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Extractores de petróleoGRUPO MOURE

El conflicto en Oriente Medio sigue sin resolverse y cada vez son más las consecuencias para el mercado. Las alertas sobre una posible escasez de petróleo y otros productos energéticos no dejan de sucederse debido al cierre del estrecho de Ormuz, y es que EEUU e Irán están en un punto muerto, negociando pero sin claros avances, lo que no hace más que elevar la incertidumbre. El mundo entero espera una pronta solución, sobre todo Europa, que tiembla ante una posible escasez de crudo.

"Las interrupciones en los mercados globales de petróleo se están haciendo cada vez más evidentes", dicen los expertos de Rabobank en un reciente informe, en el que explica que hasta ahora la escasez ha afectado "especialmente" a Asia.

Sin embargo, destacan que en Europa "las preocupaciones también están cambiando", y comentan que "ya no se centran solo en los precios más altos, sino también en la disponibilidad física de determinados productos petrolíferos, especialmente el combustible de aviación".

Como dicen los analistas del banco holandés, "los recientes informes sobre posibles escaseces en aeropuertos y cancelaciones de vuelos subrayan que estos riesgos ya no son hipotéticos".

En su opinión, aunque "Europa no está en peligro agudo", lo que queda claro es que "tampoco es inmune" a lo que está sucediendo en Oriente Medio. Los estrategas de Rabobank indican que para el Viejo Continente "es poco probable que se produzcan escaseces físicas agudas de combustibles en caso de una interrupción en el estrecho de Ormuz hasta finales de mayo", tras lo cual, según su escenario base, se proyecta que "los flujos de petróleo se reanuden gradualmente durante los cinco meses siguientes".

"El impacto se manifestará principalmente en forma de precios más altos" en este caso, comentan. En particular, esperan "restricciones significativas y una presión alcista sobre los precios del combustible de aviación", una evolución que ya empieza a hacerse visible. De hecho, comentan que la evolución del mercado "ya apunta en esta dirección", con aumentos en el precio de los billetes y reducciones en la frecuencia de vuelos.

Según el análisis de estos expertos, "manteniéndose la demanda sin cambios, los inventarios de combustible de aviación disminuirían relativamente rápido", lo que en cualquier caso podría "compensarse parcialmente mediante importaciones adicionales", aunque no se puede obviar que "la competencia por los volúmenes limitados en el mercado global es intensa" ahora mismo.

No obstante, en un escenario en el que el estrecho de Ormuz permanezca cerrado durante un año, "los inventarios europeos se irán agotando progresivamente y será inevitable una reducción sustancial de la demanda, principalmente de queroseno, pero también de nafta y fuelóleo".

"Esto no significa necesariamente que se produzcan escaseces físicas, pero sí que los precios de los productos petrolíferos seguirán aumentando", destacan.

Como apunte, dicen además que "disponer de inventarios suficientes no significa que el sistema energético funcione sin fricciones", y es que los cambios de precios provocan diferentes patrones de uso de los productos petrolíferos y alteraciones en los flujos comerciales.

De hecho, desde Rabobank apuntan que "el aumento de los precios de los productos petrolíferos provoca destrucción de demanda, lo que se traduce en un menor crecimiento económico". En sus palabras, cabe esperar "efectos relativamente importantes" en la aviación y en el sector logístico en general, el turismo, la agricultura y determinados sectores industriales.

ABSORBER EL IMPACTO

En cualquier caso, explican que "la profundidad del mercado europeo, el papel de los grandes centros de comercio y refinación, los inventarios disponibles y la capacidad de refinación ayudan a absorber parte del impacto". Como dicen, "aunque algunos países cuentan con inventarios y capacidad de refinación comparativamente mayores, se espera que el impacto sea ampliamente similar entre los Estados miembros de la UE".

¿Por qué? Pues por el propio funcionamiento del mercado europeo integrado, en el que las cadenas de suministro y los flujos comerciales están "estrechamente interconectados".

Los analistas del banco holandés recuerdan que desde 2022 la cobertura de inventarios para productos petrolíferos clave como el diésel, la nafta y el combustible de aviación ha aumentado en Europa, "proporcionando varios meses de cobertura de la demanda", lo que "crea un colchón frente a interrupciones temporales del suministro y permite que empresas y hogares se ajusten gradualmente".

"Los inventarios relativamente elevados de diésel, en particular, reflejan el papel crítico de este combustible en el transporte, la agricultura, la navegación interior y la industria". Y además de los inventarios, Europa se beneficia de una "importante capacidad de refinación, que permite convertir el petróleo crudo en productos clave como combustible de aviación, diésel y nafta".

Creen que esto "proporciona una capa adicional de flexibilidad", dado que las importaciones disponibles de crudo y las reservas existentes "pueden transformarse en productos refinados". Sin embargo, insisten en que pese a que Europa está bien posicionada para un shock como el actual, todo podría desbaratarse si EEUU e Irán no llegan rápido a un acuerdo que permita restablecer el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz.

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