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Wall Street parece haber dejado atrás los temores por la guerra en Oriente Medio y ha pulverizado sus máximos históricos en las últimas sesiones, en un rally cargado de volatilidad que ha despertado los temores sobre el posible estallido de una burbuja en la renta variable estadounidense.

"El histórico tramo de 13 jornadas consecutivas al alza del Nasdaq -con una volatilidad realizada cercana a máximos históricos del 25%- y el repunte del S&P 500, comparable a periodos como el de la pandemia de Covid pero con mucho menos estrés previo, ponen de manifiesto una dinámica marcada de 'crash al alza' en las acciones estadounidenses. Esto es coherente con nuestra previsión para 2026 de un comportamiento de mercado más propio de una burbuja", aseguran los analistas de Bank of America (BofA).

Además, explican que ciertos segmentos del sector de la inteligencia artificial (IA), como los semiconductores, "se encuentran en máximos desde la era de ChatGPT" según su indicador de riesgo de burbuja, mientras que "la volatilidad de la renta variable muestra señales de soporte en el último rally". Todo ello, añaden, "refuerza la idea de dinámicas típicas de burbuja".

En un entorno como el actual, en el que "los fundamentales pierden peso frente a la incertidumbre", creen que "la gestión de opcionalidad", mediante el uso de derivados financieros, "sigue siendo clave".

En concreto, indican que las estrategias como los 'spreads' de opciones 'call' sobre el ETF QQQ, uno de los fondos cotizados más populares del mundo, y sobre el índice VIX "ofrecen puntos de entrada atractivos en términos de sesgo y permiten cubrir riesgos extremos tanto al alza como a la baja en el corto plazo".

"A más largo plazo, seguimos prefiriendo posiciones largas en el Nasdaq frente al S&P 500 a través de estrategias de volatilidad relativa, ya que la mayor exposición asimétrica del Nasdaq al pipeline de salidas a bolsa de las tecnológicas -dado el nuevo ritmo de entrada de empresas- lo convierte en una cobertura más eficaz tanto ante un boom de la IA como ante una eventual corrección o estallido de burbuja", indican.

DIVERSIFICAR PARA GANAR

La estrategia de BofA para evitar el impacto de una burbuja incluye también un factor de diversificación, por el cual recomiendan a los inversores fijarse en activos de otros países. En este sentido, destacan que "el punto de entrada para posiciones alcistas en 'small caps' chinas ha mejorado significativamente en los últimos meses".

"El coste de mantener posiciones cortas ha aumentado debido a la crisis en Irán, mientras que la volatilidad ha caído con fuerza recientemente. Esto ha vuelto a hacer atractivos, en nuestra opinión, los 'call spreads' a 6 meses sobre el CSI 1000, que ofrecen ratios de rentabilidad máxima de 7,3 veces la prima invertida", destacan.

Además, creen que los inversores preocupados por el daño económico derivado de las interrupciones en las cadenas de suministro deberían dirigir sus inversiones hacia India y "considerar estrategias de 'put spreads' sobre el índice Nifty".

"Tras haber sido el mercado más afectado el mes pasado -con caídas superiores a tres desviaciones estándar y con la volatilidad registrando los dos mayores picos en 12 años-, la economía india sigue siendo vulnerable a los efectos retardados del posible cierre del estrecho de Ormuz. La volatilidad del Nifty ha caído un 12% en las últimas semanas, pero el sesgo bajista sigue siendo el más pronunciado a nivel global", manifiestan.

Por otro lado, destacan que "con un amplio abanico de posibles desenlaces a corto plazo" de la guerra en Oriente Medio, "se recomienda estar posicionado en ambos extremos (alcista y bajista) de las acciones energéticas europeas mediante opciones 'put' baratas y con cobertura inicial".

En las últimas semanas, las acciones del sector energético europeo, medidas a través del índice STOXX Europe 600 Oil & Gas (SXEP), han registrado "fuertes oscilaciones", ya que "los acontecimientos en torno al estrecho de Ormuz han dominado los mercados del petróleo y la energía".

"Con el conflicto aún sin resolverse y un plazo de alto el fuego en el horizonte, el abanico de posibles resultados para el SXEP sigue siendo amplio. Mientras que un avance diplomático podría aliviar los precios de la energía y presionar a la baja a las acciones, una nueva escalada probablemente impulsaría nuevamente al SXEP al alza", anticipan.

En este contexto, aconsejan "mantener exposición a ambos extremos del SXEP mediante opciones 'put' inicialmente cubiertas, con un sesgo estructural hacia la convexidad bajista", teniendo en cuenta "la dinámica reciente del sector", que se caracteriza por "una volatilidad significativamente mayor en los movimientos a la baja que al alza desde el inicio de la guerra".

"Aunque la volatilidad implícita del SXEP no es baja en términos históricos, cotiza por debajo de la volatilidad realizada reciente, lo que hace que la opcionalidad del índice resulte relativamente atractiva, en nuestra opinión", concluyen.

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