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Thomas Lohnes / Getty Images

La eterna subida de los tipos de interés en Europa no termina de materializarse y el Banco Central Europeo (BCE) está dando señales de que no hay prisa para ello. El escenario de bajos tipos de interés se mantendrá, al menos, hasta el verano de 2019, lo que complica el terreno de juego de los bancos, que fían la mejora de su rentabilidad a un endurecimiento de la política monetaria.

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha advertido de que las incertidumbres sobre las perspectivas de inflación a medio plazo han crecido, al tiempo que ha perdido fuelle el avance de la economía de la zona euro, principalmente por un debilitamiento en el comercio, que podría tener un impacto prolongado si se incrementan las incertidumbres.

"En nuestra próxima reunión de diciembre, estaremos en una mejor posición para hacer una evaluación completa de los riesgos para el crecimiento y la inflación", apuntó el presidente del BCE, que espera que los tipos de interés "se mantengan en sus niveles actuales al menos hasta el verano de 2019".

Y el petróleo no ayuda. Los fuertes descensos en el precio del crudo, que se deja un 25% desde los máximos registrados en octubre, alivian las tensiones inflacionistas, lo que podría amenazar las subidas de tipos. No en vano, la misión principal del BCE es mantener la inflación por debajo del 2% y actualmente se encuentra en el 2,2%, en máximos desde 2012.

El economista jefe del BCE, Peter Praet, por su parte, también ha lanzado señales contrarias a una subida de tipos inmediata. De hecho, cree que es “prematuro” hablar de cambios en la política monetaria, pues “todas las opciones están abiertas”.

Este escenario no hace más que complicar las cosas para la banca, que espera desde hace meses con ganas la tabla de salvación de los tipos de interés para mejorar su rentabilidad, que aún se encuentra por debajo de su coste de capital. Su baja rentabilidad es, de hecho, la excusa que ponen las entidades para protegerse ante las amenazas de nuevos impuestos o asunción de nuevos costes en la comercialización de hipotecas.

WEIDMANN, LA NOTA DISCORDANTE

Sin embargo, no todo son malas noticias para la banca. El presidente del Bundesbank y miembro del Consejo de Gobierno del BCE, Jens Weidmann, opina lo contrario que Draghi y Praet. "Tengo claro que no podemos perder tiempo innecesariamente en el largo camino de regreso a la normalidad de la política monetaria", apuntó el banquero alemán.

Con la caída de la candidatura de quien fuera el favorito para sustituir al Mario Draghi a su salida del supervisor europeo el próximo mes de octubre hasta que se filtró que Angela Merkel tenía los ojos puestos en la Comisión Europea más que en el BCE para Alemania, la banca pierde la esperanza de un supervisor con la idea de que "no hay que tomar a la ligera los riesgos y efectos secundarios de una política monetaria extremadamente laxa".

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