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Ha sido un primer cuatrimestre muy movido el de 2026… y no parece que la cosa vaya a cambiar en el corto plazo. Los mercados siguen centrados en la guerra en Oriente Próximo y sus efectos en la economía mundial, especialmente ante las pocas salidas que parecen vislumbrarse en el corto plazo. Estados Unidos e Irán no parecen cerca de alcanzar un acuerdo de paz duradero y, mientras tanto, el estrecho de Ormuz permanece cerrado y el precio del petróleo continúa subiendo.

Ante este contexto incierto y cambiante, Morgan Stanley ya recomendaba vigilar cuatro tendencias que podían dar muchas alegrías a los inversores si las ejecutaban de forma eficiente. De momento, su apuesta está dando sus frutos, ya que las acciones relacionadas con la difusión de la IA y la tecnología, el futuro de la energía, el mundo multipolar y los cambios sociales han subido un 7% en lo que va de año, superando al S&P 500 en un 12% y al índice MSCI World en un 11%.

"Estas ganancias reflejan no solo la fortaleza de cada tema por separado, sino también las crecientes intersecciones entre ellos", afirma Stephen Byrd, director global de investigación temática y sostenibilidad de Morgan Stanley. Según este experto, es "llamativo" lo rápido "que ha cambiado el panorama" y lo "significativas" que se han vuelto estas tendencias "en tan poco tiempo". "La inteligencia artificial (IA), la energía, la geopolítica y el cambio social ya no son historias separadas. Entender sus intersecciones puede ser clave para comprender los mercados en los próximos años", subraya.

LA IA ACELERA

Una de las temáticas más beneficiadas en las últimas semanas está siendo la inteligencia artificial. De hecho, su uso global —medido en unidades de texto o "tokens"— ha aumentado aproximadamente un 250% desde enero, pasando de 6,4 billones a 22,7 billones.

"Esperábamos un progreso sólido en los modelos de lenguaje grandes, pero esto supone un salto cualitativo. Eso ha creado un mundo en el que la demanda de capacidad de cálculo supera a la oferta, una de las historias de inversión definitorias de 2026", afirma Byrd.

Morgan Stanley Research señala que esta tecnología está impulsando una demanda "sin precedentes" de capacidad de cálculo y energía, al tiempo que comienzan a observarse los primeros cambios en los mercados laborales, con implicaciones sociales asociadas.

Por ello, la firma espera que esta aceleración intensifique el debate sobre la disrupción. Morgan Stanley Research prevé los primeros indicios de caídas de precios impulsadas por la IA en algunos sectores, como ciertas áreas de servicios, en la segunda mitad del año. Esto, añade Byrd, podría contribuir a una mayor desigualdad salarial, un aumento del gasto de capital, presión al alza sobre los tipos de interés y mayores valoraciones para activos que no pueden ser replicados por la IA.

Entre las áreas beneficiadas se incluyen los principales adoptantes de IA, la infraestructura de centros de datos y la robótica humanoide.

MÁS ENERGÍA

Al mismo tiempo, la energía se está convirtiendo en una prioridad estratégica para los países, especialmente en un momento en el que los factores geopolíticos están redefiniendo el acceso a la energía y la tecnología, así como las dinámicas económicas y de mercado en general. Y, claro está, por la IA.

Desarrollar esta tecnología requiere de grandes centros de datos que, a su vez, necesitan enormes cantidades de energía para su funcionamiento. Empresas de la talla de ACS se han dado cuenta de esta circunstancia y están tratando de aprovechar este vector de crecimiento. Morgan Stanley Research prevé que el consumo energético en Estados Unidos aumente un 10% en la próxima década.

Además, este crecimiento podría acelerar el desarrollo de fuentes de energía de bajo coste y tecnologías como la captura de carbono, el almacenamiento energético, la energía nuclear y la optimización de redes. Según la entidad estadounidense, los Gobiernos probablemente priorizarán la independencia energética, aunque también enfrentarán presión política a medida que suban los costes para los consumidores.

Entre los posibles beneficiarios, Morgan Stanley identifica a las empresas vinculadas al suministro energético para la IA, gas natural, energía nuclear, redes eléctricas, energías limpias y almacenamiento, seguridad energética y soluciones de carbono.

UN MUNDO MULTIPOLAR

Relacionado con estos dos factores, la fragmentación del mundo en diversos "polos" de poder que no necesariamente comparten objetivos sigue estando tanto o más vigente que a comienzos de año. Mientras, los países buscan mayor autosuficiencia en energía, minerales críticos y tecnología.

La guerra en Irán da buena cuenta de ello. Por ejemplo, con Estados Unidos culpando a la Unión Europea y a Reino Unido de no secundar su ofensiva, mientras que los países del Viejo Continente acusan a Washington de no consultarles en primer lugar. Además, el conflicto ha tenido un impacto relevante en el suministro energético, con efectos en cadena sobre la economía mundial.

Para Byrd, esta dinámica "seguirá teniendo un impacto global significativo" en el largo plazo, ya que la transición hacia un mundo multipolar "probablemente será un motor clave de los mercados no solo este año, sino mucho más allá".

En este sentido, los analistas de Morgan Stanley Research ven potencial alcista en determinadas acciones de defensa, a medida que los Gobiernos de todo el mundo aumentan su gasto en seguridad nacional.

CAMBIOS SOCIALES

Por último, Morgan Stanley cree que la temática "Cambios Sociales", una evolución de la temática "Longevidad" de 2025, será una apuesta ganadora en el largo plazo.

Para la firma estadounidense, las transformaciones del mercado laboral por obra y gracia de la IA son inevitables, por lo que cree que aumentarán las iniciativas corporativas y gubernamentales para "recualificar" a los trabajadores ante los cambios provocados por esta tecnología.

Al mismo tiempo, los cambios en el mercado laboral y la evolución de la economía global podrían presionar a los consumidores de menores ingresos, reforzando una dinámica "en forma de K", en la que los grupos de mayores ingresos prosperan mientras otros enfrentan más dificultades. Por otro lado, los avances en sanidad y ciencias de la vida —impulsados por la IA— podrían aumentar la longevidad y mejorar la calidad de vida.

Las áreas de oportunidad que identifica Morgan Stanley engloban las empresas del ecosistema de la "diabesidad", la IA aplicada a la salud, sectores relacionados con la jubilación (gestión de patrimonios, gestión de activos y seguros), proteínas fermentadas, fabricantes de bebidas y empresas de recualificación profesional.

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