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Charles McQuillan/Pool image/Getty Images

La mayor parte de los miembros del gabinete del Gobierno del Reino Unido "da por muerto" el acuerdo del Brexit alcanzado por la primera ministra británica, Theresa May, con la Unión Europea. Dan por hecho que el Parlamento Británico votará en contra y también muestran signos de división interna sobre cómo afrontar el escenario que se abre una vez sea rechazado.

La posibilidad de celebrar un segundo referéndum cobra cada vez más fuerza en el equipo de la 'premier'. Por el momento, la ministra de Trabajo y Pensiones, Amber Rudd, y el responsable de Economía, Philip Hammond, junto con otros tres ministros, se inclinan por esta opción, según el diario británico The Times.

Otra opción que baraja el Gobierno de las islas es proponer un "Brexit" que, a efectos, permita al Reino Unido permanecer dentro Espacio Económico Europeo (EEE), con un modelo similar al de Noruega. Esta la opción que predilecta por el ministro de Medioambiente, Michael Gove.

La tercera opción, secundada por un grupo de ministros entre los que se encuentra el titular de Sanidad, Jeremy Hunt, pasa por un Brexit duro. Es decir, sin acuerdo con la Unión Europea y asumiendo todos los resultados hasta las últimas consecuencias.

En una entrevista en la BBC este sábado, Hunt ha indicado que cuanto más abrupto sea el divorcio, en mejor posición se encontrará el Reino Unido para poner condiciones y hacer exigencias que beneficien el país. Sostiene que el bloque comunitario se mostrará más flexible en este escenario.

"La razón por la que creo que al final la Unión Europea va a querer ayudarnos tanto como pueda es que no tiene interés en provocar una mayor crisis en el Reino Unido", ha apuntado el ministro. "Algunas personas en la Unión Europea creen que el Parlamento detendría un escenario de no acuerdo, pero no pueden estar seguros de ello", ha argumentado en la radio.

Asimismo, Hunt cree que, pese a que a día de hoy no dan las cuentas por los escasos apoyos hacia el acuerdo de May, todavía existe posibilidad de que el Parlamento británico apruebe el acuerdo si Bruselas concede nuevas "garantías" sobre el mecanismo de salvaguarda para la frontera de Irlanda del Norte.

En este sentido, desde el Gobierno no tiran la toalla. La titular de Trabajo y Pensiones, Amber Rudd, ha hecho un llamamiento a todos los diputados para llegar a un "consenso" y aprobar así el acuerdo que será sometido a votación en las próximas semanas.

TAMPOCO SE DESCARTA APLAZAR EL BREXIT

Dentro del gabinete gubernamental también llegan voces que plantean la posibilidad de prorrogar la salida de la Unión más allá del 29 de marzo, el límite que establece el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Esta es la posibilidad que baraja el ministro para Escocia, David Mundell, según The Times. De este modo, el Gobierno de May conseguiría un balón de oxígeno y más tiempo para una posible renegociación con Europa que reciba el visto bueno de la Cámara de los Comunes.

Theresa May, que esta semana aplazó la votación en el Parlamento británico del acuerdo del Brexit, según estaba previsto, espera volver a la Cámara antes del 21 de enero con nuevas concesiones por parte de Bruselas debajo del brazo.

Lo cierto es que la primera ministra no pierde la fe a pesar de que en la cumbre comunitaria celebrada esta semana los líderes europeos han cerrado la puerta a cal y canto a una posible apertura de las negociaciones. La única parte del acuerdo estarían dispuestos a revisar son aquellos apartados relacionados con Irlanda del Norte.

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