wall street finit en ordre disperse
Wall Street.

Está siendo un año complicado para los mercados. La disrupción provocada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dio un vuelco total a las bolsas en un mes de abril en el que la volatilidad alcanzó niveles históricos. El miedo a los aranceles fue tan profundo como estimulantes han sido las noticias de que la administración estadounidense parece propensa a adoptar una postura algo más laxa. Pero Morgan Stanley no lo ve claro.

  • 51.561,930
  • -
  • 30.407,812
  • -0,53%
  • 7.639,360
  • -

"El Comité Global de Inversión de Morgan Stanley comparte en cierta medida el alivio del mercado ante estos mensajes. El momento de estas garantías ha ayudado a evitar un mercado bajista más prolongado. Sin embargo, no estamos tan convencidos de que se hayan eliminado por completo los obstáculos hacia un nuevo mercado alcista", afirma Lisa Shalett, directora de inversiones de Morgan Stanley WM, en referencia a la tregua arancelaria entre EEUU y China.

Según esta experta, la dinámica del mercado "sugiere que la ansiedad de los inversores sigue siendo elevada". Shalett destaca que la "inusual" debilidad simultánea de las acciones estadounidenses, los bonos del Tesoro de EEUU y el dólar desde los anuncios arancelarios a principios de abril dan buena cuenta de ello.

"Estos activos suelen diversificarse entre sí, por lo que cuando caen al mismo tiempo, sugiere que los inversores a nivel global están retirando su dinero de los activos estadounidenses. Persisten las preocupaciones sobre la estanflación y la deuda de Estados Unidos", agrega.

En última instancia, señala Shalett, tal dinámica "pone en duda" el estatus histórico del dólar y de los bonos del Tesoro como "refugios seguros" y la durabilidad del "excepcionalismo estadounidense", es decir, la creencia de los inversores de que la economía y el mercado bursátil de EEUU son completamente invulnerables.

Con todo, es más probable que los mercados estén cada vez más preocupados por dos grandes cuestiones. La primera, la posibilidad, cada vez más real, de entrar en una situación de estanflación. Esto es, la peligrosa combinación de bajo crecimiento económico e inflación persistente, junto a un elevado desempleo, circunstancia que podría presionar los márgenes de las empresas estadounidenses y afectar tanto a las acciones como a los bonos.

En segundo lugar, a la entidad neoyorquina le preocupa la "insostenible" deuda de Estados Unidos. Para Shalett, los movimientos de los activos anteriormente mencionados demuestran que los inversores "son conscientes de que nuevas leyes fiscales, por ejemplo, podrían aumentar la deuda estadounidense en billones de dólares en la próxima década". Y eso, claro, no parece gustarles.

"Tal resultado, con las tasas de interés actuales, podría hacer que los costes anuales por intereses del gobierno se dupliquen. Los altos niveles de deuda gubernamental preocupan a los inversores porque pueden conducir a mayores costes de capital y potencialmente a un crecimiento económico más débil, entre otros problemas", sentencia.

EL PROBLEMA ARANCELARIO

Si bien la lectura del Producto Interior Bruto (PIB) del primer trimestre ha encendido algunas alarmas tras contraerse un 0,3%, Mogan Stanley no pronostica actualmente una recesión en la primera economía del mundo. Ello no quiere decir que la situación sea sencilla.

Y es que, para la firma norteamericana, la brecha entre la probabilidad de un crecimiento lento o una contracción real se ha reducido, incluso tras la prórroga de 90 días sobre los aranceles recíprocos anunciada el 9 de abril. Así, Morgan Stanley prevé que el crecimiento en EEUU alcance el 0,6% este año y el 0,5% en 2026, por debajo de las estimaciones previas de 0,8% y 0,7%, respectivamente.

"Dado que los aranceles recíprocos se han retrasado, pero no se han eliminado mediante negociación, traducimos esta incertidumbre prolongada en un consumo y gasto empresarial ligeramente más débiles", señala Michael Gapen, economista jefe para EEUU de Morgan Stanley.

Por ello, Gapen considera que la decisión "correcta" es que la Reserva Federal "mantenga su postura actual por más tiempo" para tratar de suavizar los efectos de los aranceles. "En resumen, no anticipamos recortes de tasas de la Fed en 2025 y solo esperamos que el ciclo de recortes comience en marzo de 2026, reduciendo la tasa terminal a entre 2,50% y 2,75% a finales de 2026. Sin embargo, una recesión podría adelantar los recortes", añade.

Ante la incertidumbre, Morgan Stanley Research baraja tres escenarios alternativos para la economía estadounidense, según el resultado de las negociaciones arancelarias, la política migratoria y las implicaciones de los planes presupuestarios que se debaten en el Congreso.

En primer lugar, un escenario de desescalada, aunque es el que menos opciones ven de que se cumpla. En este escenario, las negociaciones para reducir o eliminar los aranceles recíprocos tienen éxito, reduciendo la tasa arancelaria efectiva al 15% para fin de año.

En segundo lugar, Morgan Stanley considera la vuelta de aranceles recíprocos, así como la aprobación de los presupuestos, generando un "arrastre fiscal" en 2026. "El PIB real se contrae en 2025 y 2026, con una caída más pronunciada en el consumo. La inflación, tras aumentar en 2025 debido a los aranceles, cae nuevamente al 2% al aumentar la holgura en el mercado laboral", apuntan.

Por último, la firma neoyorquina contempla un escenario de recesión leve que, en estos momentos, es más probable que los dos anteriores. En este escenario, el escaso progreso en las negociaciones eleva la tasa arancelaria efectiva al 28% tras la pausa de 90 días, provocando una paralización repentina de los mercados de productos y activos. La economía cae en 2025 y se recupera ligeramente en 2026. La Fed recorta 25 puntos básicos por reunión desde septiembre de 2025, reduciendo las tasas al rango de 1,50%-1,75% en 2026.

CONSEJOS PARA INVERSORES

Dadas estas dinámicas, Morgan Stanley opina que el entorno actual del mercado puede ser más favorable para los operadores que buscan beneficiarse de las fluctuaciones de precios a corto plazo que para los inversores que buscan rendimientos ajustados al riesgo a largo plazo.

Según Shalett, los inversores a largo plazo que busquen exposición al S&P 500 deberían considerar niveles de entre 5.100 y 5.500 enteros como puntos de entrada "aceptables", siempre que no se materialice una recesión.

"Los inversores deberían centrarse en acciones de crecimiento de calidad con estimaciones de ganancias alcanzables. También hay valor entre los activos de renta fija a medio plazo en lo que se conoce como 'la panza' de la curva de rendimiento", concluye.

Noticias relacionadas

contador