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11 libros. Una gestora que maneja 112.000 millones de dólares. Columnista. Comentarista. Y ahora diana del movimiento 'Me Too'. Es Ken Fisher. "Soy un tipo al que le cuesta caer bien porque manejo mucho dinero", reconoce. Quizás le costaría menos si midiese más y mejor sus palabras.

San Francisco. Tiburon Strategic Advisors celebra una conferencia a la que asiste Fisher. Su fama le precede. "He dado muchas charlas en muchos lugares como este", aseguraba en una entrevista concedida a 'Bloomberg' tras convertirse en el centro de la polémica. "Y nunca he tenido una reacción así", añade.

¿Cuál es la causa de tanto revuelo en Wall Street? El discurso de Fisher. En este, un orador con su solera, llega a comparar "fichar a un nuevo cliente con ligarse a una tía". 15 mujeres estaban entre los 220 asistentes a un evento al que se acudía pagando 25.000 dólares. Por persona.

Una de ellas es Rachel Robasciotti, gestora de Robasciotti & Phillipson. "Cuando los líderes le dicen al resto de personas cómo deben mirar a las mujeres, dejan de vernos a la misma altura que los hombres", afirma a 'CBS MoneyWatch'.

"Es básicamente enseñar a otros hombres que no son tan exitosos como él con que ojos deben mirar el mundo", apostilla. "Todo el mundo se ofendió y empezaron a soltar comentarios como 'Ya he oído esto antes'. Por cosas como esta el movimiento 'Me Too' aún no ha llegado a nuestra industria", asegura.

"No debería haber hablado así", reconoce Fisher, con el toro pasado. "Algunas de las palabras y frases que uso durante mis últimas conferencias han sido erróneas y no es el tipo de lenguaje apto para esta industria por lo que pido perdón". Lo dice él. El hombre con una fortuna de 3.700 millones de dólares, según el último ranking de la revista Forbes. ¿Será suficiente para el mercado?

EL 'ME TOO' LLEGA A WALL STREET

El movimiento #MeToo también ha llegado al parqué. En Wall Street las cosas están cambiando. Así de claro lo tiene un asesor de patrimonio: contratar una mujer en el sector es visto como "un riesgo desconocido". En Wall Street se le conoce ya como el efecto Mike Pence, en tono de sorna, tras las declaraciones del vicepresidente estadounidense que aconseja evitar cenar a solas con cualquier mujer salvo que esté casado con ella.

El resultado hasta el momento es una tendencia hacia la segregación de género en el sector financiero. Entrevistas citadas por 'Bloomberg' a ejecutivos de más de 30 años sugieren que muchos de ellos temen el movimiento #MeToo. Precisamente, en Wall Street uno de los primeros impactos es la escasez de las mujeres en puestos de responsabilidad.

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