
La Reserva Federal celebra este miércoles uno de los cónclaves monetarios más calientes del año, ya que llega en el punto álgido de la batalla que mantienen el titular del banco central, Jerome Powell, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Trump y Powell mantienen posturas enfrentadas sobre el nivel de los tipos desde el regreso del líder republicano a la Casa Blanca, aunque las tensiones han ido creciendo hasta tal punto que se ha llegado a especular con una salida precipitada de Powell, quién finaliza su mandato en mayo del año que viene. El mercado da por sentada una nueva pausa en los tipos de interés este miércoles con un 97,5% de probabilidad, según la herramienta FedWatch de CME, una decisión que no contribuirá a que se enfríen los ánimos.
Sin embargo, los analistas creen que algunos integrantes del banco central pueden comenzar a mostrar su apoyo hacia los recortes de tasas para ganarse el favor de Trump, y es que el presidente sigue buscando candidatos para suceder a Powell, y en este sentido todos los focos apuntan a Michelle Bowman y a Christopher Waller.
"¿Veremos a figuras como Waller y Bowman votar a favor de recortar las tasas, dados sus recientes cambios políticamente oportunistas hacia una postura más favorable a Trump?", se cuestiona Michael Hewson, jefe de análisis de CMC Markets.
El experto apunta que "con el actual presidente de la Reserva Federal, Powell, bajo creciente presión de un presidente estadounidense cada vez más hostil, nos acercamos cada vez más a un anuncio que podría dar a conocer al sucesor de Powell mucho antes de mayo de 2026, cuando finalice su mandato".
Según su criterio, "si bien muchos han especulado con la posibilidad de que Powell se vea obligado a dimitir anticipadamente, es difícil imaginar un escenario como este que sea favorable para el mercado de la administración Trump".
"Powell es la única mano firme que se interpone entre el gobierno estadounidense y una caída del mercado de bonos. Es improbable que cualquier indicio de que se esté forzando la mano del FOMC sea bien recibido por los mercados. Powell lo sabrá, al igual que el resto del FOMC", agrega.
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Hewson señala que el presidente de la Fed está acaparando quizás demasiados focos, ya que "todo este revuelo en el mercado pasa por alto convenientemente que el voto de Powell es solo uno entre muchos". Con todo, cree que el banco central no dará su brazo a torcer y mantendrá los tipos en pausa hasta que encuentre las señales que necesita sobre el control de la inflación.
"Mientras se justifique un recorte de tipos, se producirá, aunque no en la escala que quizás le gustaría a Trump. Septiembre sigue siendo la fecha más probable, y Jackson Hole probablemente será la etapa clave para determinarlo", explica.
¿ES HABITUAL LA DISIDENCIA?
Los analistas de Oxford Economics coinciden en señalar que "los gobernadores de la Fed Christopher Waller y Michelle Bowman dejaron claro en el periodo entre reuniones que están a favor de recortar los tipos de interés", por lo que "ambos podrían discrepar".
"En general, los gobernadores no han discrepado en los últimos 20 años, y si hubiera un par de discrepancias en julio, sería el mayor número desde 1993. Las discrepancias entre los gobernadores son más elocuentes que las de los presidentes regionales de la Fed, pero esto no siempre anticipa el próximo paso del banco central. Los gobernadores suelen mostrar una postura moderada, representando el 74% de todas las discrepancias desde 1936", agregan.
Además, explican que "cuando hay al menos dos disensos de gobernadores, y ambos están a favor de una política monetaria más restrictiva o más laxa, solo señalaron correctamente el cambio de dirección de la política monetaria en la siguiente reunión del FOMC en el 40% de las ocasiones desde la década de 1980".
"Varios factores pueden motivar los disensos, como la preocupación por el efecto no deseado de la política monetaria actual en la economía, los desacuerdos sobre el papel de la política monetaria o los procedimientos y objetivos operativos", indican.
Estos analistas tampoco esperan que Powell señale con claridad los próximos movimientos del banco central, y creen que, como viene haciendo hasta la fecha, seguirá enfatizando la necesidad de actuar en respuesta a los datos que se vayan conociendo.
"Los próximos datos sobre la inflación y el mercado laboral determinarán si la Fed recorta o no. El deflactor del PCE de junio se publicará después de la reunión de julio y, si nuestra estimación a corto plazo es correcta, calmará a algunos de los moderados de la Fed", concluyen.

