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NIO.
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La pandemia ha estrujado los inventarios de medio mundo, y los chips no se salvan. Su escasez es un quebradero de cabeza para compañías tecnológicas que dependen de su suministro para seguir fabricando su hardware. Una de ellas es NIO, rival chino de Tesla, que ha sido la última en reconocer su exposición a esta sequía global.

NIO no es la única. Otras grandes automovilísticas también han anunciado recortes de producción para amoldarse a esa sequía de chips provocada por el Covid-19 y acrecentada por la guerra comercial, que ha puesto patas arriba la cadena de proveedores de semiconductores, todos ellos basados en Asia.

En el caso de la china, NIO anunció que elevaba su capacidad de producción en febrero desde los 7.500 hasta los 10.000 coches. Ahora, la compañía reconoce que la escasez de chips y baterías les obligan a volver al objetivo anterior, al menos, para este segundo trimestre.

Por hacernos una idea, Tesla ha cerrado 2020 con una producción anual de 250.000 coches en su gigafactoría de Shanghai. Pese a la evidente rivalidad con los de Elon Musk, NIO sigue liderando la oposición de las startups frente al reinado de los de Freemont.

Tras entregar 7.225 vehículos en enero y otros 5.578, NIO se sitúa por encima de rivales como Xpeng, que ha vendido 2.223 coches en febrero, y Li Auto, que espera entregar menos de 4.000 automóviles cada mes en este primer trimestre del año.

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