• Una caída del precio de los títulos afecta al valor de la cartera de los bancos
  • Ese impacto generaría nuevas dudas sobre los balances bancarios
Draghi-mercados

Si los ejecutivos del sector financiero pudieran elegir un deseo, sin duda éste sería que el Banco Central Europeo (BCE) dé marcha atrás a sus estímulos y comience a normalizar los tipos. No en vano, este escenario excepcional deja el euríbor por debajo del 0% y ahoga las rentabilidades del sector financiero. Pero también deja otros efectos colaterales, como la tenencia masiva de bonos en los balances de la banca, que suponen una amenaza en caso de que su voluntad se cumpla pronto y, sobre todo, demasiado rápido.

“Los tipos negativos nos están matando”, decía en mayo Francisco González, presidente de BBVA, resumiendo el sentir de todo el sector financiera a escala europea. Pocos ejecutivos rechazarían esta afirmación en el Viejo Continente. Pero el BCE, como otros bancos centrales, no se ha limitado a bajar los tipos para tratar de impulsar la inflación y alejar los fantasmas de la deflación, sino que lleva a cabo un ambicioso programa de compras de activos. El QE europeo es de hasta 80.000 millones de euros mensuales y con compras de bonos tanto soberanos como corporativos desde marzo.

El sector financiero se ha subido a esta ola. “La tenencia de bonos, sobre todo deuda pública, ha sido hasta ahora una fuente muy importante de ingresos y beneficios para muchos bancos, sobre todo aquellos más activos en el recurso de la financiación barata del BCE utilizando deuda pública como colateral”, explica Joaquín Maudos, catedrático de la Universidad de Valencia.

La tenencia de bonos, sobre todo deuda pública, ha sido hasta ahora una fuente muy importante de ingresos y beneficios para muchos bancos

Un respiro en un entorno en el que el negocio tradicional de prestar y captar dinero apenas genera rentabilidad. En el caso de los bonos, Maudos añade que los ingresos por intereses, y las plusvalías obtenidas con la caída de tipos, “han sido muy importantes, como muestra el elevado importe de los resultados por operaciones financieras (ROF)” de las cuentas trimestrales.

Sin embargo, esta válvula de oxígeno puede estropear el retorno de la inflación y la consiguiente normalización de tipos que tanto ansían los bancos. Un deseo que puede tornarse en pesadilla si se cumple uno de los escenarios contemplados por el equipo de economistas de Arcano, dirigido por Ignacio de la Torre.

Una advertencia que no hay que tomarse a la ligera por dos razones. La primera, que no es el típico economista pesimista que lanza previsiones lúgubres por costumbre, sino que fue precisamente uno de los primeros en apostar por la economía española en 2014 por sus fundamentales y tras la reestructuración financiera llevada a cabo desde 2012. La segunda, porque muchos analistas dan por hecho que pronto habrá un cambio en el mercado de bonos que implicará pérdidas importantes para los tenedores actuales.

RIESGO DE CRISIS EN EL MERCADO DE BONOS...

“El mercado de deuda explotará como una supernova”, advertía en junio Bill Gross, gestor de Janus Capital y considerado un 'gurú' en la gestión de bonos, debido a que cuestionaba la sostenibilidad de un mercado con más de 10 billones de dólares en instrumentos con tipos de interés negativos. Las alertas no han dejado de dispararse. Ignacio de la Torre considera que la economía se encuentra ante “la mayor burbuja de la historia”, y que “está a punto de explotar con el riesgo de una crisis financiera”.

En el informe 'Apocalipsis Now?' el economista jefe de Arcano recuerda que las políticas de los bancos centrales han elevado sus balances desde 6 hasta 17 millones de dólares, con compras que ocasionan en Europa una paradoja: “El bono alemán, considerado un activo libre de riesgo, es el más arriesgado del mundo”. A su juicio, las pérdidas potenciales son enormes en cuanto regrese la inflación, que hundirá las rentabilidades en términos reales y obligará a las autoridades monetarias a elevar los tipos.

En este escenario, cree que los tenedores querrán vender bonos y no habrá compradores, en un mercado cada vez más “ilíquido”, ya que la nueva normativa bancaria Basilea III “penaliza especialmente el consumo de capital de las carteras de bonos corporativos de los bancos”. Por ello, las entidades “han reducido sensiblemente las mismas, lo que ha redundado en una menor liquidez en los mercados de deuda corporativa”, agrega De la Torre. “Este hecho puede profundizar la caída de los precios en un potencial entorno de pánico vendedor, al no aparecer compradores de peso”, subraya el economista.

Todavía es muy pronto para suscitar inquietudes entre los inversores, aunque el refugio de la renta fija podría convertirse en un infierno

Los bancos de inversión y las gestoras también están poniendo el foco en los riesgos de un cambio repentino en el mercado de bonos. “Todavía es muy pronto para suscitar inquietudes entre los inversores, aunque el refugio de la renta fija podría convertirse en un infierno”, avisa Igor de Maack, portavoz del equipo de gestión de fondos de DNCA, gestora afiliada a Natixis Global AM. En su opinión, “los últimos pronunciamientos de los bancos centrales, junto con las primeras señales de reactivación de la inflación, podrían precipitar un cambio en los mercados en los bonos”, y de hecho “los inversores están empezando a esperar un escenario más negativo” ante la posible subida de tipos en diciembre por parte de la Reserva Federal (Fed).

… Y DE CRISIS BANCARIA

“Muchos bancos y aseguradoras están expuestos a potenciales deterioros de sus recursos propios, al contar con elevados montantes de deuda pública en su activo, susceptible de derrumbarse en su cotización”, señala De la Torre. Es decir, una parte importante del balance se enfrenta a una potencial pérdida de su valor. Aunque “los bancos suelen contabilizar dichos activos a precios de adquisición, en la práctica el mercado cuestionaría la calidad de un balance y sus fondos propios si los bancos no reconocen la pérdida, lo que puede generar otra enorme crisis de confianza entre los mismos, algo que puede ser la génesis de una nueva crisis financiera”, escribe el economista jefe de Arcano. A su juicio, habría una desconfianza sobre la calidad de los balances, lo que “secaría el mercado interbancario” como ocurrió con la reciente crisis financiera internacional.

Ignacio de la Torre anticipa el retorno de la inflación, pero considera en su escenario más probable que los bancos centrales sabrán manejar la situación para evitar una nueva crisis y conseguirán que aunque habrá tormenta en el mercado de bonos con efectos en otros activos, la intensidad será reducida y el cambio de ciclo progresivo. Aun así, “ha aumentado el riesgo de que no tengan margen de maniobra” para ello, y se desencadene “un histerismo colectivo de consecuencias incalculables”, ya que calcula que el 10% de los bonos emitidos en Europa y no vencidos está en los balances del sector financiero.

“Obviamente, cuando se normalicen los excepcionales tipos tan reducidos que hay en la actualidad, el precio de los bonos caerá, pero la subida aún tardará y se anticipa que sea suave. Claro que es un riesgo, pero uno más que será manejable para los bancos. Solo una brusca subida de tipos complicaría las cosas, pero ese escenario es muy poco probable viendo las expectativas de inflación de la Eurozona”, arguye Joaquín Maudos, coincidiendo con el escenario base y más optimista de Ignacio de la Torre.

Además, el catedrático de la Universidad de Valencia recuerda que si suben los tipos mejorará el margen de intermediación de los bancos, dándoles margen de maniobra para afrontar las pérdidas potenciales sufridas en sus balances con los bonos. Asimismo, ve improbable que esta situación provoque problemas de confianza en los balances y que no fluya el crédito interbancario. “Para evitarlo siempre ha estado el BCE. Ahora, vemos los riesgos de una subida de tipos, pero no olvidemos que mucho más riesgo había cuando eran altos sin acceso a la financiación en mercados mayoristas cerrados. No pongamos sólo el énfasis en el efecto negativo de la futura subida de tipos vía caída del precio de los bonos, sino que hay que tener en cuenta también un efecto positivo sobre la rentabilidad de los bancos vía aumento del margen de intereses”, concluye.

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