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La guerra de Irán ha instalado la incertidumbre en un mercado que se mueve al son de los movimientos de Teherán y Washington. Esto, sin olvidar al petróleo, que también marca el ritmo de unas bolsas que tiemblan cada vez que supera los 100 dólares. Y es que, cuanto más tiempo se mantenga en ese nivel, mayores serán las consecuencias para la economía global.

De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado en dos décimas su previsión de crecimiento mundial para este año, hasta el 3,1%, por el impacto del conflicto en Oriente Medio. Además, ha advertido que, si se alarga, podría convertirse en "la mayor crisis energética de la era moderna".

Así, con este telón de fondo, los analistas de J. Safra Sarasin Sustainable AM responden a seis preguntas clave sobre las consecuencias macro de la guerra de Irán.

1. ¿Se mantendrá el alto el fuego?

El alto el fuego de dos semanas acordado entre Washington y Teherán ha dado muestras de fragilidad desde el primer momento, sobre todo, por la ofensiva de Israel contra Líbano.

"El alto el fuego parece inestable. Israel sostiene que Líbano no está incluido en los términos, aunque el mediador del acuerdo, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, afirma lo contrario. El pacto también muestra señales de haber sido improvisado por necesidad", valoran desde la gestora.

En esencia, destacan que Donald Trump necesitaba una vía de salida. "Ha calificado el marco de diez puntos propuesto por Irán como 'una base viable' para negociar, aunque gran parte del documento suena maximalista y difícil de conciliar con los intereses estadounidenses".

Además, en JSS SAM ponen el foco en que algunos conceptos clave siguen sin definirse. "¿Qué significa exactamente 'paso libre'? Para Teherán, no implica ausencia de peajes, y Washington tampoco ha aclarado mucho. No sorprende que solo unos pocos barcos hayan cruzado el estrecho de Ormuz en los últimos días".

No obstante, ven probable que el alto el fuego se mantenga —aunque sea de forma parcial— porque ninguna de las partes saldría beneficiada con una escalada del conflicto.

2. ¿Por qué es más probable que se llegue a algún tipo de acuerdo?

Las exigencias de ambas partes son maximalistas y, por tanto, imposibles de conciliar. Sin embargo, tanto EEUU como Irán tienen interés en que el petróleo siga fluyendo por el estrecho de Ormuz.

"Para el presidente Trump, esto implica un precio del crudo más bajo, algo que necesita si quiere mantener opciones de conservar al menos una de las cámaras en las elecciones de mitad de mandato. Para Irán, cobrar tasas de tránsito sería una fuente rápida de ingresos para reconstruir su golpeada economía. En última instancia, el pragmatismo podría imponerse a los principios", comentan los expertos de la firma.

Con todo, también es posible que no se alcance ningún acuerdo durante años y que la Administración estadounidense termine centrando su atención en otros asuntos. "Los barcos seguirían cruzando el estrecho de Ormuz, pero sería Irán quien, en gran medida, fijaría las condiciones de paso. A este escenario le asignamos una probabilidad del 30%".

3. ¿A qué tipo de acuerdo podría llegarse?

Los estrategas de JSS SAM se decantan porque, de alcanzarse algún acuerdo, lo más probable es que sea "poco satisfactorio". En este sentido, valoran que si Irán lograra, de facto, controlar el estrecho, sería un revés estratégico para EEUU, que históricamente ha garantizado la libertad de navegación.

"Washington podría tolerar temporalmente ese resultado —quizá para ganar tiempo hasta después de las elecciones de mitad de mandato— antes de intentar revertirlo más adelante".

Pero también barajan otra posibilidad: establecer una presencia naval internacional para proteger el tráfico marítimo, a cambio de aliviar sanciones. "Incluso así, Teherán obtendría un beneficio: mayor influencia sobre el estrecho a cambio de concesiones económicas. Las exigencias estadounidenses de limitar los programas nucleares y de misiles de Irán parecen poco realistas, especialmente bajo un liderazgo iraní más duro", añaden.

4. ¿Cuándo volverá a normalizarse el tráfico en el estrecho de Ormuz?

Es la pregunta del millón para el mercado y la respuesta de la gestora no es muy optimista. "No será pronto —si es que llega a producirse—. La prioridad inmediata será permitir que los petroleros completamente cargados salgan del Golfo antes de que los buques vacíos regresen. Pero la capacidad de transporte ya está bajo presión, dado que muchos barcos han sido desviados a otras rutas".

De hecho, incluso tras el alto el fuego en Yemen entre EEUU y los hutíes, el tráfico en el mar Rojo sigue muy por debajo de los niveles previos a la crisis. "Los costes de los seguros para cruzar Ormuz seguirán elevados hasta que haya más claridad sobre los riesgos. A diferencia del mar Rojo, casi no existen rutas alternativas viables, lo que limita la posibilidad de desviar el tráfico".

Con el tiempo, en JSS SAM ven probable que los países del Golfo inviertan más en oleoductos para reducir su dependencia del transporte marítimo. "Por ahora, los elevados precios del petróleo parecen haberse consolidado".

5. ¿Quién sale beneficiado de la nueva situación?

"China destaca claramente. La crisis probablemente acelerará la electrificación y, en general, la transición energética, lo que impulsará la demanda de vehículos eléctricos, baterías, paneles solares y otras tecnologías en las que China ya tiene una posición dominante. También podría haber un giro geopolítico favorable para Pekín. Si la cohesión dentro de la OTAN se debilita, Europa podría replantearse su autonomía estratégica y, con ello, su relación con China", aseguran desde la firma.

Mientras tanto, los aliados de EEUU —especialmente en el Golfo y en Asia— podrían empezar a cuestionar la fiabilidad de las garantías de seguridad estadounidenses.

6. ¿Volverá la economía mundial a su situación previa a la guerra?

En JSS SAM son rotundos. "No. Es probable que los precios del petróleo se estabilicen en un rango de 80–90 dólares, reflejando una oferta más ajustada. Esto implica más inflación y un crecimiento más débil".

En las economías avanzadas, la inflación podría cerrar el año entre 0,2 y 0,9 puntos porcentuales por encima de lo previsto antes del conflicto, mientras que el crecimiento sería entre 0,2 y 0,6 puntos inferior. Además, los bancos centrales podrían mantener políticas más restrictivas durante más tiempo, frenando la creación de crédito.

"Las interrupciones en la oferta —como las observadas durante la pandemia— también podrían prolongarse. Reparar infraestructuras energéticas dañadas y recuperar la producción podría llevar meses. En los mercados emergentes, el impacto sobre el crecimiento sería algo mayor. Muchos gobiernos de estos países limitan la transmisión de los precios del petróleo mediante subsidios energéticos, lo que reduce el impacto inflacionario, pero aumenta la carga fiscal", concluyen.

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