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Thomas Lohnes / Getty Images

Como se esperaba ampliamente por el mercado, el presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, no ha despejado ni una de las dudas alrededor de las medidas anunciadas en marzo. Tampoco lo ha hecho sobre los mecanismos que el instituto emisor valora para mitigar el efecto de los tipos negativos en los bancos, “si es que los hay”, ha declarado el banquero central antes de desplegar, un vez más, sus alas de paloma tras el cónclave de abril.

Durante su comparencia, Draghi ha declarado que la de este mes no ha sido una reunión operativa, sino que su "objetivo principal era reafirmar la disposición a actuar si la contingencia lo justifica".

Como esperaba el mercado, ha dado cero detalles sobre las operaciones de refinanciación a largo plazo que empezarán en septiembre (TLTRO por su siglas en inglés). Y ha explicado que "se comunicarán los términos precisos de la nueva serie de operaciones de financiación en una de nuestras próximas reuniones". La fijación de precios de las nuevas TLTRO-III "tendrá en cuenta una evaluación exhaustiva del canal de transmisión de la política monetaria, así como la evolución de las perspectivas económicas", ha dicho el italiano, por lo que el mercado espera que se anuncien después de las proyecciones macro de la entidad de junio, probablemente en julio.

Tampoco se ha mojado sobre los mecanismos que estudia el instituto emisor para mitigar los efectos de los tipos negativos en la rentabilidad de los bancos de la Eurozona. "Es demasiado pronto", ha declarado el banquero central y ha explicado que "el Consejo de Gobierno ha acordado, por ahora, que se limitará a analizar este impacto entre este momento y la próxima reunión", a dos meses vista.

"Estamos evaluando cómo afectan los tipos negativos a la rentabilidad bancaria", ha indicado el presidente del instituto emisor, quien ha enfatizado que se hallan actualmente en la fase de recopilar datos para ver cómo afecta al sistema bancario el entorno de tipos negativos e intervenir, si es necesario. "Los bancos se ven afectados de manera diferente dependiendo de su modelo de negocio", ha explicado, antes de precisar que la rentabilidad de las entidades europeas es igual que en Japón, pero mayor que en Reino Unido, donde no hay tipos negativos e inferior que en EEUU.

No ha escatimado reproches a la banca, además, y ha cargado contra un modelo "superpoblado". "Sobran empleados, oficinas y sucirsales", ha declarado para reafirmar el apoyo del supervisor a las fusiones entre los bancos de la Eurozona.

¿TIPOS DE INTERÉS BAJOS A LARGO PLAZO?

De la misma manera, el italiano ha reconocido que el Consejo de Gobierno no ha evaluado tampoco todavía que significarían estas medidas, en cuanto a si podrían implicar tipos bajos o negativos por un mayor período de tiempo. Ha corroborado que sigue el debate en el seno de la entidad sobre si la orientación a futuro de los mercados debe o no ampliarse hasta marzo de 2020, pero sí ha enviado el mensaje de que “un incremento de tipos disminuiría nuestra confianza en alcanzar nuestro objetivo de inflación del 2%”.

Todo o anterior está vinculado a la evolución de la economía, cuya ralentización es palpable para el banco central. “Si se diera un deterioro significativo de los datos, el BCE tendrá que tomar grandes decisiones políticas que afectarían a la curva de tipos de interés y a la relajación cuantitativa, pero es un escenario poco probable por ahora, señala Anna Stupnytska de Fidelity International .

“Nuestra hipótesis de partida es que el momento de crecimiento se estabilizará y repuntará modestamente a lo largo del año, aunque probablemente sea demasiado pronto para declarar “panorama despejado", agrega. "A medida que las perspectivas de crecimiento e inflación mejoren en los próximos meses, es probable que el BCE comience a considerar volver a llevar los tipos de interés a cero, pero esta es una historia para 2020”, redondea la experta de Fidelity.

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