• Respeto y valores son alguna de las claves de sus métodos de liderazgo
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Irakli Tavberidze

Hace diez años terminó la ficción y comenzó la leyenda. El 10 de junio de 2007 sonaba por última vez el Woke up this morning de Alabama 3 y Los Soprano daba por concluida su historia. A través de un final que no dejó indiferente a nadie, los seguidores despedían una de las mejores series de televisión de la historia.

Esta brillante receta audiovisual, cocinada por David Chase en los fogones de la HBO, tuvo un ingrediente principal: Tony Soprano. Este mafioso y padre de familia de Nueva Jersey es bordado por James Gandolfini, de tal manera, que tres premios Emmy y un Globo de oro aplauden su actuación.

Un personaje que logra la empatía de la audiencia por actos criminales y que, sobre todo, permite vivir en primera persona todos los aspectos de la vida de un capo de la mafia durante 86 episodios. Tony Soprano compatibiliza sus responsabilidades de padre, marido, hermano e hijo con una vida de empresario del crimen. En concreto, Gandolfini encarna al jefe de la familia mafiosa más poderosa de Nueva Jersey.

Una tarea que ejerce con unos curiosos métodos de liderazgo a los que acompaña con una imponente presencia física. “Las percepciones determinan cómo la gente se comporta de primeras con nosotros, y por tanto, es importante comenzar ganando el partido, si uno sabe cómo puede influir en la gente. No obstante, esas percepciones quedan en un segundo plano cuando uno demuestra personalidad”, indica Francisco Alcaide, autor del bestseller 'Aprendiendo de los mejores'.

Tony basa gran parte de su éxito en su imagen y de la impresión pública que transmite para sobrevivir en su negocio. Pero como líder de una familia mafiosa es conocedor de la responsabilidad que tiene para mantener unido a un grupo de criminales que, en la mayoría de los casos, pasarían por encima de cualquier cadáver para lograr su propósito individual. En concreto, este capo cuenta con cinco aspectos claves que marcan su liderazgo:

1. Respeto. "Los que quieren respeto, respetan", (Tony Soprano). Un aspecto que Alcaide considera que se produce porque “hay que tener una fuerte orientación hacia el cliente y los trabajadores. El cliente son los que hacen ganar dinero al negocio y los trabajadores son las personas que hacen que logremos nuestro objetivos”.

Tony se basa en el respeto para relacionarse con sus subordinados.”Para dirigir bien tienes que conocer bien a tu gente. La primera responsabilidad de un líder es definir la realidad. La última es dar las gracias”, indica el experto. Una virtud que, en ocasiones, empaña con un carácter rencoroso e impetuoso.

2. Carisma. "Tú creas tu propia suerte en la vida" (Tony Soprano). Una de las partes más destacables de este personaje es su carisma. “Este aspecto siempre influye y arrastra. Pero el carisma, sin resultados, sirve de poco. Sin resultados no hay liderazgo que valga. Cuando pensamos en un líder a lo largo de la historia, pensamos en él porque ha logrado algo grande”, indica el autor del bestseller Aprendiendo de los mejores.

La clave del carisma de este líder es su naturalidad. Tony Soprano no finge sus reacciones ni las fuerza. Un hecho que le otorga una enorme credibilidad en su equipo. No existe diplomacia ni corrección en su relación con sus subordinados y con ello consigue que sus órdenes tengan eficacia.

3. Emocional. "Me da igual que me tengan miedo. ¡Dirijo un negocio, no un concurso de popularidad!" (Tony Soprano). El personaje principal de esta serie impregna de sentimientos y emociones sus decisiones profesionales. En muchas ocasiones, como personaje criminal, rebosa ira y cólera que se vuelve contraproduciente en su equipo ya que provoca temor y dudas en su equipo.

“El liderazgo se produce a través de las emociones y la clave es tener inteligencia emocional”, apunta Francisco Alcaide. “Los negocios son personas y las personas somos seres emocionales. No es posible eliminar las emociones de nuestra vida, aunque queramos; y si lo hacemos es a un alto coste personal”, añade.

4. Ejemplo. "Si quieres que algo suceda, hazlo tú mismo" (Tony Soprano). Como líder de una familia mafiosa, el personaje que interpreta James Gandolfini pretende ser un ejemplo para el resto de los miembros de esta familia mafiosa. La senda la demuestra en algunas ocasiones a través de la piedad y la misericordia, cuando se puede esperar de él una resolución más visceral.

No obstante, si un error o un crimen tiene que ser castigado, el capo de Los Soprano lo hará por sí mismo, a diferencia de otros líderes mafioso que encargarían esta resolución a sus subordinados. “La misión de un líder es crear las condiciones favorables para que los demás puedan dar lo mejor de sí mismos. Por eso, el liderazgo es vocación de servicio”, considera Alcaide.

5. Valores. "No creas nada de lo que oigas, ni la mitad de lo que veas" (Tony Soprano). Una de las claves de este líder son sus principios y valores. Una característica que provoca que cuando alguno de los miembros de su equipo quebrantan estos fundamentos sean agarrados por las solapas, estampados contra la pared y recriminados por el capo.

“Nada perdura sin ética. Engañar siempre es mal negocio. Lo que se levanta sobre materiales de barro, antes o después acaba viniéndose abajo”, destaca el experto. Tony Soprano transmite estos valores porque considera su profesión, la mafia, algo vocacional. Un herencia que recibió de su padre. Y, por ello, exige que se opere en su familia con el mismo rigor. Esta pasión por su ‘empleo’ la transmite durante toda serie y espera que, como diría Journey, sus subordinados Don't Stop Believin' (nunca dejen de creer) en ella.

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