
El shock energético provocado por el cierre del estrecho de Ormuz ha devuelto a la economía un viejo fantasma: la inflación. Por ello, y para evitar que el "dolor sea insoportable", algunos analistas confían en que su reapertura se produzca ya en junio. Sin embargo, no todas las voces son tan optimistas con el presente (y futuro) de esta vía fluvial clave en el comercio mundial.
"A medida que nos acercamos al inicio de la temporada de mayor demanda energética con la llegada del verano, parece estar surgiendo un consenso de que el estrecho de Ormuz reabrirá en junio porque el coste de mantenerlo cerrado será demasiado alto. Somos muy escépticos respecto a una reapertura general el mes que viene o incluso a que el tráfico marítimo vuelva a los niveles del 27 de febrero en un futuro próximo", aseguran en RBC.
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Y es que en la entidad canadiense consideran que este "pensamiento mágico" minimiza los enormes desafíos mecánicos que implica restaurar los flujos a los niveles previos al estallido del conflicto en Oriente Medio, ya que "no existe una varita" que pueda hacer retroceder el tiempo.
"Suponiendo que se mantenga la actual tasa de cierre de producción de crudo de 12,5 millones de barriles diarios, estimamos que terminaremos el mes con más de 1.000 millones de barriles en pérdidas de crudo y nos acercaremos a una interrupción de 1.500 millones de barriles si la situación permanece sin cambios durante junio".
De hecho, ven probable que los precios del petróleo superen los máximos alcanzados durante la guerra entre Rusia y Ucrania y se acerquen al pico de 2008 una vez que la temporada de demanda de verano esté en pleno apogeo y se produzcan importantes reducciones de inventarios. "En ese punto, la destrucción de la demanda probablemente será lo que equilibre el mercado".
Con todo, los analistas de RBC contemplan distintas vías de actuación para la reapertura del estrecho de Ormuz, así como sus posibles implicaciones:
1. Despliegue terrestre de EEUU
"Estados Unidos podría desplegar más de 100.000 tropas terrestres para intentar reabrir físicamente el estrecho y derrocar al régimen en Teherán", señalan desde la firma, aunque reconocen que la Casa Blanca muestra "poco entusiasmo" por un compromiso militar tan amplio y prolongado en Oriente Medio, ya que iría en contra de muchas de las promesas de campaña de 'America First'.
No obstante, ponen el foco en que el alto el fuego es extremadamente frágil y los combates podrían reanudarse. "Pero seguimos pensando que cualquier acción adicional probablemente no llegará al nivel de una invasión terrestre a gran escala, que sería necesaria para forzar la reapertura del estrecho".
2. Acuerdo negociado o retirada unilateral de EEUU
A pesar de que Donald Trump sigue lanzando amenazas contra Irán, las negociaciones entre ambos países siguen su curso, con los mediadores empujando con fuerza para que se logre un acuerdo. "Gran parte del optimismo sobre la reapertura en junio parece basarse en un acuerdo negociado o una salida unilateral de Estados Unidos. Somos escépticos respecto a una resolución diplomática inminente, dadas las discrepancias aún no resueltas sobre las capacidades de enriquecimiento o las reservas de uranio de Irán", dicen en RBC.
Además, incluso en caso de alcanzarse un acuerdo sobre estas cuestiones nucleares, creen que la Guardia Revolucionaria Islámica buscará mantener el control sobre el estrecho de Ormuz. "Esta vía marítima se ha convertido, posiblemente, en un elemento aún más estratégico para restablecer la disuasión que el propio programa nuclear. Consideramos que el régimen será extremadamente reacio a renunciar a esta nueva fuente de influencia, que en este momento parece crucial para su supervivencia".
3. Apoyo de China
La reunión entre el presidente Trump y su homólogo chino Xi Jinping había elevado el optimismo con el futuro inmediato del estrecho de Ormuz, pero ha terminado decepcionando al mercado ante la falta de avances reales, más allá de estar de acuerdo en que debe abrirse.
"Pese a los costes económicos continuos de la guerra, esta también parece haber beneficiado a los intereses estratégicos de China al obligar a Washington a redistribuir activos militares que se utilizarían para la defensa de Taiwán hacia Oriente Medio. Además, China ha podido utilizar sus vastas reservas energéticas, tanto convencionales como renovables, para fortalecer las relaciones con sus vecinos".
4. EEUU declara el fin de la guerra
Otro de los escenarios que prevé RBC contempla que EEUU podría retirarse y declarar el fin de la guerra, pero eso probablemente dejaría el estrecho de Ormuz bajo control iraní. "En nuestra opinión, cualquier escenario que termine con Irán determinando qué barcos pueden navegar por el estrecho dará lugar a flujos considerablemente inferiores a los niveles previos a la guerra".
Es más, subrayan que mientras la Guardia Revolucionaria Islámica siga siendo una "entidad sancionada", las compañías occidentales se mostrarán reacias a pagar un peaje para acceder a la ruta marítima autorizada, y el riesgo de nuevos ataques marítimos podría desincentivar un retorno inmediato.
"Destacados expertos de la industria naviera ya han indicado que un escenario de reapertura controlado por Irán probablemente daría lugar a volúmenes restringidos y que una derrota militar clara de Irán y un acceso sin restricciones al tránsito serían probablemente requisitos previos para una recuperación total de Ormuz".
En este sentido, desde la firma hacen referencia a que si Irán conserva los derechos operativos, "los flujos podrían normalizarse en tasas reducidas comparables a las del mar Rojo". A este respecto, cabe recordar que, aunque EEUU firmó hace un año un acuerdo con los hutíes para poner fin a las hostilidades, el tráfico en el mar Rojo se sitúa actualmente alrededor de un 56% por debajo de los niveles previos al conflicto, ya que muchas grandes navieras siguen evitando la ruta por preocupación respecto a la seguridad del estrecho de Bab el-Mandeb.
"Incluso alcanzar ese nivel probablemente requeriría un periodo prolongado, dadas las operaciones logísticas de varias semanas necesarias para los buques tras una reapertura, independientemente de las evaluaciones de riesgo de las compañías navieras", concluyen en RBC.

