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10 Downing Street

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, viajará a Bruselas en un frenético intento por salvar el acuerdo del Brexit alcanzado con la Unión Europea y la caída de su Gobierno, según ha revelado The Sunday Times.

Los ministros más próximos a May le han recomendado que trate de emular el famoso "momento del bolso", que hace alusión a la característica direza de la exprimera ministra conservadora Margaret Thatcher, que estuvo al frente del ejecutivo entre 1979 y 1970, a la hora de negociar con la Unión Europea. De este modo, May quiere romper su imagen de apocada en las negociaciones y convencer a los diputados británicos a que voten a favor de su acuerdo en la votación de este martes en la Cámara de los Comunes.

Su gabinete espera que anuncie este lunes va a jugar su última carta con un ataque a Bruselas, una medida que podría resultar en la postergación de la votación del acuerdo del Brexit en el Parlamento británico. Actualmente, May necesita 320 votos para sacar adelante el acuerdo y tiene 315 diputados conservadores. El problema no es que sólo necesite convencer a cinco diputados de la oposición, sino a los de su propio partido, que se encuentra decidido entre sus detractores y apoyos.

Asimismo, se espera que May anuncie este lunes el retraso de la votación del Parlamento sobre el acuerdo del Brexit prevista para el día 11 con el objetivo de hacer un último esfuerzo diplomático en la cumbre europea del jueves en Bruselas. Sus ministros esperan que demuestre que lucha por conseguir un pacto aceptable para el ala más euroescéptica de su formación. Saben de que de no hacerlo su Ejecutivo entrará en una profunda crisis que puede desembocar en una victoria de la oposición laborista encabezada por Jeremy Corbyn.

NO SE DESCARTA UN SEGUNDO REFERÉNDUM

El citado dominical también asegura que algunos miembros del Gobierno son favorables a la convocatoria de un nuevo referéndum si, tal y como todo apunta, la primera ministra no es capaz de obtener los apoyos necesarios en la cámara para sacar adelante su plan de divorcio.

Este segundo sufragio abre la puerta a que el Reino Unido dé marcha atrás a la desconexión, pues preguntaría a los británicos si, incluso sin un acuerdo con la Unión Europea y al borde de un Brexit duro, quieren seguir adelante o no con el proceso. En caso de que el 'leave' vuela a salir vencedor, se consultaría de nuevo a los ciudadanos sobre si apoyan el acuerdo alcanzado por Theresa May con el bloque comunitario o prefieren una ruptura drástica.

MAY ADVIERTE SOBRE LOS RIESGOS DE UN BREXIT DURO

En declaraciones al Mail on Sunday, la 'premier' ha lanzado una advertencia a los más euroescépticos de su partido, que rechazan el acuerdo: un rechazo implicaría que el Reino Unido entrará en "aguas inexploradas" y en una "grave incertidumbre".

Uno de los principales escollos por los que muchos de los miembros de su partido no apoyan a May es el descontento son las condiciones que el acuerdo recoge para la frontera con Irlanda del Norte. Según el texto, la frontera será 'invisible', es decir, que los norirlandeses deberán alinearse con ciertas normas del mercado único europeo, salvo que Londres y Bruselas presenten una solución alternativa para la frontera o hasta que establezcan una nueva relación comercia

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