Atisba en el vehículo eléctrico y en la lucha contra el cambio climático vías para su sostenibilidad futura
MADRID, 6 (EUROPA PRESS)
El consumo de cemento crecerá este año un 2%, una tercera parte respecto al avance del 5,6% logrado en 2019 y una cuarta sobre el 8% del ejercicio precedente, con lo que se constatará la desaceleración que registra este sector, uno de los principales indicadores de la coyuntura económica.
Así lo estima Oficemen, la patronal de fabricantes de cemento, que achaca esta ralentización a la "práctica paralización" que presenta la ejecución de obra pública y al "freno" que también se está experimentado en la edificación de viviendas.
La industria cementera considera que, "más allá de las favorables cifras de licitación de obra, otra cosa es el grado de ejecución que finlamente alcanzan los proyectos".
El sector ve "preocupante" el recorte de inversión en obra pública del país, dado que incluso "se puede poner en riesgo lo ya construido", en un contexto en el que, además, el Ministerio de Transportes fijado su prioridad más en la movilidad que en la construcción de nuevas dotaciones.
De esta forma, el volumen de cemento que actualmente consume el país, de 14,25 millones de toneladas en 2019, es similar al que se registraba a finales de la década de los sesenta, según apuntó el presidente de la asociación, Víctor García Brosa.
Asimismo, está por debajo de la cota de demanda de entre 20 y 25 millones de toneladas de cemento que se estima óptima para un país como España y es menos de la mitad respecto a la capacidad de producción que suman las fábricas de cemento instaladas en España, que es de 35 millones de toneladas.
En este punto, Oficemen señaló la dificultad que estas plantas encuentran para paliar la caída de demanda en España con las ventas al exterior por la falta de competitividad. De hecho, las exportaciones de este material de construcción se desplomaron un 23,1% el pasado año.
La patronal apunta al precio de la electricidad, el principal coste de explotación de esta industria, que está un 21% por encima de que registran las cementeras en Francia, y un 27% del Alemania.
En este sentido, el presidente de la patronal confío en que la pronta aprobación y aplicación del estatuto para los consumidores electrointensivos en España impida al menos aumentar aún más esta brecha con otros países del entorno europeo.
No obstante, las fábricas de cemento también presentan la competencia de países extracomunitarios como Turquía, Egipto y Argelia, que no soportan costes medioambientales.
RETOS DE FUTURO.
Pese a todo ello, el cemento asegura atisbar posibilidades de crecimiento en actuales retos como son la lucha contra el cambio climático y la generalización de vehículos eléctricos y autónomos.
Así, Oficemen considera que el cemento y el hormigón tendrán un "papel muy importante" a la hora de construir "edificios e infraestructuras necesarios para hacer al país más seguro y menos vulnerable a los impactos del cambio climático".
De igual forma, estima que la proliferación de la nueva movilidad autónoma y eléctrica requiere asimismo nuevas infraestructuras "en las que el papel del hormigón es fundamental".