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Presidente de Bankia, José Ignacio GoirigolzarriBANKIA - Archivo
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Bankia se ha sumado en las dos últimas sesiones al grupo de valores con los que se ensaña el mercado coincidiendo con la vuelta de las posiciones cortas (en el que Sabadell sigue siendo el más destacado). Este miércoles cayó otro 4,6% tras el 11,1% del martes, y cerró en nuevos mínimos históricos de 0,771 euros, con lo que entra técnicamente en caída libre (si bien al cierre hizo un intento de 'pullback' al soporte perdido). Este castigo aleja todavía más la venta del 61,78% que tiene el Estado... pero acerca una compra que pondría en casa a BBVA, Santander o CaixaBank.

El banco que preside José Ignacio Goirigolzarri acumula una caída del 55% en lo que va de 2020. Su capitalización apenas alcanza los 2.350 millones, lo que hace inviable una venta en el mercado por parte del FROB (el fondo público de rescate) puesto que recuperaría menos del 10% del dinero público que se inyectó en la entidad para rescatarla.

Detrás de esta caída se encuentran más o menos las mismas razones que explican el descalabro de toda la banca europea: la necesidad de dotar ingentes provisiones ante el fuerte incremento de la morosidad que va a provocar el confinamiento, en un entorno de tipos negativos sine die y de nulo crecimiento del crédito. Aunque la entidad confía en esquivar las pérdidas este año, será difícil que las evite en 2021.

El optimismo de sus gestores se basa en elementos que le confieren mayor resistencia que sus rivales: una exposición mucho más concentrada en hipotecas que en crédito de pymes y autónomos, lo que reducirá la nueva morosidad y la consiguiente necesidad de provisiones, y un capital por encima de la media (12,92% CET1, el de mayor calidad), que además se incrementará este año con la adopción de modelos internos de medición del riesgo.

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PABLO IGLESIAS ASUSTA A LOS INVERSORES

La imposibilidad de privatizar Bankia acrecienta la amenaza contraria: su renacionalización para convertirla en un banco público dedicado al "crédito social", el sueño de Pablo Iglesias. El PSOE excluyó esta posibilidad del acuerdo de coalición con Unidas Podemos, pero el poder que ha acaparado el vicepresidente en la crisis del coronavirus ha hecho que se envalentone en temas económicos como el famoso "impuesto a los ricos". Y en el mercado no se descarta que siga por esa vía y vuelva a plantear la gestión pública de Bankia.

Pero lo que sí favorece esta caída en bolsa es la absorción de al entidad por otra más grande. Como adelantó en exclusiva Bolsamanía, la fusión de Bankia y BBVA es la mayor promesa que ha hecho Pedro Sánchez al PNV a cambio de su apoyo, pero es rechazada por el banco vasco porque Goirigolzarri sería el hombre fuerte y porque devolvería las riendas a las históricas familias de Neguri. Ahora bien, con este precio, la operación cobra una lógica económica indiscutible y tendría un impacto muy positivo en sus cuentas después de las pérdidas del BBVA en el primer trimestre. Lo cual hace más fácil de 'tragar' la operación para el consejo.

LA CAÍDA ABRE LA VEDA PARA SANTANDER Y CAIXABANK

Además, estos niveles pueden atraer a los otros dos bancos más grandes que Bankia -la opción del Sabadell ha quedado descartada-, gracias a los beneficios que obtendrían. Fidentiis calcula que el Santander incrementaría su beneficio por acción un 24,3% y CaixaBank, un 93,3%, frente a solo un 9,1% en el caso de BBVA. La rentabilidad sobre la inversión superaría el 20% en los tres casos, si bien consumiría mucho más capital en el caso de la entidad catalana por su menor tamaño.

Ahora bien, esta firma de análisis no cree que vayamos a ver una operación a corto plazo: "A los precios actuales, una operación corporativa puede ser muy atractiva, pero creemos que son improbables en 2020 porque hay una falta de claridad sobre las provisiones y, por tanto, sobre el capital".

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