adolfo dominguez bcn

Adolfo Domínguez lleva años de travesía por la transformación de un modelo de negocio que no consigue cuadrar sus cuentas y volver a beneficios. Aunque está muy cerca de conseguirlo. Este viernes la textil gallega presentó resultados a cierre del primer semestre del año y, si consigue remontar el vuelo en la recta final del ejercicio (la más importante para el sector, porque es cuando vende las prendas más caras, las de otoño/invierno) volvería a dar alegrías a los inversores, cuatro años después. Eso sí, con una red de ventas mucho más pequeña.

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La última vez que Adolfo Domínguez presentó cuentas rentables fue al cierre de 2015. Entonces, desveló que había ganado casi 7,7 millones de euros, a pesar de que sus ventas caminaban en descenso. Entonces, capeó la evolución de su negocio con la venta de su tienda emblema en el barcelonés Paseo de Gracia. En concreto, asumió una aportación positiva de casi 37 millones gracias la venta de inmovilizado.

Ahora, casi cuatro años después, la textil destaca que su negocio está más afianzado. En los seis primeros meses de 2019 (al cierre de agosto) ha perdido 1,8 millones de euros. Es casi un 36% menos que hace un año. Y sus ventas avanzan en positivo en sus principales mercados. Su facturación global sólo crece un 0,9% (hasta situarse en 52,5 millones de euros). En cambio, la comparable (la lograda con el mismo número de locales, sin incluir aperturas), avanza a un ritmo de un 7%. En concreto, en Europa los ingresos comparables remontan un 6,2%, casi un 5% en Japón y un 14,6% en México.

Si se miran las cifras globales, hoy Adolfo Domínguez está por encima de los ingresos de hace cuatro años. Cerró el primer semestre de 2015 con un volumen de ventas de 51,3 millones de euros. En cambio, su red de distribución no tiene nada que ver, es significativamente más pequeña.

MUCHO MÁS PEQUEÑA

Una reducción de perímetro que es especialmente significativa en España. Al cierre de este pasado mes de agosto, la compañía que lleva el nombre de su fundador sumaba 386 establecimientos y, de ellos, 184 estaban en España. Al cierre del ejercicio 2015, esa red global ascendía a 544 locales y más de 315, en su país de origen.

Este replanteamiento, de menos tiendas y corners en grandes almacenes, y que sean más rentables, lleva el sello del nuevo equipo directivo, encabezado por Adriana Domínguez, hija del fundador, que llegó al cargo de consejera delegada hace poco más de un año. Junto a ella, desde febrero, Antonio Puente, como director general. Precisamente, Puente explicaba a Bolsamanía en mayo que la reestructuración ya podía darse por concluida y a que ahora la textil se centraba en mejorar la rentabilidad.

Sin embargo, los resultados de Adolfo Domínguez de este semestre presentan un punto gris. Se trata del margen bruto sobre ventas, que recoge la rentabilidad bruta sobre las prendas que vende: se ha recortado desde el 58,2% del primer semestre de 2018, al 55,6% al concluir este agosto. Es el equivalente a 29,2 millones de euros.

La compañía lo ha justificado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) por la evolución desfavorable del tipo de cambio euro/dólar, sobre los precios de compra; y “por una menor recuperación de los deterioros de inventarios antiguos debido a la optimización del stock en pasadas temporadas”. Como comparación, el gigante Inditex, logró un margen bruto del 56,8% durante el primer semestre de su ejercicio 2019, aunque en su caso las cifras no tienen nada que ver, porque éste representa más de 7.280 millones de euros.

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