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Las empresas tecnológicas están siendo las grandes impulsoras de los mercados este año. Pero también se han erigido como 'culpables' de las fuertes recogidas de beneficios en las bolsas en las últimas semanas por el temor a las elevadas valoraciones de las compañías asociadas a la inteligencia artificial (IA). Un hecho que ha revivido el viejo debate sobre el inicio de una burbuja. En cualquier caso, lo que sí parece estar claro es que el sector sigue presentando oportunidades de inversión y todos los caminos van en la misma dirección: TSMC.

Así lo cree Kristofer Barrett, Head of Global Equities de Carmignac, quien basa su opinión en los cuellos de botella que presenta la cadena de suministro de semiconductores.

"Existen claros cuellos de botella en la cadena de suministro de semiconductores. Sin embargo, estas mismas limitaciones generan importantes oportunidades de inversión. Cuando una cadena de suministro alcanza su límite, las empresas capaces de aliviar o superar esas restricciones suelen experimentar una demanda excepcional y un mayor poder de fijación de precios. TSMC se sitúa en el centro de esta dinámica. En muchos sentidos, todas las rutas conducen a TSMC".

Y es que, tal y como explica el estratega, en la reciente colaboración entre OpenAI y Microsoft, las GPU que impulsan los modelos de IA son suministradas por Nvidia, pero Nvidia depende por completo de TSMC para su fabricación.

De forma similar, los procesadores TPU de Google, diseñados junto con Broadcom, también dependen de las capacidades de producción de TSMC. "Esta concentración de la fabricación convierte a TSMC tanto en un cuello de botella clave como en un punto estratégico de control dentro de la cadena de suministro de la IA".

Ahora bien, si se amplía la mirada más allá de los chips, existen restricciones similares en el segmento de memoria de alto ancho de banda (HBM), esencial para el entrenamiento y funcionamiento de los grandes modelos de IA, que solo es producida por unos pocos proveedores, como SK Hynix en Corea del Sur.

"Los rendimientos siguen siendo bajos y la capacidad de producción limitada, lo que restringe aún más el rendimiento y la escalabilidad de los sistemas. En resumen, los cuellos de botella indican dónde se producirá la próxima ola de crecimiento e inversión", señala Barrett.

En cuanto a los hiperescaladores, es decir, los proveedores de servicios en la nube a gran escala, estos siguen generando importantes eficiencias de costes, beneficiándose de los efectos de red y vientos de cola estructurales como la transformación digital de las empresas, el crecimiento de los datos y la computación en el borde (edge computing).

"Su inversión en capital (CapEx) se mantiene en niveles récord y continúa aumentando, aunque la moderación del crecimiento interanual se percibe como una normalización saludable. Lo más relevante es que estas inversiones siguen financiándose mayoritariamente con flujo de caja propio", subrayan desde la gestora.

En el ámbito del software, la mayoría de las empresas -excepto las de infraestructura- han sufrido temores de disrupción causada por la IA. Sin embargo, en Carmignac consideran que los fundamentos no respaldan esa narrativa.

"Salesforce ha visto ralentizar su crecimiento, pero este sigue siendo positivo, y con un rendimiento de flujo de caja libre del 5%, continúa mostrando una sólida rentabilidad. Del mismo modo, compañías como Atlassian y GitLab, que ofrecen herramientas para desarrolladores, han sufrido fuertes correcciones de valoración, a pesar de seguir desempeñando funciones esenciales".

Por ello, Barrett remarca que la disrupción percibida "parece exagerada, y creemos que las empresas de software disponen de un amplio margen para aprovechar la IA como un facilitador, y no como una amenaza".

¿Y SI ESTE AUGE DERIVA EN UNA BURBUJA?

A pesar de todas estas oportunidades, los tambores de burbuja en la IA no dejan de sonar en el mercado y hay quien se atreve a comparar la situación actual con la vivida en el año 2000 con la puntocom.

"Desde que ha empezado noviembre las bolsas combinan rebotes y retrocesos fuertes, consecuencia de la inseguridad derivada de las inversiones en IA, principalmente. ¿Qué es lo más importante sobre esto? Pues que, en nuestra opinión, puede producirse un sell-off (o un encadenamiento de varios sell-offs de menor envergadura, con sus respectivos rebotes inmediatos), pero no una corrección seria por sobrevaloración generalizada. No está larvándose ninguna réplica de la burbuja .com del 2000", valora Ramón Forcada, director de Análisis y Mercados de Bankinter.

Es más, justifica su afirmación en dos argumentos. En primer lugar, expresa que son cuestionables las valoraciones de las compañías que desarrollan la IA (OpenIA…), pero no del ecosistema de la IA (Nvidia, ASML, Amazon…).

"Son cosas distintas. Pasó algo parecido en el 2000: una cosa era proporcionar acceso a Internet (Terra, operadoras de telefonía y redes…) y otra distinta el ecosistema de actividades en internet (Google, Amazon, Netflix….). El valor del negocio estaba en las segundas, no en las primeras. Hoy sucede algo parecido".

El segundo aspecto que esgrime hace referencia a que la situación de deuda y beneficios no tiene nada que ver con la del año 2000. "Las compañías del ecosistema de IA generalmente tienen caja neta positiva (enorme en no pocos casos; es decir, cero deuda) y generan elevados beneficios (es decir, reales hoy, nada de promesas)… en lugar de mucha deuda y cero beneficios, que fue lo que sucedía en el 2000 con las compañías de internet".

En este sentido, como ejemplo señala que "los ROEs 2026 (Rentabilidad sobre Recursos Propios) de las principales representantes del ecosistema de IA mencionadas antes (ASML, Nvidia, Microsoft, Amazon) son, en ese mismo orden: 45%, 76%, 27% y 20%. Esas cifras resultan convincentes por sí mismas".

"Es acertado invertir en las compañías que se benefician del ecosistema de la IA, pero tal vez no en las que exclusivamente desarrollan la IA, porque son aquéllas las que obtienen gigantescos beneficios que les permiten no endeudarse, beneficios que continuarán expandiéndose rápidamente gracias al desarrollo de la IA, del cual serán las principales beneficiadas. Generalmente las cosas son menos complicadas de lo que parecen", enfatiza.

ASIA NO QUIERE QUEDARSE ATRÁS EN LA CARRERA

En medio de este 'boom' por la IA, no solo las compañías quieren liderar la carrera, sino que los propios países quieren situarse a la vanguardia de una tecnología que ya está cambiando el mundo. Con este telón de fondo, y aunque las empresas más conocidas de IA son principalmente estadounidenses, no se puede subestimar el papel de Asia, especialmente si se tiene en cuenta toda la cadena de valor de la IA.

"Taiwán, por ejemplo, desempeña un papel crítico, ya que fabrica el 90% de los chips más avanzados del mundo. Estos chips son los que impulsan los centros de datos, los clústeres de entrenamiento de IA y los dispositivos de borde en todo el planeta, haciendo posible la IA moderna", dice Barrett.

Tampoco se puede infravalorar el papel de China. "Se está consolidando como un auténtico competidor en el ámbito de la IA. DeepSeek fue una auténtica llamada de atención desde el punto de vista de los modelos de lenguaje (LLM), aunque menos relevante en términos de infraestructura", afirma Somesh Batra, analista tecnológico de Carmignac.

Igualmente, el gigante asiático cuenta con más y mejor acceso a la energía que el mundo occidental; una gran parte de los ingenieros de datos son chinos, y el país opera en un mercado menos regulado, lo que acelera la adopción de la IA.

Sin embargo, no todo es color de rosa. "China puede acortar la distancia, ya que ha centrado sus esfuerzos en lograr independencia en la producción de chips. Sin embargo, le será difícil alcanzar el nivel de los chips más avanzados de última generación", comentan en la gestora.

"Vemos a China como una mayor amenaza para compañías como Analog Devices, Infineon o STMicroelectronics, que desarrollan chips menos sofisticados tecnológicamente. Huawei, por ejemplo, es actualmente el principal actor en la producción de IA en China, pero sigue dependiendo de proveedores extranjeros para el suministro de chips", concluye Barrett.

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