• La salida de Grecia sería manejable, a diferencia de 2010 y 2011

Más allá del Banco Central Europeo (BCE), los inversores esperan la segunda prueba de fuego para las bolsas en la semana: las elecciones generales de Grecia. Analistas, desde los propios griegos hasta los alemanes, elaboran informes y diseñan escenarios para medir la posible salida del país heleno del Euro, la denominada 'Grexit'. Pero, ¿qué está sucediendo en Grecia en estos momentos?

La posible salida de Grecia del Euro se ha convertido en un tema polémico. Una vez más, a la luz de las últimas informaciones de las encuestas, el partido de izquierda radical Syriza puede ganar las elecciones pero sin mayoría absoluta. De ganar con más de 144 diputados implicaría un difícil acuerdo con la "Troika" (la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), y bloquearía las negociaciones para el siguiente tramo del rescate.

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UN REPASO A LA HISTORIA (RECIENTE) DE GRECIA

Desde finales de 2009, Grecia ha sufrido una depresión comparable a la década de los 30 en Estados Unidos, lo que ha provocado un descontento generalizado y un sufrimiento "nacional". El desempleo, ahora algo por encima del 25%, ha alcanzado máximos del 30%, con un desempleo juvenil sorprendentemente por encima del 50%. El país tiene la deuda más grande de la Unión Europea (UE), el 177% del PIB.

Estos problemas se agravan con una edad baja de jubilación para los trabajadores del sector público. Los nombrados funcionarios antes de 1992 podrían jubilarse con 80% de su salario final tras emplear 35 años de servicio, una vez cumplidos los 58. Una circunstancia claramente insostenible para la que los acreedores han presionado para que las pensiones se recorten de nuevo.

Esta es sólo una de las medidas de austeridad por las que Grecia ha estado luchando con Alemania, el principal proveedor de financiación de Atentas. La canciller Angela Merkel ha insistido en reformas impopulares, especialmente en ámbitos como las pensiones y el sector público. Todo este escenario ha creado un clima de agitación en el país que reclama un cambio.

EL PORQUÉ DE LAS ELECCIONES GRIEGAS AHORA

El Parlamento griego no fue capaz de elegir a un nuevo presidente a finales de diciembre, por lo que tuvo que ser disuelto y convocadas elecciones anticipadas para el 25 de enero. Recientemente, el partido de izquierda radical Syriza, Alexis Tsipras bajo ha tomado una ventaja del 3 al 5% en las encuestas.

El hasta ahora primer ministro griego, Antonis Samaras, advirtió el pasado 2 de enero que una victoria de Syriza sería igual a una salida de la Zona Euro. Tsipras rápidamente ha negado tal afirmación, diciendo que "Grecia no abandonará el euro" y que "simplemente no existe esa posibilidad".

Un sondeo reciente apunta que el 74% de los griegos quieren permanecer en la moneda única y que no hay apetito real para salir de la Zona Euro.

A pesar de esto, Alemania ha sido acusado de tratar de influir en secreto en los resultados de las elecciones al informar de que Merkel estaría dispuesta a aceptar la salida de Grecia si se produce una victoria de Syriza. Según la ley ley griega el partido ganador de las elecciones obtiene un bono extra de cincuenta asientos en el Parlamento, pero aún así es difícil que Syriza se haga con una mayoría absoluta.

Las elecciones se realizarán tras la decisión clave del Banco Central Europeo (BCE) sobre el programa de compra de bonos. Es probable que este jueves Mario Draghi anuncie un programa de flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés), que implicaría la compra de deuda pública, cuyo objetivo es fortalecer la estabilidad en la Zona Euro y combatir los riesgos de deflación.

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¿Y AHORA QUÉ?

Si Syriza sale victoriaso, sin duda, habrá ansiedad con respecto a su capacidad y voluntad para negociar con Europa y viceversa. Sin embargo y a pesar del "coqueteo" de Syriza con la idea de un "Grexit" en 2012, desde entonces el partido de Alexis Tsipras ha adoptado una postura más centrista, con John Milios, como economista jefe, alegando que "todo lo que vamos a hacer está en el contexto de permanecer en la Zona Euro". La formación apuesta por una renegociación con sus socios del Euro para relajar las políticas de austeridad y aliviar los términos de la deuda. Pero, ¿cuánto estaría Alemania dispuesto a ceder?

Alemania podría haber descartado la posibilidad de perdonar la deuda, pero la reestructuración de la misma parece probable

El programa de rescate a Grecia puesto en marcha por la "Troika" expira el 28 de febrero, dando al nuevo gobierno menos de un mes para diseñar un nuevo plan económico. Parece probable que ambas partes estarán dispuestos a hacer concesiones. Alemania podría haber descartado la posibilidad de perdonar la deuda, pero la reestructuración de la misma parece probable. La salida de la Zona Euro, según la mayoría de los expertos, sería intencionada, en el caso de que no se llegue a un acuerdo.

Si Grecia abandonara definitivamente el euro, el consenso general es que la Zona Euro podría sobrevivir. Según JP Morgan, la salida del país heleno supondría la caída del euro hasta niveles de 1,05 frente al dólar, lo que provocaría costes significativos y una alta volatilidad en el comercio con Estados Unidos y China pero, a pesar de todo, Europa podría estar lo suficientemente sana estructuralmente para soportar un Grexit tras la implantación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) en 2012.

Esto supone que Grecia tiene un menor poder de negociación para amenazar con irse. El país heleno también podría ser capaz de recuperarse de una salida de la Zona Euro desde que el gobierno tiene un superávit primario: en el caso de que la deuda fuera perdonada, lo que pasaría en caso de salida de Grecia, el país estaría inmediatamente en mejor situación porque los impuestos superan el gasto público.

La salida de Grecia sería manejable, a diferencia de 2010 y 2011

Fredrik Erixon, director del Centro Europeo de Economía Internacional en Bruselas, ha asegurado a Bloomberg: "Muchos funcionarios creen que la salida de Grecia sería manejable, a diferencia de 2010 y 2011, pues no tendrían el mismo efecto en cascada con países como España o Irlanda".

Aun así, la verdadera preocupación por el "Grexit" seguiría siendo el riesgo de contagio. Aunque Alemania podría esperar que la salida voluntaria o la expulsión forzosa de la Zona Euro podría dejar un ejemplo para otros países. Si Grecia consiguiera demostrar que lo está haciendo bien tras un par de años, es posible que Italia o España, donde el ascenso de los partidos de izquierda (Cinco Estrellas o Podemos) son una amenaza, podría intentar lo mismo.

En este escenario, los potenciales resultados de un "Grexit" son demasiado arriesgados e impredecibles. Nadie - ni Syriza, ni los griegos, ni Alemania o la Unión Europea - quiere activamente que Grecia abandone el Euro. Por lo tanto, debe ser perfectamente posible llegar a un compromiso y evitar un colapso de la moneda común.

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