
Nada hacía pensar al mercado a principios de año en la posibilidad de subidas de tipos de interés en Estados Unidos, aunque el repunte de la inflación motivado por la guerra de Irán ha hecho saltar las alarmas en la Reserva Federal (Fed), hasta tal punto que los expertos creen que el próximo movimiento del banco central será un aumento de tasas.
"Esta semana ajustamos nuestra predicción de la Fed y esperamos que los próximos cambios de política sean aumentos en lugar de recortes. Anticipamos aumentos de tasas de 25 pb en diciembre de 2026 y marzo de 2027. Anteriormente, esperábamos que la Fed recortara las tasas hasta 3,00-3,25%", aseguran los analistas de Danske Bank.
Cabe recordar que las propias actas de la última reunión de la Fed ya abrieron la puerta a una subida de tipos si la inflación "se mantuviera persistentemente por encima del 2%". Una posibilidad que los expertos ven cada vez más probable a medida que se extiende el conflicto en Oriente Medio, que tiene disparado el precio del petróleo.
No obstante, los estrategas del banco danés apuntan que su cambio de predicción no se debe "únicamente a la guerra en Irán", y es que creen que "los factores de demanda están impulsando una inflación más estructural".
De manera similar, los expertos de Rabobank consideran que "el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) se está alejando de recortes de tipos", ya que "el estrecho de Ormuz sigue interrumpido y los precios de la gasolina y la inflación, han seguido subiendo".
"A diferencia de la inflación posterior a la COVID-19, en la que el estímulo excesivo de la demanda desempeñó un papel importante, el actual repunte inflacionario es puramente un shock de oferta. Cabe destacar que el aumento de los precios de la gasolina contribuyó con un punto porcentual completo a la tasa de inflación general del 3,8% en abril", destacan.
Noticia relacionada

Esta distinción es "crucial" para determinar la política monetaria adecuada para responder a la inflación, ya que si el actual repunte de precios "es puramente un shock de oferta, la Reserva Federal debería poder ignorar las elevadas cifras de inflación general y centrarse en la subyacente y las expectativas a futuro".
"Si la inflación subyacente aumenta sustancialmente y las expectativas de inflación se desanclan, las presiones inflacionarias podrían volverse persistentes. Sin embargo, si observamos solo un aumento moderado de la inflación subyacente y las expectativas a largo plazo se mantienen estables, la Reserva Federal podría retomar su trayectoria de tipos de interés anterior a la guerra, que era descendente", añaden.
WARSH ENTRA EN ESCENA
Y con este delicado telón de fondo, el banco central da la bienvenida a su nuevo presidente, Kevin Warsh, quien fue nominado por el mandatario del país, Donald Trump, en un movimiento que los mercados interpretaron como proclive a tipos de interés más bajos.
No obstante, los expertos de Rabobank creen que el repunte de la inflación "dificultará enormemente que Warsh convenza al FOMC de recortar las tasas a corto plazo", mientras "el sólido crecimiento del empleo en marzo y abril también ha reducido la necesidad de abordar los riesgos a la baja en el mercado laboral".
"Recordemos que esta fue la razón de los tres recortes realizados a finales del año pasado. Por lo tanto, los datos no respaldan la necesidad de recortes de tasas a corto plazo", agregan.
El vínculo entre Trump y Warsh también pondrá en juego la independencia del banco central, una de sus armas más poderosas para atender a su doble mandato de empleo e inflación, aunque por el momento el nuevo responsable del banco central ha prometido actuar con autonomía y de acuerdo a los datos macroeconómicos.
"Durante las audiencias ante el Comité Bancario del Senado, Warsh negó haberle prometido al presidente Trump que recortaría las tasas de interés. Sin embargo, en los medios de comunicación -a pesar de su reciente declaración de que dejaría que Warsh decidiera qué hacer con las tasas- Trump ha sido claro sobre lo que espera del nuevo presidente de la Reserva Federal, y es probable que lo vuelva a dejar claro si la Fed mantiene las tasas sin cambios durante demasiado tiempo", manifiestan.
Sin embargo, en Rabobank recuerdan que "aún nos encontramos en los primeros días de un nuevo régimen y no está claro qué enfoque adoptará el nuevo presidente de la Reserva Federal para implementar los recortes de tasas que prefiere el presidente Trump".
"Además, desconocemos la acogida que tendrán los argumentos de Warsh en el Comité Federal de Mercado Abierto. Y también está el papel del gobernador Powell, que podría ser crucial si Warsh no logra convencer al Comité de su postura. Una vez que tengamos mayor claridad sobre la nueva dinámica en el FOMC, ajustaremos nuestras previsiones en consecuencia", concluyen.

