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La inflación de Japón se aceleró en abril un 2,1% con respecto al año anterior, ya que el aumento de los precios de las materias primas y la debilidad del yen ayudaron a su elevación a un máximo de siete años y por encima del objetivo del 2% del Banco de Japón por primera vez desde 2015, según mostraron el viernes los datos del gobierno.

El fuerte incremento del índice de precios al consumo subyacente sin alimentos frescos se produjo cuando el efecto de la fuerte bajada de las tarifas de las comunicaciones móviles comenzó a desaparecer de los datos de inflación. La cifra se comparó con el aumento del 0,8% registrado en marzo que supuso ocho meses de subida continua. El IPC general nipón saltó hasta el 2,5%, comparado con el 1,2% en marzo, mientras que el índice subyacente sin alimentos frescos ni energía alcanzó el 0,8%, desde el -0,7% del mes anterior.

Los precios de la energía han traído consigo una fuerte subida producida por la guerra en Ucrania, incluido el crudo y las materias primas, añadiendo presiones inflacionistas a un Japón escaso en recursos. Los economistas afirman que es probable que la inflación causada por las materias primas continúe durante varios meses por lo que se espera que el Banco de Japón persista en la relajación monetaria al considerar que la subida es temporal.

El IPC subyacente, excluyendo los volátiles alimentos frescos, se situó por última vez por encima del 2% en marzo de 2015, a raíz de una subida del impuesto sobre el consumo al 8% desde el 5%, según el Ministerio de Asuntos Internos y Comunicaciones.

Aparte del impacto relativo a la subida de impuestos el mes de septiembre de 2008 fue la última vez que el indicador de inflación se situó por encima del 2 por ciento, lo que quiere decir que es la primera vez que se ha superado el umbral sin un efecto fiscal desde que el Banco de Japón puso en marcha una amplia relajación monetaria de la mano de su actual gobernador.

Los precios de la energía se dispararon un 19,1% y las facturas de la gasolina, el queroseno, el gas ciudad y la electricidad registraron subidas. La gasolina subió un 15,7% y el queroseno un 26,1%, aunque las subvenciones del gobierno a los mayoristas para reducir los precios ayudaron a aliviar esta presión.

Con una lectura del IPC subyacente por encima del 2 por ciento ampliamente esperada, el Banco de Japón rechazó las especulaciones de que modificaría su política monetaria. El gobernador Haruhiko Kuroda ha añadido que el banco central busca una inflación sostenible que vaya acompañada de un fuerte crecimiento salarial, y no una inflación provocada por el aumento temporal de los precios de las materias primas.

La rápida depreciación del yen, que ha caído a mínimos de 20 años frente al dólar, ha supuesto un dolor de cabeza para Japón, ya que ha disparado los costes de importación.

"Los precios de las materias primas ya habían subido (ayudados por la recuperación económica mundial y la escasez de suministros) y el debilitamiento del yen aumentó el impacto", dijo un funcionario del ministerio.

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