• Draghi, que ya ha mostrado su preocupación por la inestabilidad política, tendrá que responder a las preguntas sobre Italia
  • La entidad también revisará sus previsiones económicas
draghi portada

A estas alturas ya nadie duda de la capacidad de Mario Draghi para capear temporales. El italiano ha mostrado, prácticamente desde el primer día que llegó a la presidencia del Banco Central Europeo (BCE), que le sobra aplomo, don de gentes y voluntad de acudir al rescate. Y algo de todo eso se espera, una vez más, este jueves, en una cita marcada por el referéndum italiano.

Mario Draghi tendrá que plantar cara a varios frentes: el de los que creen que no debería seguir alimentando la burbuja financiera con más estímulos (se prevé una ampliación del plan de compra de activos en seis meses más) y el que se ha abierto en Italia, con una situación política especialmente complicada tras la dimisión de Matteo Renzi después del triunfo del 'no' en el referéndum para la reforma constitucional. La reacción del mercado -que se ha sobrepuesto a un resultado que se preveía pero que, no por ello, deja una situación menos preocupante en el país- 'facilita', en cierta medida, la tarea al italiano. O, dicho de otro modo, le sirve una excusa perfecta para seguir aplicando 'chutes' monetarios a la economía.

SEIS MESES MÁS Y 80.000 MILLONES AL MES

Mario Draghi se enfrenta este jueves a una reunión que el mismo calificó de "importante" de cara a marcar la guía del futuro de la próxima política monetaria, y lo hace con las encuestas decantándose por una prórroga del programa de flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés). La mayoría de los economistas encuestados por Reuters cree que se alargarán los estímulos seis meses más y espera también que el banco mantenga las compras mensuales de activos en el nivel actual de 80.000 millones de euros.

Las encuestas apuestan por una prórroga del programa de flexibilización cuantitativa en seis meses y por el mantenimiento de las compras mensuales de activos de 80.000 millones

A lo largo de la última semana, los mensajes de Mario Draghi, que ha protagonizado distintas comparecencias -una de ellas en Madrid- han remarcado la necesidad de continuar con el "apoyo monetario". El presidente del BCE ha dicho que el banco examinará una "combinación de herramientas" cuando se reúna este jueves y ha subrayado que la política ultraexpansiva ha dado tiempo a los gobiernos para llevar a cabo las reformas. Esos esfuerzos deben intensificarse, recalcó Draghi.

La duda de un anuncio de más estímulos este jueves queda, por tanto, despejada, y también la forma de ponerlos en práctica (mediante esa expansión por seis meses más del programa de compra de bonos y el mantenimiento de la cantidad actual de 80.000 millones al mes). Los expertos de Danske Bank también esperan que el BCE amplié su QE en seis meses, hasta septiembre de 2017, y que mantenga las compras mensuales en 80.000 millones de euros. En opinión de estos analistas, la continuación del programa de estímulos debería seguir en la medida en que la inflación todavía no está en un camino sostenido hacia el objetivo del 2% marcado por el propio BCE.

En esta reunión el BCE presentará también sus previsiones macroeconómicas internas. Los analistas de Danske esperan que anuncie una estimación de inflación cercana a la de septiembre, aunque "no muy optimista" para 2019. La previsión de inflación subyacente, subrayan, debería reducirse, reflejando la falta de presión al alza sobre los salarios debido a la debilidad del mercado de trabajo. "Para la inflación general, es probable que el BCE proyecte un 1,2% en 2017, un 1,5% en 2018 y un 1,7% en 2019", añaden desde Danske Bank.

Los expertos no sólo apuestan por cambios en la duración y montante de la QE, sino que también se prevé cierta "flexibilidad técnica" alrededor de los activos que se compran

"ALCANZAR LA DOSIS CORRECTA ES COMPLICADO"

Mario Draghi va a tener que justificar muy bien este nuevo incremento de la QE que llega en un momento de tensiones en Europa pero, también, a punto de ver cómo la Reserva Federal (Fed) estadounidense sube los tipos de interés (se prevé que lo haga en la reunión de la próxima semana de los días 13 y 14 de diciembre). Estas divergencias entre las políticas monetarias a ambos lados del Atlántico parece que irán a más en la medida que se estiman entre dos y tres subidas de tipos de la Fed para el próximo año. Draghi se enfrenta también a las voces que advierten de la burbuja que se está generando, con el riesgo de crisis financiera. "Las compras adicionales corren el riesgo de crear burbujas de activos y perjudicar a los ahorradores, un argumento para eliminar el QE tan pronto como sea posible", advierten los expertos de Pimco.

El BCE comenzó a aplicar su compra de activos a comienzos de 2015, y se ha desarrollado en dos fases. La primera comenzó en marzo de 2015, abarcó 13 meses y registró 60.000 millones de euros en compras de activos por mes; la segunda fase comenzó en abril de este año y está programada para durar, al menos, 12 meses con un gasto de 80.000 millones de euros al mes en la compra de activos. Esta segunda fase se extendería este jueves seis meses más porque la otra opción que se baraja, la de extender el programa de compra de activos nueve meses a un ritmo de compra mensual de 60.000 millones, no parece que vaya a elegirse finalmente. "Puede parecer que hay poca diferencia entre comprar 80.000 millones de euros en activos por mes durante seis meses y comprar 60.000 millones euros en activos durante nueve meses, que son las dos opciones sobre la mesa. Pero, si bien el BCE podría verse tentado a reducir la tasa de compra mensual ahora, creemos que mantener mayores compras durante un periodo más corto es más probable porque minimiza el riesgo de un endurecimiento de las condiciones financieras y da al BCE más flexibilidad para cambiar de rumbo", explican los expertos de Pimco.

Desde Pimco comparan la labor de Draghi con la que haría un médico a la hora de suministrar un medicamento a un paciente, y reconocen que el trabajo es complicado porque es difícil "alcanzar la dosis correcta" del medicamento que se suministra, tanto en cantidad como en el tiempo que debe tomarse. "La clave está en lograr el equilibrio entre el 'stock' (los activos que se compran) y el flujo (la tasa de las compras)", añaden estos analistas, que reconocen la difícil tarea a la que se enfrenta el presidente del BCE.

Los expertos no sólo apuestan por cambios en la duración y montante de la QE, sino que también se prevé cierta "flexibilidad técnica", como apuntan desde BofA Merrill Lynch y desde Danske Bank, alrededor de los activos que se compran. En el caso de BofA Merrill Lynch, esperan un movimiento en el límite de los bonos no-Cac (bonos sin cláusula de acción colectiva, la cual facilita una quita de la deuda pública emitida por un país si una mayoría de los inversores o tenedores de esos bonos aceptan un deterioro en sus condiciones) desde el 33% hasta el 50%. Pimco añade que habrá un "cambio en las reglas" debido a la escasez de los bonos elegibles. "Cualquier ampliación de la QE probablemente requerirá relajar algunas de las reglas del BCE para comprar bonos del Gobierno", señalan, y añaden: "Creemos que el BCE podría cambiar sus reglas para que se puedan comprar bonos con rendimientos por debajo del tipo de facilidad de depósito y en cantidades que se desvíen de su clave de capital".

ITALIA: ACCIÓN, REACCIÓN

El mercado anticipaba la pasada semana un discurso especialmente 'dovish' (pesimista) de Mario Draghi con el objetivo de 'neutralizar' el impacto negativo de la situación en Italia. La reacción de las bolsas, con subidas que superan el 1% este lunes en Europa, resta presión al presidente del Banco Cental Europeo pero no por ello la situación en el país trasalpino es menos preocupante para Europa.

Morgan Stanley advierte que es "simplista" explicar este aumento de estímulos por parte del BCE en base al 'no' en Italia

Mario Draghi ya ha advertido de las consecuencias de la incertidumbre política y de los populismos para Europa. En el último informe de estabilidad financiera, el BCE incluso alertaba del riesgo de una brusca corrección del mercado mundial como consecuencia de la intensificación de la incertidumbre política. Aun así, desde Morgan Stanley señalaban la pasada semana que era "simplista" pensar que las medidas que anunciará Draghi este jueves estén motivadas por el triunfo del 'no' en Italia.

Elga Bartsch, co-directora global de economía de Morgan Stanley, sostenía en CNBC que era improbable que el mercado se moviera de manera dramática en el caso del 'no' en Italia dado que era el resultado que todo el mundo esperaba. En su opinión, el mercado ya se había ajustado al referéndum en Italia, aunque lo que está por venir sí es preocupante, apostillaba, y citaba las elecciones francesas y las elecciones alemanas.

"No creo que hayamos visto picos de protestas todavía. La globalización potencialmente está en riesgo y creo que podría ser muy negativo para las tendencias de la productividad y las empresas a nivel mundial", advertía.