, "tomaría entre tres y seis meses en condiciones favorables". El análisis que han hecho de la situación sugiere que "aproximadamente el 70% de la producción perdida podría recuperarse en los tres meses posteriores a la reapertura del estrecho, y alrededor del 88% en un plazo de seis meses". Por eso creen que aproximadamente un 6% (700.000 barriles diarios) de la producción detenida "podría perderse de forma permanente".

Noticias relacionadas

contador