
Hay una comparación que empieza a ganar fuerza entre algunos inversores institucionales europeos: Indra podría convertirse en una especie de 'Palantir europeo'. No porque ambas compañías sean idénticas -ni en tamaño, ni en márgenes, ni en modelo de negocio-, sino porque el mercado empieza a detectar una convergencia cada vez mayor en un terreno clave: la soberanía tecnológica aplicada a defensa, inteligencia artificial y ciberseguridad.
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La pregunta que se hace el inversor es cada vez más concreta: ¿puede una empresa española valorada en torno a 13.000 millones competir en parte del tablero estratégico donde hoy domina uno de los grandes iconos tecnológicos de Wall Street?
DOS MUNDOS, DOS MÚLTIPLOS
La comparación se vuelve especialmente llamativa cuando se observan las valoraciones. Palantir Technologies cotiza con una capitalización superior a 320.000 millones de dólares y múltiplos que rondan las 150 veces beneficios. Sus resultados del primer trimestre de 2026 reforzaron esa narrativa de crecimiento extremo: ingresos al alza del 85% interanual hasta 1.633 millones de dólares, margen operativo ajustado del 60% y beneficio neto GAAP de 871 millones.
Indra juega otra partida bursátil. La compañía cerró 2025 con 5.457 millones de euros de ingresos y 436 millones de beneficio neto, mientras su guía para 2026 apunta ya a superar los 7.000 millones de facturación. La diferencia no es solo de tamaño: es de percepción de mercado.
Los analistas de Berenberg reiteraron hace unos días su recomendación de 'compra', con precio objetivo de 70 euros, lo que implica un potencial cercano al 40% desde los niveles actuales. Su tesis se resume en una idea sencilla: “Indra cotiza a aproximadamente 15 veces el beneficio estimado de 2027 para un crecimiento anual compuesto del BPA del 20% entre 2026 y 2028”.
Ahí es donde aparece la gran pregunta para el mercado: ¿está el Nasdaq pagando una prima excesiva por la narrativa americana de IA mientras Europa sigue infravalorando sus propios campeones tecnológicos?
LA APUESTA POR LA IA SOBERANA
El lanzamiento de IndraMind es probablemente la declaración estratégica más ambiciosa de Indra en años. La nueva unidad integra inteligencia artificial soberana, ciberseguridad y ciberdefensa bajo una misma estructura, con 3.000 profesionales y 300 millones de euros de facturación.
La propia compañía deslizó una comparación directa con Palantir al defender que ningún actor reúne en una única plataforma soluciones de superioridad cognitiva, operaciones autónomas y ciberresiliencia, añadiendo que compañías como Palantir cubren solo una parte de ese ecosistema.
La comparación puede parecer agresiva, pero refleja un cambio de fondo en Europa: el continente quiere construir sus propias capacidades tecnológicas en defensa sin depender completamente de proveedores estadounidenses.
Ese movimiento va más allá del software. Indra lidera además el proyecto IberianQCI dentro del programa europeo EuroQCI, centrado en comunicaciones cuánticas seguras para infraestructuras críticas. También participa en 15 proyectos del European Defence Fund y lidera dos de ellos.
En otras palabras: mientras Palantir domina el software de inteligencia operacional en Estados Unidos, Indra intenta posicionarse como una pieza estratégica dentro del nuevo ecosistema europeo de defensa inteligente.
EL RUIDO ACCIONARIAL Y LA VISIÓN DE LARGO PLAZO
Las últimas semanas han estado marcadas por la salida de Escribano Mechanical & Engineering del capital de Indra mediante una venta valorada en 1.339 millones de euros y por las dudas en torno a una posible integración futura entre ambas compañías.
La operación ha dividido al accionariado. SAPA Placencia, con el 7,94%, no respaldaría la fusión, mientras Amber Capital se muestra más favorable.
Pero en paralelo han aparecido señales relevantes desde el lado institucional. UBS elevó recientemente su participación hasta el 3,047%, mientras ING Group amplió la suya hasta el 5,315%.
Para Berenberg, el mensaje es claro: “hay que filtrar el ruido” y centrarse en la ejecución operativa, especialmente de cara al Capital Markets Day previsto antes de finales de octubre.
Desde el punto de vista técnico, el analista de Bolsamanía César Nuez sitúa la referencia clave en los 56,16 euros: “Si logra superarlos, es muy probable que podamos terminar viendo una extensión de las subidas hasta los 66,15 euros”, máximos históricos marcados en marzo.
¿BURBUJA NARRATIVA O DESCUENTO INJUSTIFICADO?
Palantir sigue teniendo un negocio más rentable, más escalable y con una narrativa de inteligencia artificial plenamente consolidada en defensa estadounidense. Pero su valoración exige prácticamente perfección durante años.
Indra, en cambio, llega a esta nueva etapa con una cartera récord de 20.334 millones de euros, el rearme europeo actuando como viento de cola y una valoración muy inferior a la de su referente americano.
Para el inversor, el dilema ya no es únicamente tecnológico. Es bursátil.
La cuestión es si prefiere pagar múltiplos extraordinarios por el líder indiscutible del mercado estadounidense o posicionarse antes de que Europa empiece a poner en valor a sus propios actores estratégicos en defensa e inteligencia artificial.
Porque en un contexto donde la soberanía tecnológica se ha convertido en prioridad política, el descuento europeo empieza a parecer cada vez menos evidente.

