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Un avión vuela por el espacio protegido de la Ricarda, en El Prat de Llobregat.Kike Rincón - Europa Press - Archivo

IAG

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El conflicto en Oriente Próximo sigue sin un final a la vista y, con él, muchos interrogantes siguen sin despejarse. Uno de los más comentados en las últimas semanas, especialmente a medida que nos acercamos al inicio del verano, es el combustible de la aviación.

La subida de los precios del petróleo ha provocado que los principales grupos aeronáuticos del Viejo Continente —la hispano-británica IAG, la alemana Lufthansa y la franco-neerlandesa Air France-KLM— hayan asumido un sobrecoste de casi 6.000 millones de euros, tal y como se refleja en sus últimos informes de resultados.

Por su parte, aerolíneas de bajo coste como la irlandesa Ryanair o la húngara Wizz Air no han ofrecido proyecciones concretas a este respecto, pero sí han advertido de los efectos negativos que cualquier disrupción puede tener en su negocio.

"La demanda más débil, los recortes de capacidad y las cancelaciones de vuelos hacia Oriente Próximo han ayudado a contener el shock de oferta, pero los bajos inventarios de combustible de aviación en la UE y de gasolina en EEUU antes del verano podrían mantener los precios del combustible elevados durante más tiempo", señalan desde Morgan Stanley.

Con todo, los analistas de esta firma creen que la situación no es tan mala como se pinta y consideran que, tras los recortes de las guías de algunas de estas compañías, hay "oportunidades" más que interesantes en el mercado si uno quiere invertir en aerolíneas europeas… e IAG puede ser la mejor para hacerlo.

IAG, LA "FAVORITA"

La matriz de Iberia y British Airways aparece como la opción "preferida" de Morgan Stanley, que reitera su recomendación de 'sobreponderar' las acciones del holding hispano-británico.

Según la firma norteamericana, el recorte de los beneficios que espera el mercado en IAG es sensiblemente menor que el de sus competidores. En concreto, los analistas estiman que las ganancias por acción de IAG se reduzcan en torno a un 13% para el actual ejercicio, un porcentaje que se eleva hasta el 22% en el caso de Lufthansa y de un 26% en el caso de Air France-KLM.

Asimismo, la situación de las aerolíneas de bajo coste parece peor, ya que el consenso estima caídas de entre el 60% y el 80% para firmas como Wizz Air, easyJet o Jet2. En cambio, el consenso parece ver menos riesgo en Ryanair, cuyo BPA ven cayendo "solo" un 15% este ejercicio fiscal.

Las rebajas de flujo de caja libre esperado también juegan un papel fundamental en esta valoración. Mientras muchas aerolíneas europeas han sufrido fuertes revisiones a la baja en sus expectativas de generación de caja, Morgan Stanley cree que en IAG el deterioro ha sido mucho más contenido y, además, opinan que el consenso del mercado ya refleja razonablemente los riesgos actuales.

La firma norteamericana subraya que IAG también cuenta con una combinación especialmente atractiva de disciplina de costes, mejora de ingresos por asiento (RASK), liquidez elevada y la ya mencionada capacidad de generación de caja.

Este cóctel es particularmente atractivo en un entorno de mayores precios de combustible y una demanda más incierta. A diferencia de otras aerolíneas europeas, estos expertos consideran que el grupo que dirige Luis Gallego tiene mayor capacidad para trasladar los costes del combustible a los billetes sin destruir significativamente la demanda gracias a la fortaleza de sus rutas premium y transatlánticas.

Asimismo, Morgan Stanley cree que la situación del combustible de IAG es mucho menos negativa que la de otros competidores. A diferencia de Lufthansa, cuya débil cobertura de combustible es señalada como una vulnerabilidad importante para la aerolínea alemana, en IAG no anticipan un impacto relevante adicional sobre beneficios o flujo de caja derivado del combustible.

En esta misma línea, los analistas de JP Morgan señalan en un informe separado que la situación de España ante un nuevo aumento de los precios del combustible es menos nociva que en otras naciones. Y es que Aena, el operador aeroportuario español, se abastece de queroseno a través de ocho refinerías en España que obtienen crudo de África, Brasil y Norteamérica, por lo que no están directamente expuestas a interrupciones del suministro de Oriente Próximo. Además, las refinerías más importantes de Aena están conectadas por oleoductos, mientras que otros aeropuertos se abastecen por camión, y España refina el 80% del queroseno que utilizan sus aeronaves.

Esta situación no ha pasado desapercibida para los grandes actores del mercado. Según revelan fuentes sectoriales a 'Vozpópuli', las compañías energéticas han sido contactadas por parte de aerolíneas europeas e internacionales, al tiempo que Bruselas vigila que no se incumplan las reglas sobre 'tankering' (cargar combustible adicional en aeropuertos donde el combustible es más barato para evitar hacerlo en mercados tensionados).

Volviendo a IAG, Morgan Stanley destaca que la matriz de Iberia cuenta con uno de los balances más sólidos del sector, con bajo apalancamiento relativo, una posición de liquidez muy cómoda y vencimientos de deuda manejables. Esto, señalan, reduce el riesgo financiero y permite que una mayor parte del flujo de caja pueda destinarse a recompras de acciones y dividendos.

Con todo, estos expertos mantienen una postura "cauta" de cara al futuro, ya que es "probable" que persista una "estrechez estructural" en los mercados energéticos, incluso si se reabre plenamente el estrecho de Ormuz. "Las importaciones actuales y la producción local de refinerías siguen siendo insuficientes para compensar la oferta perdida", advierten.

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