
El oro sufre una caída de casi el 30% tras alcanzar su máximo histórico de 5.595 dólares por onza a finales de enero, y hace unos días cayó por debajo de la barrera psicológica de los 4.000 dólares por primera vez este año, lo que para los analistas "plantea la pregunta de cuándo tocará finalmente fondo esta fase de consolidación".
No obstante, Claudio Wewel, estratega de divisas en J. Safra Sarasin Sustainable AM, se muestra optimista de cara al futuro, ya que considera que el metal precioso se enfrenta a "un entorno de riesgos más favorable".
"Es probable que la fragmentación geopolítica continúe, lo que favorece la persistencia a largo plazo de la depreciación estructural del dólar. Además, la sostenibilidad de los niveles de deuda soberana probablemente seguirá siendo un tema relevante, aunque resulta difícil anticipar cuándo volverán los mercados a centrar su atención en este debate", detalla.
También ve "probable que los bancos centrales y los inversores institucionales y privados continúen aumentando sus asignaciones a medio plazo".
"Y aunque actualmente no esté en el foco, la preocupación por la fortaleza de las instituciones estadounidenses puede resurgir fácilmente a medida que nos acerquemos a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos", valora.
Sobre la base de los últimos datos de inflación y macroeconómicos, espera "que la fortaleza del ciclo continúe", con lo que "la Fed debería llevar a cabo dos subidas de tipos durante los próximos doce meses, con el riesgo de que tenga que hacer más".
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"Con el mercado descontando una subida y media de tipos en Estados Unidos, es poco probable que el oro registre un rebote sostenido a corto plazo. Por otro lado, probablemente no sería necesario que los datos estadounidenses se debilitaran demasiado desde los niveles actuales para llevar las expectativas de tipos en Estados Unidos y el dólar algo más abajo", anticipa.
En conjunto, el experto espera "una moderada debilidad del dólar estadounidense hasta finales de año, lo que, combinado con unos tipos reales algo más bajos, debería respaldar al oro".
"Según nuestro modelo, creemos que el oro debería recuperarse hacia los 4.600 dólares antes de finales de año. Una reactivación de la operación de depreciación estructural del dólar a medida que nos acerquemos a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos representa un riesgo alcista adicional", proyecta.
Por otro lado, encuentra "otros indicadores que también merecen consideración", como las posiciones especulativas netas, que "se han vuelto más alcistas de nuevo en las últimas semanas, incluso cuando el oro ha caído hasta nuevos mínimos en lo que va de año".
"Los 'risk reversals' han descendido hasta niveles no vistos en una década, lo que sugiere que podríamos haber alcanzado el punto máximo de pesimismo", comenta.
¿A QUÉ SE DEBE LA OSCILACIÓN?
Sobre los motivos que han provocado los fuertes movimientos del metal precioso en los últimos 18 meses, este experto asegura que "resulta útil recapitular los principales acontecimientos que han marcado en gran medida la dinámica de su precio durante este periodo".
"El metal precioso comenzó 2025 en torno a los 2.600 dólares por onza y continuó subiendo después de que Donald Trump tomara posesión como presidente de Estados Unidos el 20 de enero. Las amenazas arancelarias del presidente Trump, que culminaron en el 'Día de la Liberación', impulsaron una nueva subida hasta aproximadamente los 3.300 dólares, aunque la dinámica se estancó durante buena parte del verano, hasta que intentó destituir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook a principios de septiembre", recuerda.
Posteriormente, la preocupación por la independencia de la Fed "atrajo nuevos flujos hacia el oro como activo refugio, llevando su precio por encima de los 4.000 dólares por primera vez".
"Tras una pausa a finales de 2025, una serie de acontecimientos geopolíticos a comienzos de 2026 creó una tormenta casi perfecta, durante la cual el oro subió con fuerza, a medida que los inversores trasladaban capital hacia el 'activo refugio por excelencia'", comenta.
Entre estos acontecimientos se incluyeron la captura del presidente venezolano Maduro, las amenazas militares del presidente Trump contra Groenlandia y una investigación sobre el presidente de la Fed, Powell, "ampliamente percibida como un intento de influir en la política monetaria del banco central".
Sin embargo, cree que "los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán probablemente representan el cambio de régimen más importante".
"En primer lugar, el aumento de los precios de la energía provocó ventas de oro para liberar liquidez y, en segundo lugar, las expectativas de tipos subieron rápidamente en respuesta al shock inflacionista derivado del cierre del estrecho de Ormuz. La combinación de un dólar más fuerte y un repunte de los tipos reales ha pesado sobre el oro, realineando el metal precioso con sus motores históricos", concluye.

