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La inversión inmobiliaria se ha frenado en seco en España coincidiendo con la formación del nuevo Gobierno de coalición PSOE-Podemos. Medidas como el endurecimiento jurídico y fiscal que prepara el gabinete de Pedro Sánchez para las socimis, o la anunciada regulación del alquiler han provocado mucha incertidumbre entre los fondos extranjeros, que han parado sus planes de inversión en el sector. Algo que contrasta radicalmente con la edad dorada que parece vivir la inversión en renovables, que se está multiplicando.

El dinero huye en masa del inmobiliario y los planes de inversión están en 'stand by', a la espera de la regulación que ponga en marcha el Gobierno, según apuntan fuentes del sector inmobiliario, que aseguran que los inversores de activos real estate "están muy nerviosos" por ello y también por las previsiones de ralentización económica en España, ya que se espera que el PIB solo crezca un 1,6% en 2020, tras haber cerrado el año pasado con un aumento del 2%, el menor ritmo desde 2014.

Estas fuentes explican que los inversores internacionales están "reposicionando" el precio de los activos. Es decir, están reduciendo su exposición al sector inmobiliario por la preocupación a un posible maltrato del Gobierno. Por ejemplo, en el caso de las Sociedades Cotizadas Anónimas de Inversión en el Mercado Inmobiliario, conocidas popularmente como socimis, la incertidumbre es máxima porque su número ha aumentado de manera exponencial en los últimos años, al calor de las favorables condiciones fiscales, y ahora el Ejecutivo quiere reformar el régimen con el que funcionan para aplicar "un tipo de gravamen del 15% sobre los beneficios no distribuidos".

Además, a eso hay que añadir que las socimis son vehículos de inversión cuya cartera de inmuebles debe dedicar al menos el 80% de sus activos al alquiler, por lo que las prometidas medidas para frenar las "subidas abusivas del alquiler" en aquellas zonas con el mercado "tensionado" también generan dudas entre los inversores. Por no hablar de que el Gobierno pretende aumentar el parque público de pisos para alquiler, como ha anunciado el ministro José Luis Ábalos.

Por eso ahora la idea del 'buy to rent' tampoco parece factible, y por eso los inversores se están echando atrás en sus apuestas inmobiliarias. Eso pondría en el mercado más vivienda para arrendar, lo que podría ayudar a resolver el problema actual de la poca oferta y altos precios que ha llevado al Ejecutivo a promover la limitación. El problema, dicen las fuentes consultadas, es que los inversores no se quieren arriesgar a comprar caro, tal y como está el precio de la vivienda, si las perspectivas del alquiler son inciertas.

Al final, es como la pescadilla que se muerde la cola porque el hecho de que no se invierta, según estas fuentes, no hará más que incrementar el problema ya existente con el alquiler, y, además, provocará que el precio de la vivienda siga subiendo. Al no construir más vivienda, habrá menos oferta, y el precio subirá para el comprador final. Lo contrario de lo que hace falta, según los expertos.

TODOS A POR RENOVABLES

Esta situación contrasta con lo que está ocurriendo en el sector de las renovables. Es cierto que el perfil del inversor que se interesa por el sector inmobiliario suele ser diferente del que lo hace por el de las renovables, pero es llamativo que mientras que en uno la actividad se ha frenado, en el otro se ha disparado. Y en eso también tiene mucho que ver el nuevo Gobierno.

Según fuentes del sector, la inversión en renovables se ha disparado ante la importancia que está dando el gabinete de Pedro Sánchez a la Transición Ecológica. Ya lo hizo en la anterior legislatura, pero ahora, además, le ha dado un nuevo empujón al compromiso climático del Gobierno dotando de mayor protagonismo el papel de la ministra del ramo, Teresa Ribera, cuyo departamento tiene ahora rango de vicepresidencia.

Los planes del Ejecutivo de coalición pasan por favorecer el negocio de las renovables, por lo que los inversores lo ven todo a favor, no como en el caso del sector inmobiliario. Precisamente, hace unos días Moody's destacaba el buen momento regulatorio en España para proyectos solares, y las eléctricas han 'bendecido' también el ascenso de Ribera, que ven como algo "positivo" porque ha dejado muy claras sus prioridades. Eso da certidumbre a los inversores, que ven oportunidades en el movimiento del Gobierno hacia lo renovable y la descarbonización.

El interés por el negocio 'verde' se está dejando notar en el caso de los grandes fondos (muchos ya invierten y otros tantos están posicionados a la espera de que haya oportunidades atractivas) y también en el de las energéticas más tradicionales, que se están transformando. Solo hay que recordar el movimiento que perpetró Galp hace unos días, al comprar a ACS su cartera fotovoltaica en España por 2.200 millones de euros.

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