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JP Morgan ajusta el precio objetivo para el S&P 500 a finales de 2026 de 7.500 a 7.200 puntos. Observa "complacencia" en el mercado, que "está descontando una rápida resolución del conflicto en Oriente Medio y la reapertura del estrecho de Ormuz", y cree que, hasta ahora, gran parte de la atención se ha centrado en el impacto inflacionario de los precios más altos del petróleo pero, en su opinión, "la cuestión más importante y trascendental es el posible mecanismo de transmisión negativa a la demanda si el estrecho no se reabre".

Así se recoge en el último 'Global Equity Strategy' publicado por la entidad, donde analizan las reacciones de las bolsas a la operación 'Furia Épica' y, principalmente, su efecto en los precios del petróleo.

"Desde el inicio de la operación, el S&P 500 ha mostrado una relativa resiliencia incluso con el aumento de los precios del petróleo en más del 40%, la casi triplicación de algunos destilados en Europa y Asia y la revisión a la baja de las expectativas de recorte de tipos de la Reserva Federal. Como suele ocurrir en las primeras oleadas de volatilidad global, el S&P 500 se beneficia de la búsqueda de activos seguros y defensivos debido al estatus de refugio seguro de los activos estadounidenses y al hecho de que aproximadamente el 70% de la capitalización bursátil está ligada a factores de baja volatilidad y crecimiento de calidad", indican.

Sin embargo, consideran que, "en el fondo, los inversores se han centrado más en cubrir riesgos que en reducirlos".

"Aunque se ha reducido parte de la volatilidad en factores de alto riesgo y áreas especulativas del mercado, todavía observamos complacencia. En particular, creemos que el mercado está descontando una rápida resolución del conflicto en Oriente Medio y la reapertura del estrecho", dicen.

Bajo su punto de vista, si la destrucción de la demanda de petróleo continúa, tanto las acciones como los mercados de predicción comenzarán a reflejar un crecimiento más lento y mayores probabilidades de recesión. Los economistas de JP Morgan calculan que cada aumento sostenido del 10% en los precios del petróleo podría generar un impacto negativo de 15 a 20 puntos básicos en el PIB.

"Estimamos que si los precios del petróleo se mantienen en los niveles actuales (alrededor de los 110 dólares) durante el resto del año, las estimaciones de consenso de las ganancias por acción (EPS) podrían ajustarse a la baja entre un 2% y un 5%. El impacto negativo en las EPS se vuelve aún más pronunciado si los precios del petróleo suben", señalan, añadiendo que "el impacto potencial de esta crisis petrolera (similar a otras crisis como la del Covid y la de los bancos regionales) en los precios de las acciones no se debe tanto a la contracción de las ganancias, sino más bien al sentimiento de los inversores, que se traduce en una reducción de los múltiplos".

Con todo este contexto, "ajustamos nuestro precio objetivo para el S&P 500 a finales de 2026 de 7.500 a 7.200". Como explican, el desplome del sentimiento inversor, especialmente en lo que respecta a factores de alto riesgo y acciones, podría finalmente convertirse en un evento de ajuste.

"Sin embargo, si la caída del S&P 500 cobra impulso por debajo del promedio móvil de 200 días (6.600), es posible que el soporte sólido para el S&P 500 no se materialice hasta los 6.000-6.200. Si bien aún vemos potencial alcista hacia fin de año dada la resiliencia del ciclo económico, vinculada a un gasto récord en inversión empresarial, mejoras en la productividad y respaldada además por los estímulos relacionados con la OBBBA este año, creemos que el potencial alcista está ligeramente más limitado en comparación con principios de año debido a la incertidumbre geopolítica", aseguran.

En cuanto a su selección de estilos, sectores y temáticas, los analistas reiteran su preferencia por "la baja volatilidad, es decir, más resistente a las crisis y al riesgo de recesión, y el crecimiento de calidad, es decir, más resistente a la estanflación y a los tipos de interés altos durante más tiempo, frente a las exposiciones internacionales sensibles al dólar y al petróleo, y los factores de alto riesgo (beta alta, crecimiento especulativo, valor, cíclicos)".

Entre los sectores, favorecen las acciones de defensa de EEUU y Europa, así como las de energía verde, mientras que recomiendan evitar las empresas vinculadas a consumidores de bajos ingresos.

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