
Las actas de la última reunión del Banco Central Europeo (BCE), publicadas este jueves, revelan que la subida de tipos de interés de junio "no debe considerarse de seguridad".
"Si bien un incremento podría haberse interpretado como una medida de precaución de haberse decidido en las reuniones de política monetaria del Consejo de Gobierno de marzo o abril, el ajuste actual no debe considerarse una subida 'de seguridad', sino más bien una decisión sólida tanto en el escenario base como en todo el abanico de escenarios alternativos, respaldada por una evaluación exhaustiva", explica el texto.
Asimismo, destaca que la decisión de subir las tasas fue unánime, puesto que "todos los miembros apoyaron la propuesta del Lane de elevar los tres tipos de interés clave del BCE en 25 puntos básicos".
"Dado que la crisis energética resultó ser más persistente de lo previsto en las reuniones de marzo y abril, y que los efectos indirectos comenzaron a ser cada vez más visibles y generalizados, las perspectivas de inflación se deterioraron aún más… En este contexto, los miembros evaluaron que los riesgos para las perspectivas de inflación eran al alza", agrega.
Por otro lado, subraya que "el aumento inesperado de la inflación de los servicios podría suscitar dudas sobre la velocidad a la que la inflación convergería hacia el objetivo del 2%".
"No obstante, quedaba por determinar hasta qué punto el reciente incremento de la inflación de los servicios obedecía a factores transitorios -como el coste de los paquetes turísticos en Alemania y las tarifas hoteleras vinculadas a conciertos en los Países Bajos- o si cabía considerarlo más persistente", matiza.
Los expertos de ING valoran que "el objetivo de la comunicación del BCE fue claro: la mayor inflación y las proyecciones de inflación más elevadas justificaban la subida de tipos, y no las preocupaciones del BCE sobre su propia credibilidad".

