
¿Cuál es la mejor estrategia para invertir en bolsa ahora mismo? La incertidumbre por el conflicto de Oriente Medio, y todas las derivadas que ha traído consigo, volatilidad incluida, ha hecho que los inversores se vuelvan más cautos que nunca. Sin embargo, no es necesario dejar de apostar por las acciones, solo hay que saber cuál es el enfoque más adecuado para sortear los inconvenientes que puedan surgir y ganar en bolsa. Esto es lo que hay que hacer, según Schroders.
La estrategia que mejor funciona a la hora de invertir en renta variable global es "ser activo, pero sin correr riesgos". Así lo dice Lukas Kamblevicius, codirector del equipo de inversión QEP en Schroders, que afirma que "las estrategias de bajo riesgo activo ofrecen lo que los inversores buscan en una cartera básica: amplia exposición, comisiones más bajas y mayor consistencia en la rentabilidad".
"Y lo que es más importante, también han superado a sus homólogos más activos durante la última década", añade.
Este experto deja claro que a menudo "se da por sentado que el riesgo y la recompensa siempre van de la mano en el ámbito de la inversión, pero no siempre es así". De hecho, resalta, durante la última década "los gestores de renta variable global que han asumido cierto nivel de riesgo, aunque no elevado, al desviarse de un índice (es decir, 'riesgo activo') han obtenido mejores resultados que la mayoría de sus homólogos con mayor riesgo".
"No solo lo han hecho en términos ajustados al riesgo (es decir, cuánta rentabilidad han generado por unidad de riesgo), sino que, lo que es aún más impresionante, también han obtenido mejores resultados en una comparación directa de la rentabilidad absoluta", afirma Kamblevicius.
Asimismo, el experto de Schroders explica que las estrategias de renta variable global que asumen bajos niveles de riesgo activo "suelen denominarse estrategias de 'índice mejorado' ('enhanced index' en inglés), ya que su objetivo es ofrecer lo mejor de la inversión activa y pasiva".
En sus palabras, la referencia al 'índice' proviene del hecho de que estos fondos, al igual que las estrategias basadas en índices de referencia, "proporcionan una amplia exposición al mercado, ofrecen comisiones de gestión relativamente bajas y tienen una volatilidad reducida al no tomar posiciones importantes fuera del índice".
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"La parte 'mejorada' proviene de la flexibilidad para ser ágil y aprovechar las oportunidades que un índice de referencia no aprovecharía", destaca Kamblevicius, que dice que este tipo de carteras "se ajustan a los objetivos que los inversores tienen para construir el 'core' o núcleo de sus inversiones: rentabilidades más predecibles, menores riesgos y menos volatilidad a un coste más atractivo".
Por eso insiste en que esta form de invertir con bajo riesgo activo es una estrategia de inversión "fundamental". Aunque avisa: "Esto no quiere decir que debamos ignorar a los gestores de mayor riesgo", porque "muchos de ellos también han generado históricamente rentabilidades superiores al índice de referencia y siguen siendo valiosos para las asignaciones satélite".
Lo que hay que tener claro es que "a menudo tienen objetivos más específicos dentro de una cartera más amplia, pero la evidencia de la última década, al menos, es que es más importante identificar a los gestores de mayor calidad dentro de este grupo", remarca.
En cualquier caso, "cuando los mercados se amplían o se produce una rotación del liderazgo, los gestores con convicciones firmes pueden estar en mejor posición para aprovechar oportunidades excepcionales", como en el caso de las '7 Magníficas', "lo que los convierte en asignaciones satélite importantes para captar las distorsiones del mercado, las rotaciones sectoriales o los temas emergentes".
"En resumen, tanto los gestores 'core' como los satélite tienen un papel que desempeñar".
TRES CUESTIONES CLAVE EN LAS INVERSIONES 'CORE'
Kamblevicius destaca también que en el caso de las estrategias pasivas, la fórmula es sencilla: replicar un índice, y que para los inversores con un alto nivel de riesgo el objetivo es igualmente directo: encontrar las empresas con mejor rentabilidad del mundo.
La estrategia 'core' se sitúa en un punto intermedio entre estos dos extremos. Son tres los objetivos de los gestores que realizan este tipo de inversión:
1. Generar rentabilidades constantes
"Para obtener rentabilidades sólidas a lo largo del tiempo, la frecuencia con la que se obtienen resultados superiores es a menudo tan importante como la magnitud de la rentabilidad extra que se generan cuando esta se consigue", dice el experto de Schroders.
Bajo su punto de vista, "lo ideal es que un fondo 'core' obtenga resultados superiores año tras año, en lugar de tener solo uno o dos años destacados en un ciclo". "Creemos que un buen punto de referencia para estos fondos sería tener una ratio de 'meses ganadores' del 60% o más y haber demostrado una rentabilidad superior en al menos dos de cada tres años de forma continua", añade.
2. Ofrecer ventajas al no alejarse demasiado del índice de referencia
Por otro lado, indica que "las carteras indexadas mejoradas limitan explícitamente la desviación respecto al índice de referencia elegido mediante la adopción de numerosas posiciones activas de pequeño tamaño". Por lo general, comenta, "también mantienen cierto grado de restricciones sensibles al índice de referencia para conservar una fuerte diversificación entre regiones, sectores y acciones individuales".
"Esta exposición diversificada puede reducir significativamente el impacto en la cartera de una caída importante en una región, sector o empresa", incide.
3. Usar una forma escalable de evaluar las empresas
Por último, afirma que el objetivo de mantener una diversificación más amplia entre las acciones en las que invierten "suele depender de herramientas cuantitativas que pueden evaluar miles de empresas en todo el mundo". "A medida que el mercado bursátil mundial se amplía más allá del reciente dominio de las empresas tecnológicas estadounidenses, esta capacidad será aún más importante", expone Kamblevicius.
En términos más generales, "a menudo se considera que las carteras concentradas están correlacionadas con mayores rentabilidades extras, ya que el tamaño de la posición es sinónimo de convicción. Sin embargo, al menos durante la última década, ha ocurrido lo contrario". Y es que las carteras con más posiciones -en el rango de 250 o más- obtuvieron una rentabilidad significativamente superior a la de las estrategias más concentradas en términos ajustados al riesgo", concluye.

