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Todas las miradas estaban puestas en Nvidia y la compañía cumplió. En uno de los momentos más volátiles de los últimos tiempos en las bolsas, con cada vez más voces cuestionando si existía una burbuja en la inteligencia artificial (IA), la reina del mercado calmó las aguas.

Las cifras reportadas por el fabricante de semiconductores tranquilizaron —aunque fuese momentáneamente— a unos mercados al borde de un ataque de nervios. En primer lugar, porque los ingresos y los beneficios aumentaron sustancialmente, incluso más de lo que preveían los más optimistas. Y en segundo, porque la empresa más valiosa del mundo cree que va a ganar todavía más dinero: elevó su previsión de ingresos a 65.000 millones para el próximo trimestre, más de 3.000 millones por encima de su anterior estimación.

A su vez, su fundador y consejero delegado, Jensen Huang, trató de espantar a los más agoreros. El ejecutivo aseguró que la demanda de Blackwell, el chip de IA más potente de la compañía, es "excepcional", respaldada por compromisos plurianuales con gigantes de la talla de Microsoft y Amazon, y aseguró que la compañía no solo no cree que haya una burbuja en torno a la IA, sino que se ha entrado en un "círculo virtuoso". "La IA está en todas partes, haciendo de todo, todo a la vez", sentenció Huang.

Y es que para Nvidia, esta ola de demanda no es un repunte pasajero, sino parte de un cambio estructural mucho mayor.

CRECIMIENTO ¿SIN LÍMITES?

Richard Clode, gestor de carteras del equipo de Global Technology Leaders de Janus Henderson, cree que los resultados de Nvidia son difícilmente discutibles. Por si fuera poco, recuerda que, conforme anunció la compañía durante la conferencia GTC celebrada en Washington D.C. a finales de octubre, Nvidia estima que podría generar entre 40.000 millones y 50.000 millones de ingresos por cada GW de potencia en un centro de datos.

Por su parte, los analistas de Morningstar señalan que, hasta la fecha, tiene visibilidad de 0,5 billones de dólares de ingresos acumulados para sus productos Blackwell y Rubin en el calendario 2025 y 2026. "Creemos que esta revelación implica unos 300.000 millones de dólares de ingresos por centros de datos que se obtendrán en el calendario de 2026 (es decir, en el año fiscal 2027)", apuntan.

Estas cifras contrastan con los 100.000 millones de dólares de ingresos obtenidos con los productos de arquitectura Hopper —H100, por ejemplo— de 2023 a 2025, así como sus estimaciones sobre las ventas de Blackwell, que situaban entre 150.000 y 180.000 millones de dólares.

Asimismo, Nvidia sigue indicando que prevé un gasto en infraestructuras de IA de entre 3 y 4 billones de dólares al año para 2030, lo que representa un aumento anual del 40% con respecto a los niveles observados en 2025.

Si bien Morningstar cree que Nvidia no capturará toda esta oportunidad de infraestructura, alcanzar una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 40% en los próximos cinco años "sería bastante impresionante". "La información revelada por la compañía sugiere que para el ejercicio fiscal 2027 se prevé un año de crecimiento superior al 40%. Nvidia ha confirmado que el gasto (en IA) no solo no ha tocado techo, sino que probablemente se está acelerando", agregan.

"Aumentamos nuestra estimación de valor razonable para la amplia ventaja competitiva de Nvidia de 190 dólares a 225 dólares, al tiempo que elevamos nuestras estimaciones a corto plazo tras esta revelación. La demanda de IA no parece ralentizarse en absoluto, pero la revelación implica que la cadena de suministro de IA se está expandiendo a un ritmo aún más rápido de lo que habíamos previsto", explicaban entonces estos expertos.

TRES RAZONES

Para Huang, hay tres factores que explican este crecimiento exponencial de Nvidia. El primero, resume Clode, es el fin de la llamada ley de Moore, uno de los principios más importantes de la informática.

Esta observación de Gordon Moore, cofundador de Intel, apunta que el número de transistores en un chip se duplica aproximadamente cada dos años, lo que implica que la potencia de cálculo crece de forma exponencial mientras que el coste por transistor cae. Dicho de otro modo: los chips se vuelven más potentes, eficientes y baratos con el tiempo, y lo hacen exponencialmente.

Hoy, es cada vez más difícil seguir ese ritmo, por lo que la industria necesita hardware especializado —como las GPUs (unidad de procesamiento gráfico) o chips de IA de Nvidia— para manejar datos masivos de forma eficiente.

En segundo lugar, el CEO de Nvidia señala que la IA generativa —como ChatGPT o Copilot— potencia los servicios de Internet existentes, basados, principalmente, en motores de búsqueda y publicidad, generando mayores ingresos, 'engagement' e identificación comercial.

Por último, Huang señala que la IA agencial —aplicaciones capaces de funcionar sin intervención significativa del usuario— es una tecnología tan revolucionaria que está creando mercados nuevos y masivos. "Esto está impulsando algunos de los aumentos de ingresos más rápidos que hemos visto nunca, y Jensen menciona que Anthropic ha pasado de 1000 millones de dólares en ingresos anualizados a principios de este año a 7000 millones de dólares anualizados el mes pasado", explica Clode.

Teniendo todo esto en cuenta, Huang opina que Nvidia es la única compañía capaz de aprovecharse de estos tres escenarios. "A la hora de considerar inversiones en infraestructura, tengan en cuenta estas tres dinámicas fundamentales", señaló.

¿PELIGRO A LA VISTA?

Si bien es cierto que Nvidia tranquilizó a los mercados, también lo es que no respondió todas sus preguntas. Y es que en el mercado, pese a que la mayoría opina lo contrario, hay quien está convencido de que hay una burbuja a punto de estallar a poco que los datos no acompañen y que las inversiones tarden un poco más de lo previsto en generar retornos.

Es el caso, por ejemplo, de Michael Burry, inversor conocido por pronosticar el colapso financiero de 2008, que lleva semanas cargando contra las tecnológicas, acusándolas de inflar artificialmente sus cuentas y de financiarse de forma circular entre un grupo de actores de gran tamaño. Burry también la ha tomado con Nvidia, a la que critica por subestimar los gastos de depreciación de sus productos, ya que la compañía calcula que sus chips tendrán un coste de vida por encima de lo que este inversor considera que es realista.

Durante la conferencia de presentación de resultados, Nvidia abordó directamente estas y otras preocupaciones. Por un lado, señaló que sus GPUs más antiguas siguen estando disponibles para el trabajo en la nube y, aunque no se utilizaría un modelo con 6 años de antigüedad para entrenar a un modelo de IA de vanguardia, sí se puede utilizar para cargas de trabajo menos intensivas. También señalaron que las actualizaciones de software pueden impulsar una mejora significativa del rendimiento a lo largo del tiempo.

Por otro, Nvidia defendió los acuerdos multimillonarios con compañías como OpenAI, Anthropic o Intel. En primer lugar, por puro volumen: son acuerdos que hace un gigante que genera 22.000 millones de dólares en flujo de caja libre en el último trimestre y con 50.000 millones en efectivo neto en su balance. En segundo lugar, porque estos acuerdos le permiten ampliar su ecosistema, acelerando los planes de crecimiento de sus clientes y los posibles rendimientos positivos de empresas que consideran generacionales por sus capacidades.

En cuanto a la competencia, Nvidia cree que, simplemente, no está a la altura. La compañía señaló que su lenguaje de programación propietario CUDA, así como su versátil arquitectura, permiten que sus GPU tengan una vida útil mucho más larga que la de la competencia. "Cabe señalar que, mientras que AMD prometió en su reciente jornada de analistas ingresos por computación de IA por valor de decenas de miles de millones de dólares en 2027, Nvidia acaba de informar de eso en un solo trimestre. Mientras que otros prometen un futuro prometedor, Nvidia lo ofrece hoy mismo", apunta Clode.

Asimismo, la compañía abordó las preocupaciones en cuanto a la energía, destacando que sus chips son "notablemente más eficientes" y recordó su colaboración con socios de energías renovables y nucleares para anticiparse a la situación. Otros factores, como el coste de implementar la IA, la efectividad de la misma o los elevados libros de órdenes de las empresas preocupan a los inversores, pero los analistas, en su mayoría, siguen confiando.

"Para quienes intentan comprender si la tendencia de la IA tiene futuro, las cifras de Nvidia apuntan a una verdad simple: esto no es una burbuja que vaya a estallar. De hecho, creo que todavía estamos en las primeras etapas de un ciclo tecnológico que está transformando industrias enteras", concluye Farhan Badami, analista de Mercados de eToro.

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